AEROLÍNEAS PODRÍA CANCELAR VUELOS
El español Gerardo Díaz Ferrán, uno de los dueños de Aerolíneas Argentinas, intentará en persona, en las próximas horas, conseguir lo que le resulta esquivo desde hace ya varios meses: un aumento de tarifas de cabotaje que permita recomponer ganancias, subir salarios y terminar con el conflicto gremial en la empresa. El primer paso que dará el ejecutivo es una advertencia: sin esa suba del 20% que el Gobierno le prometió a la empresa, lo más probable es que deje de cubrir algunos vuelos que hoy no son rentables.
Así lo empezaron a reconocer los voceros de la empresa. “Si no se consigue una mejora de precios, con el incremento de costos que tuvimos en los últimos tiempos, no va a quedar otra alternativa que reprogramar rutas”, dijo anoche a LA NACION uno de ellos. “En realidad, ninguna ruta es inviable: siempre depende de lo que uno recaude”, agregaron.
El alza en el precio internacional del petróleo es parte del problema. El combustible que emplean los aviones subió, según las empresas, un 172% desde 2002 y es ya un 60% de sus costos operativos. Aerolíneas considera que, en este contexto, hoy no está en condiciones de otorgar lo que piden los gremios.
¿Qué rutas sufrirían el ajuste? Básicamente, aquellas que unen Buenos Aires con ciudades de la Patagonia, con excepción de Bariloche o Chapelco, donde los costos crecen como consecuencia de las distancias. Aquellos destinos son cubiertos por la compañía sólo por el compromiso estratégico que significa tener un 80% del mercado doméstico.
Mientras tanto, la amenaza de los paros ha vuelto. Díaz Ferrán se reunirá entre pasado mañana y el jueves con representantes del Gobierno. Del encuentro tienen previsto participar el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el secretario de Transporte, Ricardo Jaime; un funcionario de la Jefatura de Gabinete, y representantes de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA).
La situación volvió a complicarse, en las últimas horas por las demoras en el decreto que prevé los cambios tarifarios, pero que descansa en algún lugar del despacho de Néstor Kirchner: contempla aumentos del 20% en las bandas reguladas por el Estado, que serán ampliadas en la misma proporción hacia abajo y hacia arriba; reducciones impositivas, y la posibilidad de contratar seguros en el exterior del país.
El Gobierno logró hace cinco meses apaciguar la discusión, cuando los paros ponían en riesgo la temporada turística, con la promesa de los referidos aumentos.
Pero la Casa Rosada enfrenta ahora dos dilemas: por un lado, las consecuencias inflacionarias que podría conllevar la medida; por otro, el impacto que significa cualquier decisión tarifaria de este tipo en una administración que ha hecho de la repercusión mediática casi una cuestión de Estado.
Adelanto telefónico
Una reciente conversación telefónica entre el jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, y el jefe de la Oficina Económica de la Presidencia del gobierno español, Miguel Sebastián, confirmada a LA NACION por fuentes oficiales y privadas, sirvió como adelanto de lo que será la negociación aquí. Dicen que el propio Kirchner tomó después el teléfono y habló con Sebastián. “Solamente falta que el Presidente firme el decreto -dijeron anoche en el Gobierno-. Hay que solucionar el problema porque es un peligro latente.”
En la Casa Rosada necesitan resolver el problema para concretar una futura reunión, en Madrid, entre el Presidente y su par español José Luis Rodríguez Zapatero. Al objetivo se suma el alza de tarifas domiciliarias que reclama Gas Natural BAN, publicado hace dos semanas en el Boletín Oficial, pero anulado el mismo día, por la noche, cuando el Gobierno advirtió que la decisión tendría una importante repercusión periodística (ver aparte).
Mientras tanto, los sindicalistas volvieron ayer a agregarle elementos a la pelea. Jorge Pérez Tamayo, secretario general de APLA, dijo a LA NACION que los dirigentes tendrían pasado mañana una reunión en el Ministerio de Trabajo, y que el escenario estaba aun más complicado: contó, por ejemplo, que el 19 del actual, a las 11.30, el gerente de Recursos Humanos de Aerolíneas Argentinas, Esteban Maccari, les había dicho a representantes de la Unión del Personal Superior Aeronáutico, el gremio de trabajadores jerárquicos, que, sin aumentos tarifarios, la empresa se vería obligada a despedir 860 personas. “Tienen los telegramas armados”, dijo Pérez Tamayo.
En la empresa lo negaron. “Es absurdo, no hay ningún plan de despidos -dijo un vocero-. El conflicto se va a solucionar. Es impresionante la enorme cantidad de cosas inverosímiles que se pueden decir de esta compañía. Que Pérez Tamayo se haga cargo de lo que dice. No tiene autoridad para hablar sobre los planes de Aerolíneas.”
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