AGUA: EL MODELO DE LAS COMUNAS Y LAS COOPERATIVAS
Mientras avanza la disolución de la empresa Aguas Provinciales, encargada desde 1995 del servicio sanitario en 15 localidades santafesinas, entre ellas Rosario y Santa Fe, a un costado del camino, por fuera del ámbito de la concesión y lejos del caudaloso río Paraná se encuentran más de 300 pueblos y ciudades en donde los servicios de agua y cloacas están a cargo de cooperativas, comunas y municipios. Alejados de la mano del Estado y olvidados por el ojos recaudadores de los grandes operadores por no ser rentables, y a pesar de las crisis, los prestadores se mantuvieron de pie brindando el servicio aunque enfrentan problemas comunes: altos costos de energía eléctrica y complejos tratamientos de agua con altos índices de arsénico, sodio y manganeto entre otros elementos contaminantes; o napas freáticas a pocos centímetros del suelo. Sin embargo, muchos municipios con los servicios privatizados han buscado en ellas un espejo en donde mirarse de cara a una salida posible ante el estrepitoso fracaso de la iniciativa privada.
Según el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress), el listado de los prestadores de servicios sanitarios no concesionados por la provincia suma 309. En manos de las comunas están 157, en cooperativas 124 y en municipios 24. A cargo de asociaciones civiles, y otros, hay cuatro prestadores. “Hay ciudades importantes, sacando las 15 de la concesión de Aguas Provinciales, como Avellaneda, Carcarañá, Fray Luis Beltrán, Las Parejas, Pérez, Villa Constitución y Venado Tuerto entre otras, que quedaron afuera de la concesión porque incluso ya estaban afuera de la Dipos”, comentó Adolfo Mandolesi, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas de Agua Potable e integrante de la Cooperativa de Aguas de Carcarañá (Coperaña).
“Hemos tenido muchas consultas de las localidades donde el servicio fue privatizado en pos de la posibilidad de cooperativizarlo, ya que muchos entienden que deben ser ellos los protagonistas”, cuenta Mandolesi.
“Nosotros venimos sosteniendo, desde antes que se desatara la crisis de la empresa Aguas, sobre la necesidad de que el Estado no abandone su rol indelegable ya que la provincia se encuentra ubicada sobre la cuenca de agua dulce más importante del mundo”, comentó el dirigente cooperativista, quien recordó que “lamentablemente fuera de las poblaciones aledañas al río Paraná la situación es distinta y aún hay entre 130 y 140 pueblos que no cuentan con agua potable y que su única salida es la culminación de los acueductos”.
Coletazos de las crisis
En tanto, en los últimos años los cooperativistas se sintieron discriminados. “Nos afectó la injusticia por la apoyatura del Estado a la empresa concesionaria con los casos sociales, solventados con recursos del erario público, mientras que en los pueblos son las cooperativas las que se hacen cargo de la incobrabilidad porque hay gente que no puede pagar. En las localidades en donde el agua no es un gran negocio, las cooperativas tuvieron que hacerse cargo de todo. Sin embargo, el Estado soportó a la empresa Aguas Provinciales y no la obligó a (hacer) las inversiones previstas”, se quejó Mandolesi, quien remarcó además la absorción por parte de las cooperativas de los aumentos del valor de la energía eléctrica “que llegó al 160 por ciento” –sólo se amortizó en parte en las casos de las cooperativas que también son eléctricas– así como por la triplicación de los costos de la infraestructura de las plantas potabilizadoras, ya que el material de mantenimiento y reposición se debe importar. lo que impacta de lleno en las tarifas.
“Las tarifas son dispares en cada pueblo porque la calidad del agua no es al misma. En la zona oeste de la provincia, que limita con Córdoba, la calidad es deficiente y para dar agua con los parámetros de sanidad correspondientes hay que tratarlas a través de plantas de osmosis inversa, lo que aumenta varias veces los costos ya que los tratamientos son muy complicados. En la zona noroeste, por ejemplo, no hay arsénico en el agua, pero sí hay hierro y manganeto, por lo que también hay que hacer inversiones muy costosas. Por eso, la política de la Federación es apoyar la concreción de los acueductos para que exista la misma calidad de agua y tarifas similares en toda la provincia” explicó Mandolesi a El Ciudadano.
“No se puede vender el servicio al mismo precio que en ciudades como Rosario –continuó–, no es negocio el agua, es sólo para los grandes centros poblados cerca de la ribera del Paraná, por eso el tema pasa por los acueductos que debe hacer el Estado para dar agua al resto del territorio. Por otra parte, el agua de las 12 o 13 localidades mas pequeñas está subsidiada por las grandes ciudades”.
“Después, está el tema cloacas. El escollo son las napas freáticas que en algunas localidades están a 60 y 70 centímetros. Sin embargo, tenemos muchas cooperativas administrando obras de cloacas a través del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) o Banco Mundial (BM) y que se están haciendo. Dada la situación de los últimos años, los municipios o comunas no se embarcaron en obras porque a un dólar muy barato, los pesos a devolver eran muy importantes para localidades de entre 4 y 6 mil personas. De todas maneras queda claro que algunas cooperativas siguieron haciendo cloacas cuando desde la empresa Aguas se sostuvo que no podía a pesar del aumento de tarifas y de los préstamos internacionales”, destacó el cooperativista.
Este contenido no está abierto a comentarios

