AFIRMAN QUE UN APAGÓN SIMILAR PODRÍA OCURRIR EN ARGENTINA
El apagón que dejó anteayer sin energía a más de 50 millones de personas en la costa Este de los Estados Unidos y Canadá, que causó la pérdida de 61.000 megavatios de electricidad, casi tres veces superior a la generación de energía instalada en la Argentina, disparó inmediatamente una inquietud: ¿podría suceder lo mismo en nuestro país?
Las opiniones de dos especialistas consultados por LA NACION fueron enfáticas: “Si no hay inversión en el sector en un tiempo prudencial, podría suceder”.
Jorge Lapeña, presidente del Instituto Argentino de Energía General Mosconi -organismo privado especializado en la materia- explicó que “ningún sistema es infalible. Todos los sistemas eléctricos tienen en algún momento, o en determinadas circunstancias, condiciones de fallo. Y, aunque es poco habitual, suele ocurrir. Sin ir más lejos, en un sistema con la complejidad del estadounidense se recuerdan tres hechos similares en medio siglo”.
El especialista distinguió dos tipos de fallas: aquellas provocadas por un accidente puntual y las otras, que se producen cuando el sistema empieza a mostrar fallas crónicas. “De hecho en la Argentina los colapsos en las líneas de transmisión hacen que el sistema quede transitoriamente desbalanceado y salga de servicio”, dijo.
Advertencia
“Lo que la gente se pregunta es si además de esto, que es el accidente, puede ocurrir algo y transformarse en crónico. Se puede dar en el caso de que el proceso de inversión se interrumpiera”, opinó Lapeña.
Carlos Bastos, ex secretario de Energía (1991-96) coincidió con Lapeña. “Hoy no creo que se pueda producir un hecho similar al que se produjo en los Estados Unidos, pero cuando no se invierte por un período largo en un sector como el energético surgen problemas en el largo plazo”, explicó.
“El sistema eléctrico argentino está en mejores condiciones desde la reforma del 90. Los equipos, la calidad, el transporte y las comunicaciones son de última generación. Técnicamente es más eficiente que el norteamericano. Pero qué va a pasar depende mucho de mantener lo alcanzado”, continuó.
Un proceso interrumpido
Y puso como ejemplo el apagón del 6 del actual, cuando un sabotaje provocó la caída de tres torres de distribución de Edesur que dejó sin energía a unos 390.000 usuarios. “Los apagones que se produjeron aquí fueron de unas horas, pero el sistema se ha recuperado rápidamente. Lo que está ocurriendo es más una cuestión institucional. Se quiere mostrar como negativo todo lo relacionado con las privatizaciones y no nos damos cuenta que todavía estamos disfrutando de lo que se invirtió en aquella época”, dijo.
“Los sistemas eléctricos crecen en una proporción similar al PBI. Veo en un lapso mediato un problema serio, si este proceso, que está interrumpido no se reactiva. En esto tienen responsabilidad el Gobierno, como encargado último de la prestación del servicio, y las empresas privadas que asumieron la obligación de abastecer la demanda”, coincidió Lapeña.
En la Argentina, la generación de energía instalada asciende a los 22.000 megavatios por día, mientras que la demanda llega a 11.000 megavatios/día. Si la oferta y la demanda no están en equilibrio comienzan los problemas.
La electricidad llega al 90 por ciento de los hogares argentinos a través de un sistema interconectado de energía. Al resto lo abastece el sistema patagónico, que funciona independientemente. Las redes vinculan los grandes centros de generación de energía que se encuentran en la Cuenca del Comahue y en el complejo Yacyretá-Salto Grande con el resto de las provincias que son consumidoras.
Según fuentes cercanas a las empresas distribuidoras, es precisamente la interconexión la que no permite un colapso prolongado.
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