AGUARDAN LAS PERICIAS POR EL FATAL INCENDIO EN UN GERIÁTRICO
Mientras tanto, desde el alojamiento para ancianos se insistió con la hipótesis de que una de las víctimas quiso inmolarse y desató el fuego y el hijo de uno de los hombres fallecidos puso en duda el cuidado que la institución dispensaba a los internados.
La habitación número 22 del geriátrico Jardines del Sur, ubicado en Laprida al 2700, fue envuelta por el fuego a la 1.30 del domingo. Allí dormían cuatro de los 94 abuelos alojados en el lugar. Sólo uno de ellos se percató del humo y pudo salir para dar aviso a los enfermeros de guardia. A pesar de que desde la dirección de la institución se sostiene que se actuó rápidamente, de nada sirvieron los siete matafuegos vaciados para apagar el siniestro, que quedó delimitado a un solo cuarto.
Cuando los bomberos llegaron, bajo los escombros de la pieza hallaron los cadáveres calcinados de Rodolfo Rodríguez, de 90 años; Roberto Oscar Gre, de 70; y Mario Caputto, de 76. Ayer, los tres hombres fueron sepultados por sus familiares.
Desde un primer momento, tanto el titular del geriátrico, Juan Carlos Gensiano, como su esposa, Mabel Vega, sostuvieron que la institución tiene todas las instalaciones en orden y las habilitaciones correspondientes. Y, a la hora de hablar de hipótesis, ayer reiteraron que “uno de los abuelos, que era fumador, trató de inmolarse y provocó el incendio” fatal, deslindando así sus responsabilidades.
Al respecto, el hijo del anciano señalado por los responsables del geriátrico manifestó ayer a La Capital sus dudas sobre el accionar de los enfermeros de guardia ante el siniestro. “La cama de mi papá estaba a cinco metros del bloque de enfermería y sin embargo nadie llegó para salvarlo a pesar de el humo que debe haber habido”, manifestó el joven que prefirió el anonimato hasta que estén los resultados de las pericias.
Asimismo, el hijo de la víctima admitió que su padre “era fumador”, pero dijo que “eso no permite que se lo acuse de haber provocado el siniestro, mucho menos ahora que no puede defenderse”. En ese orden, cuestionó como es posible que “si estaba prohibido fumar en el lugar y mi padre dormía totalmente sedado desde las 22, ¿cómo nadie se enteró de nada hasta la 1.30 cuando empezó el fuego?”.
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