ACORRALADO POR LOS AHORRISTAS
No es un banco pero inauguró el corralito antes que Cavallo. No es un represor, pero lo amenazan con un escrache. No es contador, pero los balances le traen dolores de cabeza. El acertijo tiene una respuesta: es Atlético de Rafaela.
El club prolijito, que renueva su estadio mientras cuenta monedas para que le dé el presupuesto, se encontró con un frente de tormenta. Un grupo de ahorristas advirtió que hará escraches y que está preparando una campaña de “esclarecimiento” que incluye charlas con los jugadores del plantel y visitas a medios nacionales para denunciar su situación.
¿Cuál es el problema? Atlético les retiene algunos millones de pesos y ellos creen que no es justo que el club invierta en obras y encare una campaña en Primera, cuando les debe tanto dinero.
Hay una historia. Atlético es el único club de Primera que funciona bajo el formato de Mutual, controlado por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social. Lo hace desde 1988 y de ahí su nombre completo: Asociación Mutual Social y Deportiva Atlético de Rafaela. Entre sus múltiples servicios, se encuentra el de Ayuda Económica y Ahorro Mutual. ¿Qué significa? El club puede tomar ahorros (plazos fijos) y prestar dinero, todo con sus correspondientes intereses.
El 24 de setiembre de 2001, dos meses y medio antes que Cavallo impusiera su “corralito”, Atlético le ganó de mano. En una asamblea convocada a las apuradas, se aprobaron una serie de medidas que incluían la retención de los depósitos que tenían en la Mutual unos 1.300 ahorristas.
El balance 2001 reveló que Atlético tenía obligaciones por 16.234.723 pesos, aunque sólo acreditaba derechos de cobranza sobre “ayudas económicas otorgadas” por 10.776.941 pesos, de los cuales más de 3.000.000 tenían previsión de incobrabilidad por razones varias. El rojo era de más de 9.000.000 (53,72% del patrimonio). Esto le costó la cabeza al presidente, Gabriel Gaggiotti, quien renunció en diciembre, unos días antes que De la Rúa.
Poco a poco, se fueron conociendo algunas irregularidades. Se descubrió que en 1997 un grupo de empleados advirtió que varias subcomisiones (entre ellas la de fútbol) cubrían déficits operativos con la caja de la Mutual. En el boletín oficial de la provincia de Santa Fe, en la semana anterior a aquella asamblea, se publicaron distintos actos de enajenación de bienes personales por parte de Gaggiotti, quien ya conocía la situación de la Mutual y temía que lo alcanzaran las consecuencias de sus actos: los integrantes del Consejo Directivo de una Mutual responden solidariamente con sus bienes en caso de quiebra. Además, entre los deudores morosos e incobrables aparecieron personas vinculadas a la conducción de la institución.
Tiempo nuevo. En abril del 2002 asumió el actual presidente, Ricardo Tettamanti. Se llamó a licitación por inmuebles del club y se presentaron 600 ofertas, correspondientes a más de 150 ahorristas que cobraron parte de sus deudas. Otros, como el propio Tettamanti, plantearon refinanciaciones y así se fue regularizando la situación con más de la mitad de los afectados.
Sin embargo, quedan los que no arreglaron. Algunos fueron a la Justicia con amparos y hasta denuncias penales que no prosperaron. Pero la historia sigue y por eso se viene un escrache. La herencia es pesada y los dueños de los derechos quieren lo suyo.
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