Ados, en primera persona
“Ados entre el 71 y el 74 estuvo en manos de los ferroviarios, luego pasó a ser asociación de obras sociales. En todo el país, como acá, sirvió como regulador de la salud, entre lo privado y lo público. Fue manejado por gente de la CGT, de los gremios, cada uno que pasó hizo su “trabajo”. Siempre fue subsidiado por la nación, pagaban para que esto funcionara, a pesar de que se trabajaba con obras sociales, que con sus afiliados internados facturaba lo suficiente”
“Ahora comprobamos que sin subsidios y sin trabajar con la obra social provincial por un problema político, tenemos sueldos al día, proveedores al día y compramos aparatos, sin el histórico subsidio que nación mandaba a los interventores o directores que llegaban. Durante todo ese tiempo se generaron deudas que no se pagaban. Nosotros como trabajadores fuimos preparados por el sistema para marcar tarjeta y cobrar”.
“El desinterés por lo que pasa y por un futuro en el que te podés quedar sin fuente de trabajo es común. Sin embargo, ahora los trabajadores están tomando conciencia, por eso hay tantas autogestionadas. Nosotros intuíamos que se estaban robando todo, veíamos arreglos impresionantes, pero cobrábamos y dejábamos hacer. Yo en lo personal me hago cargo, porque estabas para trabajar y nada más, no para luchar”.
“A mediados del 99 vimos que se quebraba la fuente de trabajo. Con una convocatoria de acreedores en la supuestamente no te podías seguir endeudado, subió la deuda en dos millones de dólares. Veíamos que no iba más. Fuimos a los gremios de origen, el de Farmacia y el de Sanidad, y no tuvimos ninguna respuesta. Al contrario, dijeron que se venía la quiebra y que iban a ver cómo arreglaban las indemnizaciones”.
“Creemos que fue un vaciamiento intencional. No podíamos creer que el que te tiene que defender es el que te entrega. Cada vez nos hundíamos más y estábamos encerrados en el policlínico para que no lo cierren, pero ni nuestros vecinos sabían del conflicto, porque a punto de quebrar, la gente se seguía atendiendo. Hasta que un grupo de compañeros fue a la CTA para asesorarse. En ese tiempo, por miedo, fue un grupo minoritario. Ahí dijeron que había posibilidades de dar una lucha, pero que no podían entrar porque estaban nuestros gremios”.
“Entonces hicimos asambleas, hablamos con todos y nos desafiliamos en forma masiva de nuestros gremios y nos volcamos a la CTA. Ahí descubrimos que veníamos haciendo las cosas mal, porque lo que hicimos nos empezó a dar resultados. Le comunicamos a la gente lo que pasaba en conferencia de prensa, sacamos el conflicto a la calle, dijimos que defendíamos el trabajo pero también que defendíamos un sistema de salud que muchas veces la gente elogió”.
“Con paros, movilización y no dejando entrar a la conducción de ese momento arrancamos. Pero cometimos un error, en lugar de empezar a gestionar, pedimos un interventor nuevo, pensando que la cosa cambiaría. Además necesitábamos dinero de Buenos Aires porque hacía cuatro meses que no cobrábamos. Pero todo resultó más de lo mismo hasta que no nos quedó otra que armar la cooperativa, porque era eso o volver a la casa sin trabajo”.
“No era lo ideal pero era la única solución. La mayoría no le tenía confianza a la cooperativa, decíamos que podría ser más de lo mismo, por la mala reputación de las cooperativas de trabajo. Pero era eso o irse a la casa. Y de esa incertidumbre salieron dos grupos, los que querían que fuera el gobierno provincial el que se hiciera cargo y los que queríamos la cooperativa. Tuvimos conflicto con nuestros propios compañeros, unos mal asesorados, otros con amigos en la política, pero de esa pelea ganada salió la cooperativa. De 180 quedamos 63 socios y a partir del 4 de febrero del 94 empezamos a trabajar”
“Una cosa es cuando preparás un cooperativista para que arme una cooperativa y otra cosa es armar una cooperativa y después armar un cooperativista. Hasta ahora tenemos conflicto de identidad, o sos trabajador, o sos gremialista, o sos cooperativista, pero igual seguimos. La jueza del concurso después de mucho ir a tocarle el bombo a su oficina decidió –creo que fue una decisión inédita- darnos la continuidad del servicio de salud, con todo lo que había adentro”
“Todavía falta que la jueza decida qué va a pasar con el Ados, si los acreedores van a pedir el remate o la jueza va dar otro paso y va a valorar cómo atendemos, cómo funciona, que atendemos 9 mil abuelos… que en otros lugares privados no se hicieron cargo, porque no es rentable. Aquí el gobierno provincial no nos va a perdonar que le rompiéramos un negocio de 10 millones anuales. La intención de ellos era quedarse con el policlínico y hacer una clínica privada donde te ponen una pistola en la cabeza”
“En esta situación crece la responsabilidad. Una con nosotros mismos y con nuestros familiares que hace 5 años nos bancan que hayamos estados semanas enteras aquí dentro, o días enteros cortando el puente, viajando a Buenos Aires, todo con el apoyo de ellos. Muchos incluso se separaron o tuvieron problemas. Lo primero es devolverle a nuestras familias el tiempo perdido. La otra responsabilidad es mostrar lo que hicimos o enseñar o comentar a otros trabajadores para que a otros les sirva, para que nos copien, porque nos dio resultado”
“Yo estoy orgulloso como trabajador, porque no le voy a dejar una herencia monstruosa a mis hijos, ni una mansión ni autos, ni lancha, ni cuenta en el banco, sino la dignidad como trabajador, de pelear por lo que tenés, de recuperar lo que tenías, de pelear por tu trabajo, porque ahora nadie se jubila si consigue trabajo en ese puesto, entonces lo que yo le voy a dejar o lo que vamos a dejar es la dignidad de no quedarte en tu casa esperando una caja de comida o 150 pesos de un plan”.
“Por último, la otra responsabilidad es para los que no creen en nosotros, que están esperando que esto se caiga y mostrarlo al país. A esos no le tenemos que dar el gusto, que el patrón quiebre su empresa, deje la gente en la calle y la abra con otro nombre, como sucedía antes, no tiene que volver a pasar. Peleamos para que esos curros no vuelvan a suceder y demostramos que el trabajador organizado puede llevar adelante una empresa”.
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