Adjudicaron la obra para la ruta nacional 7 destruida por la inundación
El presidente Néstor Kirchner presidó ayer en la Casa de Gobierno un acto relacionado con la licitación del tramo de la ruta nacional 7 destruido por el desborde de la laguna La Picasa en la zona limítrofe de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
En la oportunidad, con la presencia del gobernador santafesino Jorge Obeid, se anunció la adjudicación de la reconstrucción del referido tramo, de doce kilómetros, que quedó bajo las aguas cuando La Picasa pasó explosivamente de 5.000 hectáreas a 80.000, afectando a 60.000 pobladores de las zonas.
Como consecuencia de ello quedaron bajo las aguas los doce kilómetros de la ruta 7 y otros catorce del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP), lo que obligó, a partir de entonces, varios años atrás, a realizar largos rodeos al espejo de agua.
El gobierno de Santa Fe, teniendo en cuenta que esa provincia es la principal perjudicada, encaró, durante la anterior gestión de Obeid, una obra para solucionar el escurrimiento de las aguas, pero la misma debió ser interrumpida a raíz de un amparo otorgado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El amparo fue elevado en su momento por el ex intendente del municipio bonaerense de Junín, Abel Miguel, arguyendo que al escurrir aguas por el río Salado hacia la Bahía de San Borombón, se iba a provocar un desborde en el norte bonaerense uniendo las tres lagunas de esa zona con riesgo para la ciudad.
De todas maneras, gran parte de la zona del suroeste de la provincia quedó bajo las aguas de la nueva gran laguna, lo que obligó a muchos productores a vender sus tierras. Incluos algunos se reconviertieron a la actividad pesquera, con los pejerreyes sembrados en las aguas de La Picasa, como es el caso de muchos ex agricultores del distrito de Aaron Castellanos, uno de los más perjudicados por la inundación. Lo cierto es que más allá de las mejoras y obras realizadas en el área, la combinación de causas naturales y sobreexplotación de las tierras que provocó el desastre en la zona lejos está de reducirse a una expresión controlable para los productores y el Estado.
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