ADMITEN QUE LA DICTADURA DE BRASIL PLANEÓ CONSTRUIR UNA BOMBA ATÓMICA
El ex Presidente brasileño José Sarney, hoy senador, admitió ayer públicamente por primera vez que fue su gobierno el que desactivó un proyecto de construcción de la bomba atómica. Ningún gobierno brasileño ni militar ni democrático admitió en el pasado que el llamado “programa paralelo nuclear” era una realidad y tenía como objetivo desarrollar y hacer una explosión en prueba de un artefacto atómico. Sarney contó esta historia 20 años después, en una entrevista que TV O Globo difundió el último domingo. Y dijo que en su momento debió “tapar” el episodio para evitar un serio entredicho con Argentina. Pero hizo más: sostuvo que “los argentinos también estaban en la carrera nuclear, pero (como los brasileños) lo negaban”.
La revelación sobre el proyecto, que se mantuvo en secreto por décadas, sugiere dos cosas: primero, que la rivalidad argentino-brasileña exacerbada bajo la dictadura argentina pudo haber llevado a los dos países a una escalada armamentista atómica. Y si esta no ocurrió, fue gracias a la caída de los respectivos regímenes militares y el retorno de los gobiernos democráticos. Pero también indica que los militares argentinos no sufrían alucinaciones al temer por los objetivos bélicos del desarrollo nuclear brasileño, bien que esto les permitiera justificar algunos planes propios de fines pacíficos dudosos. Lo más notable entre las admisiones del domingo es que, según el ex presidente brasileño, la Argentina demostró estar 10 años más adelantada que Brasil en investigación nuclear y desarrollo de un arma atómica.
Las declaraciones de Sarney obligarán de ahora en más a reescribir la historia de las relaciones bilaterales y de las incursiones de ambos países en el terreno del armamentismo atómico.
Entre los expertos del área nuclear, siempre se sospechó de la existencia del plan paralelo brasileño. Era frecuente escuchar sobre esto a los periodistas que cubrían el sector. Pero recién en 1986 hubo indicios de que había algo de cierto cuando la prensa brasileña anunció que se había descubierto un túnel destinado a realizar explosiones nucleares de prueba en el estado de Pará (que queda al norte de Brasil). Un enorme y profundo pozo había sido cavado en la Sierra do Cachimbo. Sarney optó por desmentir: “Por este despacho, nunca pasó un documento sobre ese tema”, declaró. Quien le había acercado el proyecto, el ministro del gabinete militar, general Rubem Bayma Denys, también negó la información periodística. El cuidado en desdecir a la prensa tuvo que ver, según el ex presidente, con el fin de evitar problemas diplomáticos con Argentina.
Sarney confirmó anteanoche que la Sierra de Cachimbo sería usada “para testear una bomba atómica”. Contó que fue informado sobre la existencia de ese campo de pruebas por el Consejo de Seguridad Nacional. El objetivo, según ese consejo, era proyectar a Brasil “en el club nuclear”.
El proyecto de bomba atómica fue heredado por Sarney del gobierno militar. Quien debía anunciar la primera explosión nuclear brasileña era el general Joao Figueiredo, ex presidente de Brasil. No llegó a tiempo para ver brotar el hongo sobre la Sierra del Cachimbo.
Sarney ordenó a los militares y al Consejo de Seguridad “lacrar inmediatamente el pozo. También les advertí que debían decir que el agujero era para depositar basura nuclear salida de las centrales nucleoeléctricas”.
Este contenido no está abierto a comentarios

