Advierten sobre nuevas modalidades delictivas
Vecinos de barrio Sargento Cabral aseguran que son víctimas del ingenio popular de los delincuentes. Una mujer relató el curioso modo en que le sustrajeron la cartera y cómo le robaron el changuito de las compras a una amiga que esperaba para cruzar la calle. Quejas contra el accionar de los agentes de la comisaría 5.
Los habitantes de la zona están desolados. Mirta, una mujer que reside en inmediaciones de avenida General Paz, fue víctima de dos hechos de inseguridad en el último mes y presenció un tercero en el cual se vio involucrada una amiga.
Pocos días antes de las fiestas de fin de año, desconocidos ingresaron a su casa mientras no estaba y se llevaron dinero en efectivo y varios electrodomésticos. Todo sucedió en la madrugada de un sábado, cuando la mujer había asistido a una reunión familiar. Cuando volvió a su domicilio, se encontró con todas sus pertenencias revueltas y la faltante de algunos artefactos como un teléfono, una computadora y una tablet.
Los malvivientes ingresaron después de violar la puerta que da al fondo de la vivienda. Esto obligó a la víctima -de más de 65 años- a colocar más medidas de seguridad, entre ellas, un techo de rejas en su patio y más cerraduras en el ingreso al inmueble. Además, asegura que después de dirigirse personalmente a realizar la denuncia en la comisaría 5, ningún agente de esa delegación se acercó a verificar el suceso.
Hace una semana, cuando de a poco comenzaba a reponerse del golpe que significó el robo, se dirigía a un almacén de su barrio para hacer una compra rápida cuando una moto de baja cilindrada y con dos masculinos a bordo le frenó el paso. Del rodado se bajó uno de los jóvenes que la abrazó como si la conociera. Mientras la saludaba amablemente con un “¡Hola, tanto tiempo! ¿Cómo está tu familia?”, le cortaba el cordón de la cartera que llevaba colgando.
La escena duró pocos minutos al cabo de los cuales, la mujer se dio cuenta de que había sido víctima de un robo. Cuando miró para abajo, confirmó que su bolso ya no estaba. Esto sucedió a la vista de varias personas que se permanecían sentadas en la vereda, disfrutando del fresco de la tarde. Uno de los vecinos se comunicó con la policía y los efectivos arribaron varios minutos después para remitirse a escuchar el relato de los angustiados habitantes del barrio.
Finalmente, ayer, Mirta volvía de un supermercado ubicado en la intersección de General Paz y Salvador del Carril cuando advirtió que una amiga la esperaba al final de la calle. Esa mujer, que aguardaba su llegada para caminar juntas a sus respectivos domicilios ubicados a pocos metros de distancia, fue sorprendida por un masculino que, en inmediaciones del semáforo, detuvo el auto que conducía, bajó del rodado y le arrebató el carrito con las compras, sin más.
Estas son solo anécdotas de lo que los vecinos de Sargento Cabral viven a diario. Según afirman, todos los días se sorprenden con nuevas modalidades de robo que demuestran que el ingenio popular nunca descansa.
Este contenido no está abierto a comentarios

