AFIRMAN QUE ES INEVITABLE QUE MÁS PAÍSES DE EUROPA TENGAN GRIPE AVIAR
Es inevitable que más países de la Unión Europea comiencen a tener casos de gripe aviar, porque no se puede frenar la llegada de aves migratorias”. El pronóstico suena preocupante, pero el embajador de la Unión Europea en Canadá, Eric Hayes, no mostró signos de alarma al decirlo. “Hay que trabajar fuerte en la coordinación entre las áreas de salud animal y salud humana, y tener en cuenta que se trata no sólo de un tema de salud pública, sino de un problema social y económico”, agregó.
Mientras decenas de funcionarios y expertos en temas de salud terminaban su almuerzo antes de volver a enfrascarse en una sala de reuniones del edificio Pearson, la sede de la Cancillería en Ottawa, este diplomático remarcó que “no estamos en una situación de pánico, pero en el mediano plazo, si el virus muta y se hace transmisible entre humanos, estaríamos en un problema mayor”.
A puertas cerradas, con luz artificial y sin ventanas abiertas a la vegetación rojiza y la llovizna insistente y helada de Ottawa, funcionarios de las áreas de salud de 30 países y de organismos internacionales discutieron por segundo día cómo construir una barrera contra el virus H5N1.
En la última jornada de esta reunión de “Preparación mundial para una eventual pandemia de gripe aviaria”, quedó claro que el debate excede a los epidemiólogos. Es un tema político y económico, manifestaron los delegados de distintos países.
Uno de los ejes fue la necesidad de que los países más desarrollados ayuden a los más pobres a organizar sus propios sistemas de detección y control del virus en las aves. Según remarcó el embajador Hayes, “la única solución para evitar que esta gripe se propague es sacrificar a todos los animales infectados. Serán fundamentales las compensaciones económicas a los productores rurales que deban hacerlo. De lo contrario, existe el riesgo de que no denuncien los casos”.
Poco antes, en una conferencia de prensa, el director general de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, remarcó que “hay que poner el acento en los países más pobres, porque no tienen tanto desarrollo en el campo de la veterinaria para detectar precozmente el virus H5N1, y además son los que en general tienen más contacto con animales. Aquí hay un tema ético y sanitario: los países más ricos tienen que ayudar a los pobres”.
La necesidad de crear mecanismos a través de los organismos internacionales para compensar a los productores fue uno de los ejes en las reuniones de estos días, remarcó ayer el ministro de Salud argentino, Ginés González García, uno de los participantes.
En diálogo con periodistas argentinos, en un “recreo” antes del almuerzo, el ministro hizo un resumen de las conversaciones entre los expertos, que prácticamente huyeron de la prensa y, para no hacer declaraciones, se refugiaron en el férreo dispositivo de seguridad montado en la Cancillería. Según el ministro, “la Argentina tiene la ley para compensar a los productores avícolas en el caso de que haya que matar pollos. Lo que falta por ahora es presupuesto”.
Con pañuelos de papel a mano debido a un resfrío —”no es gripe aviar”, bromeó—, González García señaló que “este es un debate político y ético entre ricos y pobres. Yo fui muy duro en mi discurso, con respecto a las licencias para fabricar antivirales. No podemos decirle a la persona que vive de los pollos que los mate, y que al mismo tiempo un solo laboratorio en el mundo siga teniendo la gallina de los huevos de oro”. Se refería al suizo Roche, propietario de la patente para fabricar el Tamiflu, el único antiviral que sería efectivo para esta nueva gripe que podría atacar a los humanos y expandirse en forma incontrolable.
La postura de la Argentina sobre la necesidad de extender esa licencia es compartida por países como Brasil, China, Australia y Chile. Suiza, en cambio defendió la propiedad de las patentes. Según contó González García, EE.UU. “no habló del tema”.
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