ADVERTENCIA DE LAVAGNA A LOS EMPRESARIOS POR LA INFLACIÓN
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, apeló ayer a la prudencia de los empresarios en materia de inflación. Y les hizo una advertencia sobre los riesgos que implicaría generar expectativas que realimenten la carrera de los precios.
Lo hizo en un discurso que ofreció ante un auditorio con 600 de los principales empresarios del país, durante el cierre del Coloquio de IDEA, que se realizó en Mar del Plata. Entre otras cosas, precisó que las previsiones inflacionarias para se ubican “entre 8 y 11%”, como consecuencia de un “reacomodamiento de precios relativos”. En base a ese escenario esperado, les advirtió que si aumentan los precios o si se agudizan “las pujas sectoriales”, el problema de la inflación podría agudizarse.
“Es evidente que algunos precios relativos debían reacomodarse luego de la devaluación y por ello, cuando presentamos el Presupuesto para 2005, ubicamos los límites de evolución de precios entre 8% y 11%. Como entendemos que este proceso no ha terminado, hemos repetido esos límites para el año próximo”, planteó Lavagna en su discurso.
A la hora de las preguntas, admitió que al estimar la inflación de 2006 incluyó aumentos de tarifas. Cuando el moderador de la charla, le preguntó por el tema, el ministro respondió: “Está contemplado. No sólo los servicios públicos, sino otros servicios, como por ejemplo la medicina prepaga. Eso se llama reacomodamiento de precios relativos”.
El discurso del ministro estuvo en la misma línea que marcó el presidente Néstor Kirchner el jueves, cuando criticó a los supermercados por la suba de precios. Pero, en este caso, Lavagna utilizó un tono más diplomático para dirigirse a la audiencia. “Los riesgos son las expectativas alrededor de la inflación, así como juicios de valor planteados como si fueran percepciones genuinas de la población”, dijo Lavagna, en alusión a los pronósticos propios sobre la inflación de 2006 que manejan los empresarios.
“No creo que eso sea lo que siente la sociedad, si no el Gobierno no hubiera ganado la elección (de octubre) como la ganó. El Gobierno tiene sus instrumentos para ocuparse del tema”, dijo.
Lavagna le trazó una división a su discurso. Por un lado planteó las fortalezas de este modelo económico, que situó en el crecimiento del Producto Bruto y la creación de nuevos puestos de trabajo, así como en el superávit fiscal. El otro eje fueron “los desafíos” y mencionó a la inflación. “Hay que poner las cosas en su justa medida”, aconsejó. “Los precios están por debajo del nivel de devaluación y, por supuesto, tienen que seguir así. Pero todavía hay ajustes de precios pendientes que requieren más de 4% o 5% de inflación anual”.
Lavagna aprovechó para descalificar las versiones sobre su renuncia (ver página 5), aunque aclaró que la última palabra sobre la estabilidad de los ministros la tiene el Presidente.
Sobre sus medidas más recientes, como la suba de las retenciones a las exportaciones de carne, la quita de reintegros a los productores de alimentos, o la acusación de “cartelización” a empresarios de la construcción, dijo: “Es muy difícil satisfacer a todo el mundo y es obvio que el Presidente concuerda con esto”.
Pero a la vez, el ministro tomó distancia prudencial del cuestionamiento que hizo el presidente Kirchner a los supermercados y aprovechó para defender su proyecto de ley —que el Congreso aún no trató— que otorga a Economía atribuciones para decidir sobre fusiones: “No me corresponde calificar lo que dijo el Presidente, pero en materia inflacionaria creo que la prioridad es cuidar las expectativas y la defensa de la competencia. No es ningún secreto que en la Argentina hay sectores productivos con pocos participantes y hay que introducir el control de la competencia”, concluyó Lavagna.
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