ACUERDO DEL GOBIERNO Y LAS PETROLERAS PARA NO AUMENTAR LOS COMBUSTIBLES
En una conferencia en la Casa de Gobierno, a las 22.30, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, manifestó la “satisfacción del Gobierno por el compromiso asumido por las compañías del sector y por haber aceptado la exhortación” para que no aumenten las tarifas. Lo acompañaban el ministro de Planificación, Julio de Vido; el director de Repsol-YPF, Alejandro McFarlane, y el vicepresidente de exploración y producción de la petrolera, Miguel Angel Remón Gil, a quien Fernández cedió la palabra.
“La cooperación de las petroleras ha sido completa —señaló el ejecutivo—. El sector es sensible a la situación que atraviesa el país, y tomamos la decisión unánime de mantener los precios, aunque los que ya aumentaron no tendrán que retrotraer los precios”, en alusión directa a Shell y Esso, que ajustaron el gasoil un 4%.
— ¿Por cuánto tiempo rige el acuerdo?, preguntaron a Remón.
— No hemos fijado ningún plazo de terminación, respondió.
El convenio se comenzó a gestar el lunes, en una charla telefónica entre Néstor Kirchner y el titular de Repsol-YPF, Alfonso Molina. En ese diálogo, el empresario comunicó al Presidente que la empresa incrementará esta semana en 4 millones de metros cúbicos la producción de gas. Y luego comenzaron a diagramar el anuncio de ayer.
La base del nuevo convenio es la ruptura del acuerdo hasta ahora vigente entre las petroleras y el Gobierno. Desde enero de 2003, las productoras de petróleo vendían a las refinadoras el crudo a US$ 28,50 el barril, para aminorar el impacto de la suba provocada por la guerra de Irak. Ese acuerdo implicaba que cuando bajara la cotización, las refinadoras compensarían a las productoras. Pero eso no sucedió, y en los últimos días el barril superó los US$ 41 (ver Bajó…). Las dos últimas semanas hubo nerviosas negociaciones entre las empresas buscando un nuevo acuerdo. Hasta el lunes, la base acordada era que el precio de referencia pasaría a US$ 32,50, implicando un ajuste de entre 4% y 5% en los combustibles.
Pero la presión del Gobierno pudo más. Y aunque públicamente los funcionarios descartaron amenazas a las petroleras, ayer en Córdoba se comentó que Kirchner le dijo al gobernador José Manuel de la Sota que había informado a las petroleras que si subían los precios, aumentaban las retenciones.
“Si subían más las retenciones, ya no era negocio exportar, daría lo mismo vender el petróleo aquí o afuera, y hubo que evaluar los costos”, dijo un alto ejecutivo petrolero anoche.
En Repsol-YPF, en tanto, explicaron que el acuerdo se cerró “con un sacrificio por parte de la empresa”, que absorberá los aumentos en el precio del petróleo. Y precisaron un punto de importancia: Cortina selló el acuerdo con Kirchner, y luego se sumó Petrobras, pero el resto de las empresas del sector aún no ha rubricado el convenio, aunque Repsol-YPF y Petrobrás, sumadas, representan el 55% de la producción nacional de petróleo y un porcentaje similar de las ventas de nafta.
“Nosotros hemos estado sentados en muchas mesas de negociaciones y de esto no se habló nunca”, señalaron anoche voceros de Esso. Igual sorpresa hubo de parte de ejecutivos de Panamerican Energy y Shell, por caso.
“Con el nuevo marco —señaló un petrolero que sí estuvo en el armado del acuerdo—, cada petrolera venderá y comprará el combustible a precio internacional, menos retenciones. Y cada uno asumirá los costos que eso implique”. Una duda que esto generaba, ya cerca de la medianoche, era quién pagaría los US$ 160 millones que hoy adeudan las refinadoras a las productoras.
Este contenido no está abierto a comentarios

