Acribillaron la casa de una familia que hizo denuncias contra un búnker
Violencia en barrio Cametsa. Revelan que encargados de un puesto de drogas que atribuyen a la banda de Los Monos toman represalias mafiosas.
“Por suerte no hubo que lamentar víctimas, pero tomamos este ataque como un claro aviso mafioso de personas que pertenecen a la familia Cantero”. Adriana Abaca calificó así un nuevo ataque a su familia que atribuye a vendedores de drogas del llamado clan de Los Monos, una banda que en este momento está bajo investigación penal y con varios de sus supuestos integrantes tras las rejas. No es la primera vez que la mujer y su esposo, ambos policías retirados, denuncian hostigamiento por haber denunciado a un búnker de su barrio en febrero de 2012. En esta ocasión, refirieron haber sufrido un ataque armado la madrugada del domingo, cuando atacaron con una decena de disparos su casa de dos plantas de barrio Cametsa, en un momento en que la custodia asignada a su domicilio se había retirado.
Fue la madrugada del domingo cuando había en total once personas en distintos espacios de la vivienda. Abaca denunció el ataque en la comisaría 32ª y además entregó al área de Criminalística seis balas que recolectó tras el ataque. Uno de los disparos impactó en una camioneta Renault Duster de la familia que estaba en la cochera. Otros en un colchón de la planta baja, donde dos de sus nietos habían estado acostados hasta momentos previos a la agresión.
Adriana Abaca fue empleada policial y con su esposo, el comisario retirado Carlos Bonilla, viven desde hace 14 años en Uriarte 7765, un par de cuadras al oeste de 27 de Febrero y Circunvalación. Ambos fundaron y condujeron el Instituto de Capacitación Criminalística Juan Vucetich, que el año pasado fue denunciado por ex alumnos por no contar con un título reconocido por el Ministerio de Educación. La mujer sostiene que las amenazas proceden de la denuncia que realizó en 2012 contra un vendedor de drogas del barrio al que le dicen Pelado y a quien acusó de haber amenazado con un arma a su hijo de 15 años por una discusión menor.
La denuncia. Eso ocurrió el 5 de febrero de 2012, cuando la mujer se presentó en Seguridad Personal y dijo que su hijo había sido amenazado por este vecino, a quien además acusó de regentear en el barrio un búnker de Los Monos. Tres días después fue allanado un domicilio de Larralde al 2800, a la vuelta de su casa, donde la ex Drogas Peligrosas detuvo a cuatro personas y secuestró dos panes de cocaína, cinco de marihuana, un revólver 38, una granada y municiones, en una causa a cargo del juez Marcelo Bailaque.
A partir de entonces la mujer denunció sufrir amenazas a un ritmo casi semanal. “El quiosco es del líder de Los Monos de Las Flores, cosa que todo el mundo sabe”, dijo en una nota con este diario en agosto de 2012, ante un intento de usurpación a su domicilio. Ya entonces señaló, como reiteró ayer, que la situación se complicó en el barrio con el traslado de vecinos del barrio La Granada, donde reside la familia Cantero, para la construcción del casino Casino City Center.
Pedradas. Este fin de semana ocurrió el último ataque. La mujer contó que a las 2.30 del domingo una decena de jóvenes se acercaron a la casa y comenzaron a arrojar piedras. Ella miraba televisión con su marido en el dormitorio, mientras tres de sus hijos de 16, 17 y 23 años charlaban con amigos en la vereda. En la planta alta viven su hija de 23 años, su yerno y dos nietos de 1 y 3 años que en ese momento dormían. Y en un colchón en el comedor de la planta baja miraban tele otros dos nietos de 7 y 9 años.
Tras esa primera agresión, la mujer retiró a los chicos del comedor y sus hijos se retiraron de la puerta. Enseguida, contó, llegaron dos jóvenes en moto que descargaron una decena de disparos al parecer de dos calibres distintos, de los que logró recuperar seis balas que podrían ser 9 milímetros o calibre 45. “Fue un claro aviso mafioso”, remarcó ayer al denunciar la situación.
En base al relato de vecinos que vieron la situación, pero que no están dispuestos a declarar como testigos, aseguró que “los atacantes están identificados”. “Estuvimos viendo por Facebook sus perfiles y vimos que todos pertenecen al grupo Claudio Pájaro Cantero Presente, donde hay fotos de dos armas y el nombre La Granada escrito con balas. La gente del barrio me contó de dónde sacaron las armas”, dijo Abaca. Cantero es el ex líder de Los Monos asesinado en un boliche en mayo pasado. Tras el crimen, cobró impulso la investigación por asociación ilícita contra presuntos integrantes del clan que lleva adelante el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna, con numerosos civiles y policías implicados.
Desde hace siete meses la familia Bonilla cuenta con una custodia policial pedida por el fiscal federal Patricio Murray, quien les otorgó protección por haber sido informantes en causas de narcotráfico. A la custodia, señaló la mujer, la prestan de manera intermitente efectivos de Caballería y de la Brigada de Orden Urbano que se habían retirado.
Según contó la mujer, dos días después del crimen de Cantero, el mismo grupo de jóvenes había atacado a tiros otra casa del barrio. “También me tiraron varios tiros a mí, la custodia escuchó los disparos y descubrí que habían perforado el tanque de agua de mi casa”, reveló.
El último incidente es investigado por el juzgado de Instrucción Nº 12, a cargo de Mónica Lamperti. Abaca pidió ahora que todos los hechos se concentren en un única causa y anunció que intentará reunirse con el ministro de Seguridad provincial, Raúl Lamberto.
Dos crímenes ligados al quiosco
La zona de 27 de Febrero y Circunvalación donde vive la familia Bonilla, que denunció hace casi dos años el funcionamiento de un quiosco de drogas de Los Monos, fue epicentro en los últimos meses de una serie de hechos violentos ligados al narcotráfico, entre ellos dos crímenes aberrantes de jóvenes señalados como soldaditos de un búnker.
La primera señal de alarma fue el domingo 29 de julio, cuando medio centenar de vecinos de la zona cortaron la avenida de Circunvalación entre Rivarola y 27 de Febrero para denunciar el funcionamiento de un búnker. Un mes más tarde, el domingo 18 de agosto, incendiaron un quiosco de 27 de Febrero al 7600 en el que según la policía sólo funcionaba un aguantadero. Lo demolieron a mazazos y denunciaron que una banda rival se movía “detrás del puente de Circunvalación”.
María Soledad Nievas tenía 19 años, ganaba 300 por noche en ese lugar. Cinco días después del corte la quemaron viva en un descampado de 27 de Febrero y avenida de Circunvalación, agonizó 28 días.
El 1º de septiembre, el cuerpo de Luis Fernando Cuevas, de 14 años, apareció quemado, mutilado y baleado cerca de allí. El mismo día y a sólo dos cuadras , un testigo de la megacausa de Los Monos permaneció cautivo unas ocho horas. Según Adriana Abaca, el búnker derribado por vecinos era regenteado por una mujer que sigue vendiendo drogas en la zona y hay otro lugar en la misma manzana donde se construye el nuevo edificio de la comisaría 32ª, con jurisdicción en el barrio.
Fuente: La Capital
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