ACUSAN A UN PATOVICA DE MATAR Y DESCUARTIZAR A SU NOVIA
Ya estaba saliendo del edificio con los tres bolsos, cuando un policía le pidió que se identificara. Dijo que tenía que ir a buscar los documentos, fue hasta el séptimo piso con los bolsos y volvió a bajar sin ellos. Un rato después, cuando la Policía allanó el departamento y revisó los bolsos, el hombre quedó detenido. Está acusado de haber descuartizado a su novia.
Según estimó un funcionario policial, Vanesa Andrea Navia, una instrumentadora quirúrgica de 24 años, llevaba menos de 12 horas muerta cuando la Policía encontró sus restos, ayer por la mañana. El acusado es su novio, Jorge Camejo, de 31 años, un patovica y personal trainer con quien compartía el departamento de Ecuador al 700 hace dos años.
La primera noticia del crimen la tuvo la comisaría 27ª de Villa Crespo. Cerca de las tres de la mañana llegó Luis Coria, de 28 años, acompañado por su madre. Dijo que un amigo lo había llamado y le había pedido que fuera a su departamento. “Peleamos y se me fue la mano”, contó que le había dicho Camejo.
Siempre según la versión de Coria, al llegar Camejo le dijo que había ahorcado a Vanesa y que el cuerpo estaba en la bañera y había empezado a descuartizarla. En un momento Camejo bajó a buscar bolsas de basura, y Coria aprovechó para escaparse.
A las cinco y media de la madrugada, cuando Camejo bajó, los policías llevaban un buen rato vigilando la puerta de Ecuador 765. Lo retuvieron allí, pero tuvieron que esperar a que llegara la orden de allanamiento de la jueza de turno, Alicia Iermini, para entrar al departamento.
Encontraron todo ordenado, sin rastros aparentes de violencia ni de sangre. Al lado de la puerta estaban los bolsos de gimnasia. Dentro de ellos, envuelto en bolsas de consorcio, el cuerpo de Vanesa seccionado en doce partes.
Ayer los peritos forenses comenzaron a analizar los restos para tratar de establecer con precisión cómo y cuándo murió Vanesa. Camejo tendrá que declarar hoy ante la jueza. También es posible que sea citado Coria, porque la jueza querría que aclare algunos puntos de su relato. Mientras tanto, la Policía confirmó que ya le había dado la noticia al padre de la víctima.
Los pocos vecinos que hablaron con la prensa coincidieron en que el miércoles a la noche no escucharon discusiones. Pero dos de ellos —uno vive justo encima del departamento que compartía la pareja— aseguran que los dos tenían carácter fuerte, que las peleas a gritos de la pareja eran frecuentes y también que se oían ruidos. Ninguno de ellos se mostró seguro de si se trataba de golpes del hombre a la mujer.
Camejo es uruguayo y trabaja como patovica en un boliche de Ayacucho y Juncal, y también se promocionaba como “personal trainer”.
“Ella era muy linda, y él muy celoso, se notaba que le molestaba cuando la miraban —aseguró Manuel, que atiende una verdulería cercana—. Nunca salía de compras sola por el barrio, él siempre la acompañaba”. La última vez que los vieron juntos en la calle fue el martes. Al día siguiente Camejo volvió a caminar por la zona, pero estaba solo.
En el barrio dicen que a Vanesa se la veía pasar todos los días caminando con un uniforme verde y que iba a pocas cuadras, al Hospital de Clínicas. Ayer Clarín recorrió el Clínicas y consultó a varias personas, pero no pudo confirmar si efectivamente Vanesa trabajaba allí, en alguno de los servicios de cirugía.
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