ADMITEN QUE LA UNIDAD DE LA CGT ESTUVO A PUNTO DE QUEBRARSE
El ex secretario general de la CGT Rodolfo Daer reconoció hoy que Susana Rueda, que integra la nueva conducción de la central obrera, sufrió presiones cuando asumió su cargo por parte de dirigentes cercanos a Hugo Moyano.
Daer indicó que esa maniobra amenazó incluso con “resquebrajar” la unidad alcanzada entre los denominados “gordos” (jefes de los sindicatos más importantes) y los aliados al dirigente camionero.
Confirmó que Rueda fue presionada para firmar un documento que convalidaba que Moyano sería el único secretario general de la CGT al cabo de un año de mandato del nuevo triunvirato, que también integra José Luis Lingeri.
“Toda organización expresa diferentes matices pero tenemos que aprender a convivir”, relativizó el ex líder formal de la CGT sobre el episodio.
La propia Rueda no confirmó ni desmintió hoy haber sido presionada pero aclaró: “a mí no me aprieta nadie. Soy una dirigente sindical y no voy a permitir que nadie me apriete”.
Los dirigentes se refirieron así a una versión publicada hoy en el diario Ambito Financiero sobre la primera reunión de la CGT tras la reunificación entre “gordos” y disidentes, que se llevó a cabo el 15 de julio último en la sede de la central, en Azopardo 802, de esta capital.
Según el matutino, el secretario general del sindicato de taxistas, Omar Viviani, le recriminó a Rueda en duros términos que se negara a firmar el documento que cedía el poder a Moyano al cabo de un año de mandato del triunvirato cegetista.
Al respecto, Daer explicó que “muchos dirigentes se enteraron de ese compromiso en esa misma reunión” y comentó que el acuerdo para la cesión de poder había sido alcanzado “por un reducido grupo” de sindicalistas.
En ese orden, dijo que de haber avanzado esa discusión en la primera reunión de la nueva CGT “hubieran perdido autoridad los tres secretarios generales”, algo que a su juicio “empezaba a resquebrajar la supuesta unidad en forma inmediata”.
Daer, no obstante, destacó la “sensatez con que actuaron Moyano y Lingeri” al dar por terminado el debate ese día y “privilegiar la unidad del movimiento obrero”.
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