ACUSAN AL HERMANO DE OMAR CHABÁN
La jueza porteña María Angélica Crotto ya tenía en sus manos 14 cuerpos de expedientes repletos de relatos, indicios y pruebas que comprometen a Omar Emir Chabán.
Pero desde ayer, la investigación del trágico incendio que ya se cobró 190 vidas en la disco de Once República Cromagnon cuenta con los primeros testigos que le imputan idéntica responsabilidad criminal a Yamil Chabán, ex concejal justicialista de San Martín y hermano del reconocido promotor del ambiente del rock y, por ahora, único detenido por el caso.
Cuatro ex empleados de República Cromagnon, movilizados por haber vivido de cerca la tragedia -tanto, que una de sus compañeras, Patricia “Pato” González, murió en la catástrofe de la víspera de Año Nuevo- declararon ayer ante la Justicia que los hermanos Chabán eran socios en la disco. Y que allí trabajaban para ambos “en negro, en pésimas condiciones de salud y seguridad, cobrando 20 o 30 pesos por día sólo algunos días por semana”.
Ana Sandoval, Luciano Otarola y Damián y Gustavo Albornoz no sólo declararon bajo juramento ante Crotto. Reclaman “justicia para todas las víctimas”. Proponen la conformación de una comisión investigadora independiente, al estilo de la Conadep con los crímenes de la última dictadura. Exigen el “fin de todo tipo de corrupción en los sistemas de control y de policía”.
Y piden que el Estado los ayude material y económicamente para poner en marcha la “Fundación Pato González”, cuyo objeto, prometen, es luchar “por todos los jóvenes en situación de riesgo, como un lugar de apoyo social y cultural” y contra “la explotación permanente y la injusticia económica” que dicen haber padecido ellos y tantos otros en la Argentina.
El jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra -al que los familiares de las víctimas imputan responsabilidad en el hecho-, ya los recibió y les prometió ese apoyo. Ahora quieren que también haga lo mismo, “urgentemente”, el presidente, Néstor Kirchner.
Testimonios
Ana y Luciano hablaron anoche con LA NACION, horas después de su revelador paso por Tribunales, y el día en el que se sumó a la lista de muertos Mariana Silotta, novia del cantante de Callejeros, Patricio Santos Fontanet.
Reafirmaron que trabajaban para “Omar y Yamil”, y que uno u otro les pagaban y daban órdenes. Los Chabán -declararon- también solían decirles que el otro que podía darles órdenes era “Raúl Villarreal”, el hombre que visita al empresario detenido casi a diario y que se presenta como “amigo y relacionista público de Cromagnon”.
Luciano, que solía prestar servicios de seguridad dentro del local, recordó ante la jueza el episodio que, el día de Navidad, casi termina como el de la víspera de Año Nuevo. “El 25 de diciembre un pibe prendió fuego la mediasombra con un encendedor. Yo estaba arriba, bajé por las escaleras y pedí un matafuegos. Me pasaron uno, dos, tres… ninguno funcionaba. Fui a la barra y pedí dos vasos grandes de agua y empecé a tirar líquido para arriba. Tardamos 20 minutos en apagarlo”, dijo Luciano a LA NACION.
“Pero el show no se suspendió. Sacaron a los chicos más afectados por el humo y, cuando se recuperaron, todos de vuelta adentro y el show arrancó otra vez”, agregó Ana.
Luciano aseguró que “nunca” vio que pudiera abrirse la ya tristemente famosa puerta de seguridad que debía servir para evacuar el local, pero a través de la cual nadie pudo salir a tiempo.
Ana negó que se permitiera al público entrar con bengalas o petardos -dijo que ella misma participó de requisas-, pero esta semana le dijo al diario Página/12 que era posible que fueran las propias bandas las que ingresaban subrepticiamente la pirotecnia.
Se repartían las zonas
Otarola confió que el día de la tragedia el grupo Callejeros tenía personal propio de seguridad, encargado de controlar “la puerta, los vallados y la escalera del salón VIP”, y que los Chabán velaban por la seguridad de sus propios empleados en las barras y “el único baño habilitado”.
El aseguró a LA NACION haber visto, ya iniciado el fuego mortal, “a Yamil Chabán correr desde el VIP, y a Omar agarrándose la cabeza y yéndose por Mitre hacia el lado de plaza Miserere”.
También confiaron que otro de sus compañeros, Damián Albornoz, tendría en su poder una libreta sanitaria firmada por Yamil Chabán como empleador. Albornoz había dicho a Página/12 que el hermano de Omar le había pedido varias veces que no diera la dirección del boliche, al parecer, porque quería evitar la visita de los inspectores.
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