AGUAS Y EL GOBIERNO BUSCAN FIRMAR UN ACUERDO ANTES DE FIN DE MES
El Gobierno y Aguas Argentinas cerrarían un acuerdo que implicaría aumentos tarifarios de hasta 40%, participación estatal en la renegociación de la deuda de la compañía para reducirla a cerca de la mitad y fondos públicos para encarar futuras inversiones.
“Se está trabajando intensamente”, dijo el ministro Roberto Lavagna en declaraciones radiales, cuando le preguntaron sobre la discusión con la concesionaria de agua y cloacas. En el Gobierno esperan poder firmar una carta de intención antes de fin de mes.
La discusión es clave: el Ejecutivo ya logró sellar acuerdo con una eléctrica (Edelap), está a punto de firmar con una gasífera (GasNatural), y con Aguas cerraría un abanico de peso para poner sobre la mesa en la discusión con el FMI. Las empresas que no entren en estos acuerdos, según la óptica oficial, quedarían en una situación similar a los acreedores que no aceptaron el canje: cercados por aquellos que sí tomaron la oferta oficial.
El viernes, el presidente de Suez, principal accionista de Aguas, dijo en París que “estamos llevando a cabo negociaciones bastante duras con el Gobierno” y amenazó con que “o logramos un acuerdo antes de fin de año o nos vamos”, reiterando un planteo que ya había hecho meses atrás. Pero en Buenos Aires las conversaciones tienen un clima totalmente diferente. “Ya se han logrado consensos importantes, y la carta de intención se podría firmar en las próximas dos semanas”, dicen quienes siguen de cerca la discusión. Las negociaciones giran sobre 4 puntos:
Tarifas. Habría dos aumentos de 15 a 20% cada uno, uno este año y otro el próximo. Con esos ingresos se financiarían los costos de operación de la empresa, además de las obras de mantenimiento y reparación de las redes existentes.
Expansión. Las obras para ampliar las redes de agua potable y cloacas se harían con fondos fiduciarios, a los que aportarían partidas presupuestarias del Estado, créditos internacionales y recursos específicos que se creen.
Modelo de negocio. Se desistiría, es claro, de la idea de revocar la concesión a los franceses, que el Gobierno había agitado meses atrás. Pero también se dejaría de lado la iniciativa de que el Estado tome una participación accionaria en la concesionaria. Hacia el futuro, se definiría un modelo económico que permita a la empresa discutir con los bancos acreedores lo que es la cuarta pata de esta discusión, la deuda.
Deuda. “Así como se busca mejorar los ingresos de la empresa, para hacerla viable también hay que bajarle sus egresos”, señaló un alto funcionario público. Y allí el Estado se ha involucrado en un proceso en el cual se intenta reducir en un 50% la deuda de 560 millones de dólares que acumula Aguas Argentinas. Las herramientas son varias. Por un lado, el propio Lavagna se habría comprometido a negociar con el BID, uno de los principales acreedores. Por otro, el brazo de inversiones del Banco Mundial, la CFI, podría capitalizar parte de sus acreencias, incrementando el 5% que ya tiene en la compañía. Y todavía se evalúa la posibilidad de que el Banco Nación le de un préstamo en pesos a Aguas para que ésta cancele pasivos en dólares, logrando así desvincular los pagos a los bancos (y por tanto a las tarifas) del tipo de cambio.
Pese a la velocidad que adquirieron las negociaciones, hay escépticos. “Todo esto también puede ser para que parezca que nos movemos”, dijo un alto funcionario. En esa misma línea, debe destacarse que el martes y miércoles pasados se realizaron en Washington sendas audiencias por las cuales Suez dio el primer paso efectivo (la discusión de la jurisdicción) para demandar a la Argentina ante el CIADI por la pesificación de las tarifas en Aguas Argentinas y Aguas de Santa Fe.
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