ACUSAN A FUNCIONARIO DE TOTORAS POR DISCRIMINACIÓN
Un grupo de personas que deben desplazarse en sillas de ruedas mostró su malestar hacia el gobierno municipal por no estar dispuesto a encarar una serie de obras públicas que permitan el acceso de personas con capacidades diferentes a edificios públicos, y supeditar la confección de rampas en las esquinas al consentimiento de vecinos y a cuestiones estéticas.
Los conceptos fueron expresados por Hernán Fonseca, Daniela Cáceres y Magda Clerc en una carta remitida a LaCapital. En la misiva expresaron su rechazo a las declaraciones formuladas por el secretario de Obras Públicas de la Intendencia de Totoras, Germán Castellani, por considerarlas “soberbias y discriminatorias”.
“Tenemos que hablar con los vecinos para ver si quieren que se le rompa la vereda y eso implica dos riesgos: que no quieran y que la rampa no quede igual que la vereda porque va a estar pintada de amarillo. No creo que se opongan, pero hay que consensuar. Tampoco vamos a ir rompiendo todas las veredas a todo el mundo”, expresó Castellani a “La revista” de Totoras.
En otro párrafo del artículo titulado “¡Levanten las barreras!”, el funcionario opinó que las personas que tienen discapacidades deben “adaptarse a lo que hay”, al responder a una pregunta que hacía referencia a las dificultades que presentan algunas dependencias del Centro Cultural, como biblioteca o subsuelo, inaccesible para los firmantes de la nota.
La contestación que dio el funcionario a un trabajo de investigación del medio local colmó la paciencia de los discapacitados de Totoras. “Entendemos que la respuesta fue muy dura hacia nosotros, daña a quienes nos sentimos impotentes, y nos sentimos discriminados ante tanta soberbia”, señalaron en la carta.
Explicaron que permanentemente se encuentran con trabas para poder acceder a determinados inmuebles como la comisaría, el juzgado y las escuelas, debido a que presentan escalones en sus ingresos. “Hasta el cajero automático es inaccesible. Tampoco podemos asistir a talleres o espectáculos y ninguna otra actividad de la agenda cultural del municipio”, comentaron.
“Me gustaría poder asistir a los encuentros culturales o a los cursos de tejido, pero es imposible. Uno tiene que pensar por uno y los demás, ponerse una mano en el corazón. Esto da impotencia y lo feo es pensar con resentimiento”, comentaron al poner ejemplos sobre las barreras con las que se hallan a diario.
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