ADMITIÓ REPSOL QUE PROCURA VENDER HASTA UN 20% DE YPF
Si había un momento crítico para que Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, volviera a hablar públicamente de las pretensiones de vender una parte de su filial en la Argentina era el actual. El ejecutivo español informó ayer en Madrid a un grupo de analistas que podría desprenderse de hasta un 20% de las acciones de YPF y les dio sustento a versiones que circulan desde hace meses en Buenos Aires: que el Gobierno o grupos privados afines quieren adquirir una parte de la petrolera.
En realidad, Brufau no hizo más que repetir lo que otras veces había dicho: que se quiere abrir parte del capital de YPF a la plaza local. Sólo que esta vez dio porcentajes concretos: “Sería bueno sacar a la Bolsa Repsol YPF, poner de un 15 a un 20 por ciento en el mercado, siempre y cuando el mercado esté en condiciones óptimas y se les dé valor a la compañía y a sus accionistas”, dijo en su presentación.
Inocente o no, sólo bastó esa frase para que explotara aquí un cúmulo de rumores que se gesta desde principios de año. La leyenda, nunca confirmada por el Gobierno pero sí surgida desde despachos oficiales, ha llegado a cristalizarse en lo siguiente: Néstor Kirchner anunciaría, en el acto del 25 de Mayo, una medida que los más entusiastas podrían juzgar como la recuperación de parte del petróleo nacional, con la compra de una parte de YPF. Como se trata de sumas importantes -se habla de cifras de hasta 4000 millones de dólares-, hay quienes han dejado trascender alternativas privadas de compra. Se dijo, por ejemplo, que había empresarios argentinos interesados en la operación, pero es escasísima la información que los actores están dispuestos a dar.
Hay dos elementos concretos. Primero, Repsol ha dicho en público que quiere vender una parte de su capital; segundo, en el Gobierno se desliza, de vez en cuando, la idea de involucrarse en la toma de decisiones de la compañía. La pregunta que hasta ahora nadie, ni los propios involucrados, sabe contestar es cómo. En el mercado se comentaba ayer que a ningún empresario le serviría desembolsar semejante cantidad de dinero sin tener el control de la empresa. Y lo mismo, razonaban, podría pensarse para el Estado: ¿cómo justificar la inversión? ¿El Gobierno pagará 3000 o 4000 millones de dólares sólo para agregar una silla a la que ya tiene en el directorio de YPF?
En el Ministerio de Planificación no contestaron las llamadas de LA NACION. Tampoco Repsol YPF quiso hablar oficialmente, pero ejecutivos de la empresa confirmaron la intención de venta e incluso ampliaron su horizonte: la idea que se ha transmitido a los accionistas es desprenderse del 20 o el 25%, pero sería una colocación financiera atomizada, no dirigida a ningún grupo en particular. Y siempre manteniendo la mayoría accionaria de su principal fuente de negocios, que es la filial argentina. “Repsol deja de existir si pierde el control de YPF”, dijo un ejecutivo, que recordó que la ex estatal era casi un 50% del grupo español.
Exposición en el país
Hoy, YPF cotiza en la Bolsa local en menos de un 1% y vale entre 15.000 y 20.000 millones de dólares. Se trata de la tercera vez que Brufau se refiere, en público, a una posible venta de acciones. Hay una sospecha que puede resultar incómoda y que nunca se dirá en la Argentina, pero que transmiten, siempre en voz baja, ejecutivos de los mercados financiero y petrolero: para el accionista, dado el grado de incertidumbre imperante en el país y la región, el elevado nivel de retenciones a las exportaciones y la madurez de los yacimientos, desprenderse de parte de sus activos en la Argentina es una noticia positiva. Es lo que los accionistas llaman “bajar el riesgo argentino”.
El economista Héctor Scasserra, presidente de Arpenta Sociedad de Bolsa, no comparte esta idea. “No creo que ellos piensen que acá vaya a repetirse lo que se hizo en Bolivia. Yo veo sólo una política de captar capital”, dijo a LA NACION. Y dos economistas que juzgan la medida como una manera de desinvertir en el país pidieron reserva de su nombre.
Desde hace tiempo, Repsol YPF, el mayor contribuyente fiscal e inversor de la Argentina, busca expandirse en otros destinos, como Africa o Trinidad y Tobago. Así, sólo resignará parte de su mayor fuente de ingresos si encuentra un activo que lo reemplace.
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