AGENCIERO ENTREGÓ BOLETO GANADOR DE $1 MILLÓN COMPRADO "DE PALABRA"
Un apostador de la Lotería Nacional que la semana anterior encargó una jugada en un kiosco porteño, pero no pasó a retirar el billete, resultó ganador del último sorteo y, aunque no había pagado, el agenciero respetó la compra “de palabra” y le entregó el boleto que lo autoriza a cobrar 1.155.000 pesos.
El kiosquero es Gustavo Scarrere, quien contó a la agencia Télam que ni siquiera sabe el nombre de su cliente, ya que se trataba de un apostador habitual, que todas las semanas le pedía la misma combinación (8-13-17-22-29-32-58-60) y pasaba a buscar el billete cada sábado, a excepción del último.
El hombre no pasó a retirar el boleto por el local de Entre Ríos 2190, “ni lo había pagado, pero yo se lo jugué igual porque era su rutina y sabía que cuando apareciera me pagaría”, dijo.
Scarrera dijo que “después me enteré que era la combinación ganadora de la ‘poceada’, junto con otra de otra agencia, y cada una se llevaba 1.155.000 pesos”.
Consultado sobre la posibilidad que cobrar él ese billete, sostuvo que “hubiera sido fácil, porque no me lo pagó, y el que lo presenta lo cobra, pero no, en ningún momento se me ocurrió, ni borracho hago algo así”.
“Esta mañana (por ayer), cuando llegué a las 9, el hombre me estaba esperando, con una cara de susto y preocupación hasta que le di el billete”, relató el agenciero.
Según Scarrere, su cliente “parecía shockeado, porque no me dijo ni ‘gracias flaco’, y eso que yo en broma le dije ‘seguro que estuviste cortando clavos todo el tiempo’, pero él sólo me preguntó ‘cuánto te debo’, pagó los 20 pesos y se fue”.
El ganador es un hombre de entre 30 y 40 años, que por su ropa parece ser operario de alguna de las empresas de transporte o cargas de esa zona del barrio de Constitución, según el agenciero.
Scarrere, un porteño de 38 años, quien desde hace 15 tiene esa agencia de loterías y quinielas, está casado y tiene dos hijos: un varón de ocho y una nena de un año y medio.
Pese a tener “deudas bancarias y un préstamo hipotecario que estoy pagando”, dijo, “también tengo una conciencia muy firme, y esto me dio la posibilidad de saber que pude quedarme con algo de otra persona sin problemas, pero no lo hice, y eso me da orgullo y alimenta mi ego”.
“También espero que esto sea un aprendizaje para mis dos chicos, y yo me siento tranquilo y conforme de haber actuado así, porque Dios sabe compensarte mejor que cualquier premio o cantidad de plata”, puntualizó.
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