ADVIERTEN QUE EL DÓLAR ALTO PRESIONARÁ SOBRE LOS PRECIOS
La baja de un centavo registrada ayer en el dólar no convenció a muchos analistas económicos, que creen que por encima de los 3 pesos el valor de la divisa norteamericana genera una mayor inflación, que podría superar con creces el 11% proyectado por el Gobierno. Sin la intervención del Banco Central ni del Banco Nación en la plaza cambiaria, el dólar quedó en $ 3,08 en el segmento minorista (frente a $ 3,09 de anteayer) y $ 3,055 en la plaza mayorista, donde el retroceso superó el medio centavo.
La decisión de no intervenir respondió a la “necesidad de dar una señal de que se están cuidando los márgenes del programa monetario”, indicó a LA NACION una fuente del Banco Central, luego de los cuestionamientos recibidos por la compra de US$ 30 millones del lunes.
El Central ha decidido recomponer su nivel de reservas -en particular de euros- luego de la cancelación anticipada de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que derivó en un piso del dólar que supera con comodidad los tres pesos y que, según temen varios analistas consultados por LA NACION, puede trasladarse a los precios si se mantiene en este rango.
Al respecto, el consultor Jorge Todesca dijo que hay diferencia entre un dólar a $ 2,90 y otro a 3,05 en términos de impacto sobre los precios. “Si además la actividad se mantiene en niveles altos, la tendencia es preocupante”, aclaró. “Este es el costo de la cancelación del pago al FMI”, sentenció. De inmediato, el economista advirtió que más allá de que el Gobierno coloque tanta energía en los acuerdos de precios, “sería mejor una política que logre una tasa menor de crecimiento”.
Proyecciones en danza
Javier Alvaredo, de la consultora MVA, sostuvo que se está corriendo “un riesgo innecesario, porque es indudable que el dólar presiona sobre los bienes transables y esto se refleja en los precios, aunque hay que ver cuánto demora en trasladarse a los minoristas. Por encima de $ 3,05, el dólar es peligroso”, agregó. En ese sentido, otros analistas que siguen los números oficiales afirman que la inflación de enero podría repetir el 1,5% del mismo mes de 2005, aunque en el Banco Central creen que la cifra estará más cerca del 1,1% del mes pasado. “El panorama es muy preocupante y no hay ninguna señal de política económica más allá de sentarse a hablar con los empresarios en forma voluntarista”, se lamentó una fuente que los números del nivel de actividad.
En este sentido, un consultor privado que también prefirió hablar en forma anónima admitió que la proyección de inflación que se maneja en voz baja entre los empresarios ronda entre el 14 y el 20 por ciento para este año, frente al rango del 8 al 11 por ciento proyectado por el Ministerio de Economía y por el Central.
“El presidente Kirchner quiere otro año con la economía creciendo al 9% y los empresarios están fascinados porque los márgenes de ganancias son fabulosos en el caso de la industria, que calculó un 20% de aumento de precios en sus proyecciones de este año”, agregó el consultor, con contacto permanente con grandes empresas.
Al respecto, el analista Gray Newman, del banco de inversión Morgan Stanley, afirmó desde Nueva York que “la Argentina no puede seguir creciendo a un ritmo tan rápido sin una inflación creciente”, tal como lo demostró el 12,3 % en 2005. Aunque en principio Morgan Stanley preveía un aumento de precios del 15%, Newman admitió ayer que este número podría seguir su marcha hasta el 20%, ya que “no está claro si el Gobierno entiende la dinámica que existe detrás de la inflación”. “La economía argentina necesita suavizarse en 2006, ya que si no lo hace el aumento de la inflación será mucho más profundo y problemático”, agregó.
Sin embargo, también desde Manhattan, Vladimir Werning, del JP Morgan, opinó que no parece haber señales que indiquen un traslado del dólar a los precios. “En las próximas semanas bajará la presión inflacionaria”, opinó Werning. En tanto, el ex ministro de Economía y actual director de Enarsa, Aldo Ferrer, admitió que “es previsible” que el dólar alto genere mayor inflación, pero propuso tolerarla porque [el dólar elevado] “le da suficiente competitividad a la economía argentina”.
En el mismo tono, desde el BCRA indicaron que “no hay ninguna posibilidad de que el dólar empuje a la inflación, ni siquiera a un valor de $ 3,10; este año la política monetaria va a ser más contractiva y la política fiscal irá en la misma dirección, así que la inflación debe bajar, con la ayuda en el corto plazo de los acuerdos de precios”. ¿Y el dólar?, se le preguntó. El funcionario no dudó: “Se queda quieto o baja”, concluyó.
Este contenido no está abierto a comentarios

