ADVERTENCIAS PARA ISRAEL POR QUERER EXPULSAR A ARAFAT
La advertencia a Israel llegó de todas partes del mundo: expulsar al líder palestino, Yasser Arafat, de los territorios ocupados sería un error que empeoraría la situación en Oriente Medio.
El repudio a la medida tomada el jueves por parte del gobierno del premier israelí Ariel Sharon llegó desde las Naciones Unidas, la Unión Europea (UE), China, Rusia y Estados Unidos. Y el nivel de la crisis provocó que, ayer, el presidente de la ONU, Kofi Annan, convocara al Consejo de Seguridad de la ONU. Al finalizar la reunión, su vocero afirmó que la medida “no ayuda al proceso de paz”.
Las críticas del gobierno de EE.UU. —que habían sido las primeras— ayer volvieron a repetirse. “No pensamos que contribuya a hacer avanzar las cosas en la región. Le ofrecería (a Arafat) una tribuna más amplia”, dijo el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, en la base militar Fort Stewart, donde acompañó al presidente George W. Bush.
Mientras tanto, el secretario de Estado estadounidense, Collin Powell, habló por teléfono con el canciller israelí, Silvan Shalom, y con el palestino, Nabil Shaath. Según varias fuentes citadas por los diarios de EE.UU., Powell advirtió a Shalon que la expulsión a Arafat no sería ninguna ayuda para la paz sino que aumentaría aún más la popularidad del presidente palestino.
En nombre de la presidencia de turno de la UE, el canciller italiano, Franco Frattini, pidió al gobierno israelí “evitar toda acción de fuerza y en particular la expulsión de Arafat, que perjudicaría a la Hoja de Ruta, como se lo llama al proceso de paz “.
En Londres, el ministro de Relaciones Exteriores británico, Jack Straw, calificó de “grave error” la decisión israelí.
En Moscú, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Igor Ivanov, dijo que “la decisión del gobierno israelí no responde a una decisión que tienda a una solución” de la crisis.
China estimó que un destierro de Arafat —a quien calificó de dirigente legítimo elegido por el pueblo palestino en proceso electoral— exacerbará las tensiones y “no será de ninguna utilidad para lograr la paz en Oriente Medio”.
Por su parte, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, señaló que está convencido de que “la expulsión de Yasser Arafat provocará consecuencias nefastas”.
La decisión también provocó repudio en Israel por parte de los partidos de izquierda y cuenta, según las encuestas, con el apoyo del 38 % de la gente.
Pero las críticas mundiales no provocaron el congelamiento de la medida. El vicejefe del Estado Mayor, el general Gaby Ashkenazi, reconfirmó el rumbo. “Los planes están listos”, dijo.
La respuesta de Arafat fue inmediata. El presidente palestino salió de la Muqata, su cuartel general en Ramallah —en donde está confinado desde diciembre de 2001— y mostró desafiante su arma a los manifestantes que lo esperaban. Después en el mismo lugar se reunión el Consejo Nacional para la Seguridad Palestina. Mientras eso sucedía, en la Explanada de la Mezquita de Jerusalén, varios palestinos lanzaron piedras a los judíos que rezaban en el Muro de los Lamentos.
La decisión de la expulsión de Arafat de los territorios ocupados fue la reacción del gobierno de Israel a los dos ataques suicidas palestinos que mataron a 15 israelíes esta semana. El jueves, el Gabinete de Seguridad israelí acusó a Arafat por la violencia y declaró que tratará de “eliminar el obstáculo que para ellos representa el líder palestino.
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