ACUERDAN MANTENER EL PRECIO DEL GNC HASTA FIN DE AÑO
El Gobierno y los expendedores de Gas Natural Comprimido (GNC) acordaron hoy mantener congelado el precio del combustible hasta fin de año, ante la inminente entrada en vigencia de un nuevo sistema de comercialización por el cual un amplio sector debería comprar el combustible en forma directa con las empresas productoras y comercializadoras. Así lo informó el presidente de la cámara de expendedores, Enrique Fridman, al término de la reunión realizada en el Ministerio de Planificación.
Según informó Fridamn a la agencia estatal Télam, el Gobierno se comprometió además a intervenir en lo que respecta a la “integración vertical” entre petroleras y los expendedores de su marca, para evitar que las primeras suministren GNC en forma directa a sus controladas.
Del encuentro en el que se firmó el acuerdo participaron los subsecretarios de Combustible, Cristian Folgar, y de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación, Roberto Barata, el titular del Ente Nacional Regulador del GAS (ENARGAS), Fulvio Madaro, y los principales directivos de CECHA y FECRA.
Más temprano, Madaro, había asegurado que se negociaba para alcanzar “un mantenimiento de los precios actuales hasta el 31 de diciembre de 2006”. También el titular de la Confederación de Estaciones de Servicio, Raúl Castellano, había asegurado que no habría aumentos.
Esta mañana, y en diálogo con los medios, Alberto Boz, Presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Santa Fe había negado la posibilidad de que se registren incrementos y aseguraba que “se estudian varias alternativas que desestiman la probabilidad de aumentos”.
El 1° de marzo entrará en vigencia la nueva etapa de desregulación del mercado gasífero, en la que los pequeños y medianos clientes comerciales e industriales tendrán que contratar sus suministros de gas en forma directa con las empresas productoras y comercializadoras.
Esta modalidad de compra implicará, según los cálculos que barajan las empresas del sector, un aumento en el precio del gas regulado que vienen pagando hasta ahora los comercios e industrias. Hoy utilizan GNC 1,4 millón de vehículos. Su precio actual oscila entre $ 0,70 y $ 0,90, bastante por debajo del gasoil, que cuesta $1,4 el litro, o la nafta, que vale $2.
Fue para evitar el impacto que generaría el aumento del GNC sobre los costos del transporte y en las expectativas inflacionarias de marzo —un mes que resulta clave para la estabilidad de precios—, que el Ministerio de Planificación evaluó alguna salida intermedia.
La “liberalización” del negocio gasífero arrancó a fines del 2004 con la creación del Mercado Electrónico del Gas (MEG) y la decisión de que todos los comercios y las industrias pasaran a abastecerse en forma directa con las empresas productoras y comercializadoras. Para los grandes clientes, que consumen más de 5.000 metros cúbicos diarios, la nueva modalidad de compra de gas comenzó a regir en forma plena en setiembre del año pasado.
Para los pequeños y medianos clientes no residenciales la desregulación iba a comenzar el 1º de enero de este año. Cuando llegó esa fecha, el Gobierno decidió
aplazar la entrada en vigencia hasta el 1º de marzo para que los reacomodamientos de precios no impactaran sobre la inflación.
De acuerdo con datos obtenidos por Clarín, las variantes que analizan en la cartera de Julio De Vido pasan por:
Volver a prorrogar la entrada en vigencia de las nuevas normas de comercialización de gas para los comercios y establecimientos industriales que consumen entre 500 y 1.000 metros cúbicos por día. En esta franja se encuentran las estaciones de GNC, los hoteles, las panificadoras, los restaurantes medianos y los pequeños talleres.
Acordar con las petroleras una provisión de gas para las estaciones de GNC a un precio similar al que rige en la actualidad.
Autorizar a las distribuidoras (como Metrogas, Gas BAN y Litoral Gas, entre otras) para que compren el gas a los productores en representación de las estaciones de servicio y dentro de una escala de precios que acote la posibilidad de aumentos.
La “liberalización” del negocio gasífero arrancó a fines del 2004 con la creación del Mercado Electrónico del Gas (MEG) y la decisión de que todos los comercios y las industrias pasaran a abastecerse en forma directa con las empresas productoras y comercializadoras. Para los grandes clientes, que consumen más de 5.000 metros cúbicos diarios, la nueva modalidad de compra de gas comenzó a regir en forma plena en setiembre del año pasado.
Para los pequeños y medianos clientes no residenciales la desregulación iba a comenzar el 1º de enero de este año. Cuando llegó esa fecha, el Gobierno decidió
aplazar la entrada en vigencia hasta el 1º de marzo para que los reacomodamientos de precios no impactaran sobre la inflación.
Ahora el Gobierno se vuelve a topar con el mismo problema por el temor a que se disparen los precios. Además de los aumentos que podrían registrarse en los surtidores, los dueños de las estaciones de GNC manifestaron su preocupación por la competencia desleal que podrían ejercer las petroleras que extraen gas y tienen sus propias bocas de expendio.
Para evitar un tratamiento discriminatorio, los estacioneros le pidieron al Gobierno que habilite a las distribuidoras a seguir comprando el combustible por cuenta y orden de ellos y evitar de esa manera que cada estación vaya a negociar el precio del gas con los productores.
En tanto, en la provincia de Buenos Aires, el diputado bahiense Jaime Linares salió a reclamar que se excluya de la desregulación a los hoteles y negocios gastronómicos para evitar que los aumentos del gas afecten el negocio del turismo.
Los cambios en juego no alcanzan, por ahora, a las casas de familias, comercios chicos, colegios, hospitales y entes públicos. Todos seguirán siendo “clientes” de las distribuidoras y —según las promesas oficiales— no tendrán aumentos de tarifas provocados por el precio del gas hasta el año que viene.
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