ACUERDO ENTRE EL GOBIERNO Y LOS POLICIAS ROSARINOS AUTOACUARTELADOS
De las distintas negociaciones llevadas adelante en la víspera y en la madrugada de hoy, APROPOL en representacion de los trabajadores, y el Gobierno, que fue representado por la Dra. Perazzo, Jefa de Policía, a quien acompañaban el subjefe de policia, y otros altos mandos; hemos acordado una serie de mejoras que se producirán en corto tiempo; y que se materializarán una vez arribado a la provincia, el gobernador Obeid, hoy en China.
Se acordó lo siguiente:
1°)- El pago de ($500), quinientos pesos por única vez dentro de los proximo sesenta días en concepto de uniformes y equipos policiales.
2°)- El estudio de la asignación de ($ 300) trescientos pesos al sueldo básico.
3°) La factibilidad de el pago de ($100) cien pesos mensuales hasta tanto el gobierno efectivice la entrega de uniformes.
4°)- El estudio de asignar el pago de horas extras, para evitar los recargos interminables de los trabajadores.
5°)- La creación de una comision de trabajadores policiales, para exclusivamente evaluar la cuestion salarial.
Los últimos cuatro puntos, han de tener respuesta antes de los próximos quince días.
Que ante el compromiso asumido por la Dra. Perazzo, en su calidad de gestora, ante los funcionarios políticos; y para evitar situaciones conflictivas con la sociedad en lo que tiene que ver con el servicio de seguridad pública, se ha aceptado el pago dentro de los 60 días en concepto de uniformes, como así, el plazo de no más de quince días, para las soluciones concretas.
EL DÍA QUE LA POLICÍA SE REBELÓ
El asesinato de un policía a manos de delincuentes que asaltaron un supermercado provocó una de las crisis más serias que tuvo que enfrentar el gobierno de Jorge Obeid: el autoacuartelamiento de la policía rosarina. Con el gremio policial (APROPOL) a la cabeza, unos 200 uniformados acompañados de familiares se plantaron en la puertas de la Jefatura, Ovidio Lagos al 5200, impidiendo la salida de los móviles del Comando Radioeléctrico, la Patrulla Urbana y Cuerpo Guardia de Infantería (CGI), al que se sumaron algunas comisarías y subcomisarías que cerraron temporalmente sus puertas. La organización policial denunció que Diego Navarro, de 26 años, sólo pudo contestar el ataque de manera parcial y que lo mataron porque se le trabó el arma con la que alcanzó a herir de muerte a uno de los asaltantes. Pero el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, desmintió la información y aseguró que el delincuente abatido tenía cuatro impactos de bala. Los efectivos exigieron la renovación total del armamento que consideran obsoleto y un incremento “importante” y “digno” de los sueldos para evitar trabajar fuera de hora haciendo otros servicios, como ocurrió con el joven asesinado. Al cierre de esta edición el comisario José Maldonado ofreció a los efectivos estudiar la reducción de la jornada de trabajo, la provisión de camperas de abrigo y borceguíes para este invierno así como chalecos antibalas y armas reglamentarias, más 500 pesos como pago por única vez para hacer frente a los elemento de trabajo. La oferta fue rechazada por la asamblea policial que decidió anoche continuar con el acuartelamiento. Al atardecer, la Gendarmería comenzó a patrullar las calles rosarinas.
Todo comenzó la noche del lunes a las 20.45, cuando un grupo de hombres armados irrumpió en el supermercado “Azul”, ubicado en Ricardo Núñez al 500, en la zona norte, pretendiendo robar una de las cajas. El agente Navarro, que no tenía chaleco antibalas, se resistió y logró herir gravemente a uno de los delincuentes. El joven policía murió en horas de la madrugada luego de agonizar largo rato. Una hora más tarde apareció abandonado en Teniente Agneta y Cerrito el cadáver de Ramón Peralta, de 36 años, quien sería el delincuente herido por Navarro, y a varias cuadras de distancia un automóvil Renault 18 incendiado que aparentemente era el que usaron los asaltantes.
La noticia de la muerte de Navarro disparó la protesta, que comenzó temprano en las puertas de la central policial. Al lugar llegó a las 9.30 el jefe de Policía de Rosario, comisario mayor José Manuel Maldonado. Allí fue abordado por algunos de los policías, quienes expresaron sus reclamos y con los cuales mantuvo un breve diálogo. Maldonado les explicó “de un segundo a otro” no puede solucionar el pedido de mejoras en las condiciones de los policías de “más chalecos, mejores armas, mejor salario”. Asimismo, afirmó que “no discutía” la necesidad de tener mejor equipamiento, pero les advirtió que “de esta manera la policía no se va a ganar el apoyo de la gente, lo único que se logrará es embarrar cada vez más la situación”.
A las 11.30 el grupo impidió la salida por el portón principal de varias motocicletas que retornaron al interior del lugar, para posiblemente hacerlo por un sector alejado.
Los oficiales jefes les exigían a los asambleístas que estuvieran de turno -no así a aquellos que estaban de franco-, a retornar a sus puestos de trabajo bajo la advertencia de iniciarles sumario administrativo. En tanto Apropol formalizó al Poder Ejecutivo un petitorio de tres puntos, en el que reclama para los policías una jornada de trabajo limitada a 8 horas diarias, renovación del armamento obsoleto y “sueldos dignos”. Su titular, Alberto Martínez, adelantó con demandar por homicidio con dolo al gobernador Jorge Obeid y al ministro de Gobierno, Roberto Rosúa; al subsecretario de Seguridad, Alejandro Rossi, y a la jefa de la policía provincial, Leyla Perazzo. El secretario de Apropol, sargento primero Roque Palermo, quien explicó que para evitar sanciones de quienes ayer se plegaron a la protesta, la entidad presentará en la Justicia un amparo laboral.
En el punto dos del petitorio, exigieron la renovación del armamento obsoleto. “Estamos trabajando todavía con pistolas calibre 11.25, que son armas de 1920, 1925”, ejemplificó Palermo.
En tanto a las 13.30 la vicegobernadora María Eugenia Bielsa y el ministro de Gobierno Roberto Rosúa, brindaron una conferencia de prensa, donde el titular de la cartera política calificó la protesta como “una reacción afectiva, emocional, absolutamente justa. Que los compañeros del muerto tengan una reacción de este tipo yo lo considero normal. Qué menos se puede pedir de solidaridad que un reclamo, una presencia, una expresión; y la han tenido. De allí a que haya quienes utilizan este sentimiento justo por la muerte de un compañero en acto de servicio, haciendo una utilización bastarda o perversa del hecho, hay una gran diferencia”.
Rosúa remarcó que “el gobierno adquirió y distribuyó entre el personal policial 1.168 chalecos antibala, 160 escudos antidisturbio, 1.116 pistolas calibre 9 milímetros y más de 365 mil cartuchos de distintos calibres”. Y adelantó que “para este año, en tanto, se está gestionando la adquisición de 3.000 pistolas calibre 9 milímetros, 74 escopetas, 100 camionetas, 100 motocicletas, 20 cuatriciclos, 20 autos, 4 colectivos, 4 minibuses, 4 autobombas equipadas, 300.000 cartuchos, 3.000 chalecos antibala, 10.000 camperas de uniforme, una escalera mecánica telescópica y elementos tecnológicos para el Laboratorio de Criminalística”.
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