AFTOSA: FALTA POLÍTICA GANADERA
Ahora bien, por qué no pocos pensaron -y piensan- que “el diablo metió la cola” en el campo correntino de los Romero Feris para que la pulseada que venía sosteniendo el Gobierno con los ganaderos para acordar un congelamiento en el precio de la carne inclinara el brazo a favor de la administración Kirchner.
¿QUE PASÓ EN CORRIENTES?
“El brote de aftosa es funcional a los intereses del Gobierno y de algún sector de la industria frigorífica”, disparó el dirigente ruralista Néstor Víttori, quien además de pensar que “fue muy sospechosa la aparición de la enfermedad”, cree que el gobierno provincial no estuvo a la altura de las circunstancias: “el Gobierno no acreditó una gestión para defender los intereses de la provincia de Santa Fe en serio, por su tremenda dificultad para enfrentar al Gobierno nacional”, asestó.
En torno de las responsabilidades políticas, no por el foco de aftosa, sino por la falta de una política ganadera en Argentina, el presidente de CARSFE, Manuel Cabanellas, fue contundente ante nuestra consulta contra el secretario de Agricultura de la Nación: “(Miguel) Campos no es una mala persona, pero no sirve para el cargo y sólo se tiene que dar cuenta que se tiene que ir”.
Finalmente, la tan temida aftosa apareció y el precio no bajó; ¿por qué?: el vicepresidente de CARSFE, Néstor Víttori, explicó en el programa de TV “Sin Mordaza” -de Cablevisión-, que si bien históricamente esta es la época del año donde los precios tienden a bajar porque se acerca el comienzo del invierno y la vaca sale del campo natural, lo cual produce sobreofertas y genera la baja de los precios, “el hecho de que los precios hayan estado en ascenso en esta época del año implica una realidad: que no tenemos vacas”.
Mientras tanto, Manuel Cabanellas, ex presidente de CRA y actual titular de CARSFE “cortó por lo sano” ante Sin Mordaza: “la carne bovina de Argentina es la más barata del mundo, en los países limítrofes nomás tiene un precio superior”.
Eduardo Larroux, productor de cerdos de Chañear Ladeado, metió cuchillo hasta el hueso: “la carne de vaca, pese a que le duela a Kirhner, es lo más barato que hay”.
Siguiendo, Cabanellas sentenció que si los ganaderos no se comprometieron con el Presidente a nada fue porque “no se traza una política a mediano y largo plazo que supere las coyunturas; porque el problema de la carne es de hace cincuenta años, quizás ahora se profundizó, pero es de larga data”.
A LARGO PLAZO
En la misma línea de Cabanellas, Norberto “Tito” Mosso, médico veterinario de Sunchales, asesor de rodeos lecheros y concejal, cree que con una política ganadera a largo plazo -unos diez años vista- se podría, por ejemplo aumentar el número de natalidad en los rodeos de cría y llegar a producir un millón más de terneros por año. Mosso piensa que, por ejemplo, la exención del IVA en las vacunas denominadas reproductivas puede ser uno de los alicientes que otorgue el Gobierno.
Cabanellas insiste, fastidiado, en que “hay una presentación de la realidad totalmente distorsionada que de algún modo tiene que ver el Gobierno”, y se ubica del lado de quienes están convencidos de que “hay que diversificar el consumo; cuando Campos (Miguel, secretario de Agricultura de la Nación) era delegado agrícola en Brasil importamos carne de cerdo subsidiada con maíz comprado en nuestro país”.
Precisamente, el “grandote” Larroux “chaireó” el cuchillo y de un solo corte definió el tema cerdos tras aclarar primero que el bovino cuesta por lo menos el triple o el doble de lo que cuesta la carne de cerdo:
“a la producción porcina en la década nefasta de Menem la pulverizaron; no quedó nada, tal es así que llegamos a exportar el 50 ó 60% de lo que consumíamos que todo es vía chacinados o fiambre, porque consumo de carne fresca no se si llega a los tres kilogramos por habitante -año contra 70 kg de carne bovina-“.
Ahí está el punto; en el consumo. Cabanellas, quien deplora el escaso poder adquisitivo de los sueldos desde la convertibilidad, evalúa que “si hoy tenemos el récord del mundo de consumo de carne vacuna con 70 kg por habitante/año quiere decir que el problema de la carne no es tan fundamental para la canasta familiar”; e insiste en mudar de hábitos:
“hay que diversificar la producción y exportar los cortes caros y para eso tiene que haber una integración en la media res para que los cortes de bajo precio queden en nuestro país y los de mayor calidad y más caros el que tiene plata que los compre”.
Aquí, el veterinario Mosso apela a la sempiterna “viveza criolla” nacional: “si alguien está pescando -ejemplifica exageradamente- y se entera por radio que la carne en Liniers aumentó un 30%, de inmediato al surubí que acaba de sacar lo aumentó un 30%”.
Larroux explica la falta de consumo de carne de cerdo en una falta de hábito, el bajo precio comparativo de la carne bovina y hace hincapié en la necesidad de una política al respecto: “una cerda tiene diez crías y pare dos veces por año y la vaca, una sola vez por año. El Gobierno tiene que tener políticas de producción y no parches como hace continuamente; en la época de Menem nos dijeron que éramos ineficientes, que no teníamos calidad, sanidad, todos cuentos. En el mundo el porcino se usa para hacer chacinados y fiambres y como carne fresca en la góndola”, cuenta.
Mosso, a lo lejos, le da la razón: “Creo que el precio de la carne vacuna no tiene nada que ver con otros. ¿Cuánto tiempo lleva hacer un kilo de carne vacuna?”, se pregunta; “dos o tres años”, responde; “en cambio, alega, un kilo de oveja o cerdo lleva seis meses y dos meses un kilo de pollo, por lo tanto nunca el pollo puede costar más o igual que un kilo de carne vacuna”.
Larroux está convencido de algo: “quieran o no entenderlo, la Argentina es distinta del mundo; la carne de vaca es muy barata y se hacen infinidad de fiambres con carne de vaca, pero lo único que no pueden sacar de otros lados para hacer fiambres es el tocino del cerdo y por eso teníamos la genética necesaria para usar ese tocino; tal es así que ahora con genética importada que lleva al cerdo a tener menos tocino, estamos importando tocino. Y casi suplica: “imponer la carne fresca de cerdo es cuestión de calidad y precio; no vamos a competir con la carne bovina al mismo precio, no por calidad ni por gusto, sino por un hábito de consumo. Desde que somos país consumimos carne de vaca”.
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