ACUERDO CON LULA PARA REFORZAR EL MERCOSUR
Más de una hora a solas y un copioso desayuno les sirvieron al presidente Néstor Kirchner y a su colega brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para suavizar algunas de las cuestiones que venían alterando seriamente la relación bilateral.
Acordaron impulsar con bríos un próximo “Ouro Preto II”, una redefinición política del tratado que dio nacimiento institucional al Mercosur para avanzar hacia su mayoría de edad.
Pero sobre todo resolvieron acordar en el disenso para que las disputas comerciales no disuelvan sin pena ni gloria la alianza estratégica trazada por ambos. Para eso parece haber servido esta cumbre entre los líderes de los dos países fuertes del Mercosur.
Tras la cita quedó la sensación de que sólo en ese nivel lograban disolver resistencias variadas que se mantienen en niveles de decisión más bajos. Pero que esto es lo que hay que corregir para no someterse al esmeril de continuas reuniones bilaterales para cuestiones técnicas.
Los argentinos encararon el encuentro retomando el mensaje que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, le había llevado a Lula hace un par de semanas: Argentina busca recuperar tiempo perdido en su política industrializadora.
“La grandeza de Brasil está vinculada con una Argentina industrializada”, dicen que repitió Lula. La fuente consultada por Clarín destacó sí que el presidente brasileño dijo esto mirando directo a su ministro de Desarrollo e Industria, Luiz Furlan.
Ocurre que la comitiva argentina estaba preparada para una embestida del ministro brasileño, a quien identifican con una posición muy inclinada a cerrar ya mismo un acuerdo entre el Mercosur y la UE, mientras que su contraparte argentina (Lavagna) ha mantenido más prevenciones y repite que más que “un acuerdo inmediato, es mejor un buen acuerdo”.
Si bien ayer hubo en la mesa un moderado optimismo luego de la visita de Pascal Lamy a Brasilia hace una semana, Brasil pidió permiso para desengancharse de la Argentina en ciertos rubros, como el textil, para poder hacer ofertas a la UE que Argentina no está preparada a endosar. Y para eso hubo una pragmática luz verde argentina.
Kirchner dio un fuerte respaldo a la Cumbre contra el Hambre. Lo acompañaron en la reunión el canciller Rafael Bielsa, el vicecanciller Jorge Taiana, y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zanini. Por Brasil acompañaron a Lula su canciller, Celso Amorim, el asesor de temas internacionales Marco Aurelio García y el ministro de Desarrollo y Comercio al que Lula le dedicó aquella mirada.
Hubo fruta, fiambres ahumados, omelettes con finas hierbas, tocino y masas.
Para que la reunión no se alterara con malos tragos innecesarios, una gestión diplomática argentina previa sugirió quitar de la mesa la cuestión de las posturas contrapuestas de ambos países en la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.
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