ADVIERTEN QUE EL NUEVO PAPA ENCONTRARÁ AL VATICANO EN GRAVES PROBLEMAS ECONÓMICOS
El Papa que resulte electo en el próximo Cónclave tendrá que lidiar con un déficit presupuestario en el Vaticano que se ha agravado en los últimos años. Según expertos, el déficit de la Santa Sede se debe a la combinación de la baja del dólar con el elevado costo de las indemnizaciones pagadas por abusos sexuales y el aumento de las relaciones diplomáticas de la Santa Sede.
“El dólar ha afectado realmente” las finanzas vaticanas, dijo Thomas Reese, experto en ese tipo de cuestiones. “No es sólo el dinero que llega de los EE.UU. Todos los donantes ricos del Tercer Mundo envían dólares”. Como jefe ejecutivo de una empresa mundial, Juan Pablo II exigía responsabilidad financiera y mayor transparencia en las operaciones de la Santa Sede. Pero en los últimos años de su Pontificado el presupuesto vaticano volvió a ser deficitario.
Más de una vez se dijo que erl Vaticano consideraba la posibilidad de vender estatuas de Miguel Angel como la famosa Pietá, esculturas de Bernini u otras obras maestras para pagar sus deudas o para ayudar a los pobres del mundo. Pero los funcionarios vaticanos respondieron siempre que tales obras de arte constituyen “un tesoro de toda la humanidad” y no pueden venderse.
En una desusada revelación financiera, un contador vaticano dijo en julio que el patrimonio total de la Santa Sede se calcula en unos 700 millones de euros (907,97 millones de dólares) y que propiedades como la Basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina carecen de valor real y son registradas con un valor simbólico de un euro.
Luego de varios años deficitarios, la situación financiera mejoró considerablemente en 1993, cuando una revisión del derecho canónico puso de manifiesto que las diócesis de todo el mundo deben asistir al Vaticano. Sin embargo, en su declaración financiera más reciente, emitida en julio para el año fiscal 2003, el Vaticano informó de un déficit presupuestario por tercer año consecutivo. Sus ingresos para ese año ascendieron a 203,6 millones de euros y sus gastos a 213,2 millones, lo que representa un déficit de 9,6 millones de euros (11,8 millones de dólares a la tasa de cambio de la época).
Los expertos financieros atribuyen el déficit al aumento al aumento en la cantidad de empleados (actualmente son 2.674), al aumento de la actividad diplomática de la Santa Sede, que mantiene ahora relaciones diplomáticas con 174 estados, y a la debilidad del dólar.
Debido a la baja de la divisa norteamericana, la asistencia de las diócesis estadounidenses al Vaticano se redujo de 85,4 millones de euros en el 2002 a 79,6 millones en el 2003, según la declaración financiera de julio.
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