Acordaron congelar hasta fin de año el precio de la carne
Difícil saber si en la historia argentina pasó alguna vez algo semejante. Anoche, un grupo de entidades refrendó ante el presidente Néstor Kirchner un acuerdo para contener los precios de la carne vacuna por un año. Pero al rato representantes de parte de esas organizaciones pidieron "tachar" su propia firma del documento, porque el Gobierno se negó a bajar de inmediato las retenciones al sector. El resultado de este insólita situación fue un frágil acuerdo para estabilizar el precio de los bifes. Hasta ese momento todo parecía ir sobre ruedas. Desde las 18.30, representantes de quince entidades de la cadena de ganados y carnes comenzaron a llegar a la Casa Rosada. Kirchner los había convocado para firmar el acuerdo que establecería un precio de referencia de 4,40 pesos por kilo para la media res de novillo, entre otras medidas. El texto del nuevo pacto salió tal cual lo había anticipado ayer Clarín. Salvo por un detalle: lo firmó la mitad de los que debían hacerlo. En tono de "revival", esta nueva fractura de la cadena ganadera podría rememorar los viejos tiempos en que la oligarquía vacuna se peleaba con los frigoríficos de cuño peronista. Es que sí se sumaron al acuerdo las cinco cámaras de faenadores y dos entidades de productores de buenos vínculos con el Gobierno, la Federación Agraria y Coninagro. Pero retiraron su adhesión la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y las tres entidades de consignatarios de hacienda.Según varias fuentes, el motivo que desató la discordia fue que el viernes pasado el Gobierno —o al menos uno de los funcionarios que negociaban en su nombre— habría prometido a estas entidades que, en simultáneo con el pacto de precios, se anunciaría una rebaja de las retenciones a la exportación, del 15% a 5%. Luego de firmar, y ya sin el presidente en la reunión, Mario Llambías, de CRA, y Luis Biolcatti, de la Rural, pidieron precisiones sobre este punto a la ministra de Economía, Felisa Miceli. Cuando ella les contestó que esa medida seguiría bajo estudio, los productores pidieron "tachar" sus firmas. "Espero que esto sea simplemente un malentendido y se pueda llegar en breve a un acuerdo", dijo luego Biolcatti, con la espina de las retenciones todavía atravesada. Del lado de los productores que sí firmaron, el agrario Eduardo Buzzi evaluó el pacto "como un avance, porque hecha bases ciertas para lanzar un plan ganadero". En rigor, quedaron firmes las promesas de apoyo crediticio para la ganadería y de la "revisión" de retenciones. Pero, en materia de precios, el acuerdo quedó rengo: los frigoríficos aceptaron firmar un precio de referencia para la media res, pero una buena parte de los ganaderos y los comerciantes del ramo no les aseguran que vaya a mantenerse estable el valor de la materia prima (los vacunos). En este contexto, si la hacienda sube sería imposible para los faenadores cumplir con su parte del trato. Miguel Schiaritti, de la Cámara de la Industria de la Carne, evaluó que su sector podrá cumplir con los 4,40 pesos por kilo en la media res siempre y cuando el precio del novillo en Liniers no supere los 2,45 pesos por kilo vivo. Al Mercado de Hacienda deben dirigirse las miradas para entender por qué el Gobierno habría desistido de anunciar la baja de retenciones ayer mismo. Es que a Liniers llegaron ayer escasas 3.900 cabezas (unas 1.500 menos de lo habitual), y el precio promedio subió casi 10 centavos, para cerrar en 2,461 pesos por kilo vivo (por arriba del precio que dicen poder pagar la industria). Algunos decían que esta suba se debió a que los ganaderos aguardaban el "gran anuncio". Pero otros los acusaban de especular. Ante este cuadro, un funcionario de Agricultura aseguró: "Que no sueñen que vayamos a bajar las retenciones si sube la carne".Igual, Miceli se mostró confiada en que este acuerdo parcial permitirá mantener a raya los precios de los cortes vacunos al consumidor, que subieron hasta 30% en 2005. Según la ministra, el valor prometido por la industria frigorífica es similar al que regía en octubre pasado.
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