ACONSEJAN QUE LOS HOMOSEXUALES NO DONEN SANGRE
Un especialista de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomendó ayer que los hombres que tienen relaciones homosexuales sean excluidos de la donación de sangre para reducir los riesgos de contaminación por el virus del sida. Lo hizo durante las sesiones del X Congreso Argentino y IV Congreso del Grupo Cooperativo Iberoamericano de Medicina Transfusional, que finaliza hoy en esta ciudad.
“Mientras en la OPS no contemos con información científicamente válida que nos demuestre que ese comportamiento de riesgo ya no lo es, no podremos tomar una posición diferente. Hoy, la información disponible es que hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres tienen más riesgo de tener infección por HIV”, puntualizó ayer el doctor José Ramiro Cruz, asesor regional de Servicios de Laboratorio y Sangre de la OPS, a LA NACION.
Cruz, especialista en virología e inmunología, afirmó que estudios de Canadá, los Estados Unidos, la Argentina y Brasil muestran que el riesgo de contraer sida en esos casos es de cinco a seis veces más alto que entre los varones heterosexuales cuando los encuentros han ocurrido en los últimos 12 meses, y es ocho veces mayor si la conducta se mantuvo durante los últimos cinco años.
Hasta ahora, en los bancos de donación de la Argentina a los varones que admitían estar dentro de este grupo de conductas de riesgo no se les permitía donar sangre si declaraban que habían tenido relaciones con otros hombres en los doce meses previos. “Si había ocurrido antes, sí”, comentó el doctor Abraham Kohan, presidente de la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología, que organiza el congreso.
“El acuerdo con la exclusión es generalizado y no debe considerarse discriminatorio, sino preventivo. La explicación es que aún no contamos con las pruebas serológicas necesarias para comprobar si la persona está dentro del período de ventana para la infección del HIV”, agregó Kohan.
Y son justamente los nuevos casos de contagio, que aún no han dado síntomas ni señales, los que impulsan a la OPS, la delegación regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a difundir esta nueva recomendación. “El período de «ventana» depende de la tecnología que se utiliza para determinar el estado de la sangre del donante. En los bancos, esto sólo se determina mediante pruebas que registran anticuerpos, como lo recomienda la OMS”, agregó el técnico de la OPS, que es guatemalteco, reside en Washington y lleva once años en su puesto.
Según las cifras que desplegó ayer, durante su presentación en la reunión científica, el doctor Cruz incluyó estadísticas sobre la percepción del riesgo en los donantes portadores de sida. “El 80% de los varones entre 18 y 29 años no sabía que estaba infectado con el HIV”, explicó.
En 2003, según datos de la OPS/OMS, en América latina y el Caribe se colectaron 7.325.093 unidades de sangre en 2509 bancos, mientras que sólo la Cruz Roja reúne seis millones de unidades por año. En la región, según Cruz, se dispone de sólo un tercio de la sangre necesaria, cuando toda la población está en riesgo de necesitarla. “La sangre siempre es indispensable”, aseguró. Es que el 10% se usa en situaciones de emergencia y el 90%, para cirugías, accidentes, cáncer y otras afecciones crónicas.
“Por eso, la OPS/OMS insiste en centralizar los bancos y sacarlos de los hospitales -agregó -. Además, en que se creen las condiciones necesarias para atraer a los donantes de repetición, que dan más de una vez al año y cuya sangre es más segura que la de los donantes ocasionales. Habría que poner horarios cómodos para las personas… Es que buscar sangre es como salir a buscar votos.”
Se estima que para un país en América latina es suficiente con localizar y atraer a la donación a un 3% de la población sana. “O bastaría con que el 2 al 2,5% donara cada 9 meses -calculó-. Si esto se logra, los grupos de comportamiento de riesgo pasan a un segundo plano.”
Es que hoy una persona con alguno de los factores de exclusión (ver infografía) puede mentir hasta por pudor en el cuestionario predonación o durante la entrevista e incluso las pruebas serológicas pueden no dar señales de contaminación. “Muchos donantes tienen infecciones sin saberlo y si están en el período de ventana [el tiempo que el organismo tarda en desarrollar anticuerpos contra los virus], pasan los tests”, afirmó Cruz.
Por eso, la OPS/OMS adoptó la posición de excluir permanentemente a estos varones hasta disponer de nueva información científica sobre su riesgo.
Problema de seguridad
El fundamento de la recomendación de la OPS/OMS radica en la búsqueda de seguridad en el procesamiento de la sangre. “Hoy, la sangre de los bancos no es 100% segura -dijo Cruz-. Nunca tiene riesgo cero y esta es información que debe darse al paciente, por eso es que impulsamos el consentimiento informado del paciente que la va a recibir.”
Según el experto, además del riesgo que representan los virus del sida, de la hepatitis B y C, el mal de Chagas y la bacteria de la sífilis, están las reacciones alérgicas o fisiopatológicas, muchos más comunes que las enfermedades infecciosas. “Pero nada de esto tiene que ver con las pruebas serológicas, sino con la calidad de la materia prima. Y esto es lo que exige un sistema con donantes de repetición”, insistió el doctor Cruz.
El mayor problema, según el especialista, es el tamizaje. “En nuestros países, incluida la Argentina, no se tamiza el 100% de las unidades y el riesgo calculado de que ocurra una infección transmitida por la sangre es de uno por cada 41.858 donaciones. En el caso del Chagas, la probabilidad aumenta a uno por cada 3340 donaciones”, afirmó el experto. La omisión de las pruebas de laboratorio, o tamizaje, suele atribuirse a la falta de un suministro suficiente de sangre.
El doctor Kohan, en cambio, sostuvo que en la Argentina sí se tamiza el ciento por ciento de las unidades donadas. Y agregó: “Nunca hay riesgo cero; siempre existe una ventana serológica. Esa es la causa de que se tomen estas precauciones. Tatuajes, relaciones con alguien desconocido, infecciones, son todos factores que introducen un riesgo de bioseguridad. Utilizamos lo más seguro hasta la fecha, pero no existen tests infalibles”.
Para Cruz, “los bancos de sangre hacen un tamizaje que asegura la mejor calidad, pero sabemos que no hay ninguna prueba que sea totalmente específica y sensible para el HIV”.
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