ADMITEN QUE HAY INTERNOS QUE QUIERER TOMAR VENGANZA POR LA MASACRE
Cuatro reclusos resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, en una reyerta ocurrida en la cárcel de Coronda. El interventor del penal, Jorge Bortolozzi, explicó que “el incidente se produjo entre internos del pabellón 12, uno de los cuales fue herido con una ‘faca’ (cuchillo de fabricación casera) en uno de sus ojos”. Por su parte el subsecretario de Justicia de Santa Fe, José Luis Benaglia, argumentó que el episodio se originó porque hay internos que quieren tomar venganza (por las 14 muertes del 11 de abril) y otros que quieren atemperar las cosas. Sin embargo Lilian Echegoy, de la Coordinadora de Trabajo Carcelario, rechazó que “el problema sean las chuzas o el ánimo de venganza, sino la falta de diálogo entre los propios internos que aun no vieron reeditarse la mesa de diálogo prometida por la dirección del penal”.
Todos los heridos son oriundos de Rosario, y fueron identificados como José Luis Baini, quien fue intervenido ayer por una grave lesión en su ojo izquierdo; Jorge Jiménez, quien ya retornó a su celda tras recibir curaciones, Adolfo Cantegritti y Rubén Amarilla, quienes fueron atendidos en la enfermería de la cárcel. Amarilla y Baini están detenidos en carácter de procesados, en tanto Cantegritti y Jiménez son condenados.
El director del Servicio de Oftalmología del hospital José María Cullen, Néstor Monti, dijo que Baini sufrió “una herida perforante en el ojo izquierdo, con pérdida de contenido de globo ocular”.
Por la pelea, las autoridades del penal ordenaron una “requisa a fondo” en los pabellones y otras dependencias carcelarias, donde nuevamente se encontraron armas blancas de fabricación casera.
El interventor Bortolozzi se esforzó en explicar que la reyerta “está totalmente desvinculada de la masacre del mes pasado” e informó que “los asistentes sociales ya tomaron contacto con los familiares para informarlos”.
El funcionario afirmó que, más allá de este episodio, “la cárcel está volviendo a la normalidad, los presos ya concurren a sus tareas como panadería, herrería, huerta y el lunes retomarán las clases de escuela primaria”. También contó que hoy recibirán visitas los presos que fueron sancionados tras el motín (los del pabellón 7) y el fin de semana será el turno del resto: el sábado los santafesinos y el domingo los rosarinos.
Según Bortolozzi, “las visitas serán recibidas por los internos en los patios de sus pabellones, en una especie de refugios montados a tal efecto”. “Estamos procurando también incorporar un sistema de detección de metales para evitar la introducción de cualquier arma a la cárcel”, agregó. En este sentido también prometió que para fin de mes estar funcionando la brigada especial para requisas que sugirió la Nación. “La semana próxima viajaríamos a Buenos Aires para precisar la incorporación de normativa y elementos técnicos que ya son utilizados en otros sistemas”, adelantó.
Por su parte, Echegoy se quejó porque “las medidas que se tomaron hasta ahora no fueron profundas. Lo que hicieron es reforzar la seguridad y a cuentagotas se van abriendo algunos espacios en los talleres y en educación. Pero de ningún modo se reanudó la mesa de diálgo que es el instrumento que va a permitir ejercer algún tipo de control sobre lo que pasa, teniendo en cuenta que son los delegados de los pabellones los que describen la situación que están viviendo”.
En este sentido adelantó que “si Bortolozzi no construye una nueva mesa de diálogo lo mínimo que tendría que hacer es recorrer el penal para saber qué esta pasando, porque hoy somos nosotros los que triangulamos las exigencias entre los presos y el director. Esto no es algo complicado y tendría que ser mas simple y estar más aceitado. Lo que hace Bortolozzi es recibir a los presos individualmente y lo único que logra es aislar aún más a los pabellones”.
Por su parte el subsecretario de Justicia de Santa Fe, José Luis Benaglia, explicó en declaraciones a LT8 que en el pabellón Nº 12 hay mayoría de internos de Rosario, y que son los más revoltosos. Y admitió que “uno de los graves problemas que se presentan en un establecimiento penitenciario como Coronda es la antigüedad del edificio y la cantidad de recovecos que hay, y la posibilidad que tienen los presos de fabricar (las facas) y guardarlas en algún lado”.
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