Agresti le busca título al film protagonizado por Cusack
Alejandro Agresti cumplirá 50 años el jueves. Acaba de rodar con tres cámaras digitales Red y con igual cantidad de Aton 16 mm. una nueva película. Dice que el despliegue es para lograr una variedad de planos que le permitan un montaje más dinámico incluso con zoom, algo que es imposible con las grandes. "Todo depende de la película, además -aclara- va a ser en colores pero también en blanco y negro. No tengo dogmas con eso. Lo que más me preocupaba es si tenía algo nuevo para contar, y estoy convencido de que sí", arguye el cineasta que eligió locaciones donde se mueve bien: algún café porteño y la misma calle Corrientes, las instalaciones del hotel Faena en Puerto Madero (por primera y única vez usadas como set) y Mar de Ajó.
El proyecto que alguna vez se conoció como Dictablanda ya no se llama así. "Me parece que es un título que confunde porque la historia que cuento no tiene nada que ver con la política sino con la creación.
Tampoco es una improvisación -sorprende a este cronista- y no se por qué insisten en publicar que es una película sin guión y que la voy improvisando a medida que la filmo. Todo lo contrario, y quienes me conocen saben que soy un obsesivo. En todo caso, podrían decir que a veces se da la improvisación del último momento, pero tengo todo el guión en mi cabeza y es muy preciso", dice para terminar con los mitos que circularon desde que se supo que iba a rodar aquí una película que imaginó con, y que protagoniza, John Cusack. Igualmente, dice, que cambió y mucho a partir del paréntesis que se abrió a un mes de comenzado el rodaje para dar vía libre a compromisos previos del actor.
Almas gemelas
"¿Cómo conocí a Cusack…?", dice el director que debutó con El amor es una mujer gorda y Boda secreta , que se marchó a Holanda donde cosechó fama de artista gracias a la crítica, que más tarde hizo una genuina obra maestra -aquí vista por TV pero nunca en cines- titulada El acto en cuestión , y más tarde regresó para hacer El viento se llevó lo que (con la que ganó en San Sebastián) a la que siguió Una noche con Sabrina Love y finalmente la exitosa -esta vez de público- Valentín , que le permitieron partir con más comodidad rumbo a Hollywood, donde todavía le va muy bien leyendo y corrigiendo guiones ajenos para grandes estudios. Allí, con el respaldo de la Warner Bros., se puso al frente de La casa del lago , la remake de un film fantástico japonés, donde le tocó dirigir nada menos que a Keanu Reeves y Sandra Bullock.
El nombre de Agresti llegó casi en simultáneo a Al Pacino y a su amigo John Cusack. Los dos quedaron maravillados con sus películas, pero especialmente con El acto en cuestión. Los dos dijeron al unísono que querían trabajar con él. Y de alguna manera, este deseo se está cumpliendo. Cusack, que además es coproductor con el argentino Pablo Bossi (de Pampa Films, que también actúa) y coguionista con Agresti, es la figura central del film que hace una semana, se terminó de rodar el tramo porteño, de madrugada, en una calle Corrientes desolada. Al Pacino, mientras tanto, espera en Nueva York la vuelta del director, que se concretará en las próximas semanas, para registrar en julio su parte en la historia, algo así como el relator de toda esta aventura de amigos delante y detrás de cámaras.
Palabras duras
La tarde previa al rodaje en la calle que nunca duerme, Cusack y sus otros dos colegas norteamericanos en esta historia, Paul Hipp y Kevin Morris, que también firman el guión, compartieron el rodaje de una secuencia en el restaurante de los unicornios del Faena. Al actor de ¿Quieres ser John Malkovich? y Alta fidelidad se lo vio algo desmejorado (confesó en voz baja haber tenido una "mala noche"), y a Agresti algo exultante, es decir, como siempre. En verdad, a ambos les molesta mucho recibir a periodistas. El argentino argumenta que ya es costumbre que el cuarto poder lo trate mal o lo tergiverse, y por eso detesta las entrevistas. Al norteamericano le preocupa demasiado su imagen. Por algo será. La cuestión es que lograr una foto de rodaje requiere una serie de trámites que terminan fracasando y, es sabido, en este rodaje no hay un trabajo oficial de foto fija ni de making o f, es decir que la edición en DVD llegará únicamente con el metraje con el que se conozca en salas aunque bonus tracks seguro no faltarán. Agresti despotrica ahora contra quienes en su tiempo lo endiosaron y después destronaron, porque los considera una "manga de imbéciles" que se "creen dueños del talento de crear artistas".
"Tenés dos clases de crítica, la seria y la que se engancha con descubrir cosas -dice con bronca-. Hay un tipo que filma todo azul y dicen «este tipo debe tener algo», porque en el arte no hay progreso sino propósitos. Esos tipos, los de El Amante, consiguieron lavarle el bocho a mucha gente. Les gusta construir-deconstruir una y otra vez. No es importante saber qué es lo que querés decir pero sí cómo conseguirlo. Muchos factores contribuyeron a eso, como un plain crash que dio como resultado un neofascismo lingüístico políticamente correcto, y se sabe que la gente se embandera con lo políticamente correcto. Si Herman Melville escribiera ahora Moby Dick no se la aceptaría porque mata ballenas. El arte tiene que estar fuera de reglas. Cualquiera puede decir yo soy artista, escritor o cineasta. Antes había que demostrarlo, ahora con que lo diga un crítico basta. Es como que todo sea oro o diamante. Ese poder ha destrozado al arte de una forma hipócritamente democrática, donde alguien dice lo que el artista debe decir y cómo. Al convertir el arte en cualquier cosa, lo disolvés. Por eso le había puesto Dictablanda ", insiste.
Cubista y circular
Según Agresti, esta será "una película con mucho trabajo de cámara y edición", y unos cuantos artilugios más. La descripción que hace de su film suena, por más que lo niegue, a revancha por lo que ocurrió con El acto en cuestión. Es más, el personaje que él mismo interpreta tiene un nombre que recuerda a un personaje fantasmal de aquella otra: Patrick Pesto, el autor de libro de prestidigitación que es clave de ese controvertido "acto". Pero, ¿de qué la va esta nueva película que dejó de llamarse Dictablanda ?
Es la historia de un grupo de amigos norteamericanos que se encuentran en Buenos Aires, donde sus vidas cambiarán para siempre. "Es muy conversada -explica-, se habla mucho de cine, de Hollywood, tiene diferentes capas engañosas, te engaña para un lado y para el otro. Se salta en el tiempo, se va de adelante hacia atrás y viceversa sin explicación, como en un crucigrama. Es una película cubista, aunque circular, como El acto… Hay repeticiones desde ángulos diferentes. A veces hasta cantan los textos…", intenta resumir.
El film cuyo elenco argentino integran Juana Viale, Romina Ricci, Norman Briski y Mario Alarcón está, de hecho, terminado. Quedó afuera Viviana Canosa, al igual que la escena que la requería. "Las ideas aparecen por caminos distintos -continúa-; puede ser una idea o te lo puede tirar una calle, o como en este caso que surgió de preocupaciones en común. Con John tenemos temas en común, hablamos de lo que está pasando en el arte. El quería viajar a Buenos Aires, estuvimos una semana acá, yo ya me volvía a pescar y él se iba a Malibú, se me ocurrió algo y le dije «acá puede estar lo que venimos buscando hace años», y le gustó. Johnny dio el ok, Bossi también, me fui a pescar y en dos semanas estaba listo. La estaré terminando en septiembre", aseguró, y también adelantó que la próxima será totalmente estadounidense, y con Pacino como protagonista, nada menos.
Este contenido no está abierto a comentarios

