AHÍ CERQUITA
E*l frac por ahora puede esperar. Será un atuendo para lucir en ocasiones especiales, cuando todo, absolutamente todo, roce el buen gusto, el refinamiento y la calidad. En cambio, el overol (reforzado hasta las rodillas) está siempre a mano en el placard que usa Ubaldo Fillol para vestir a sus jugadores. Y le queda bien ese atuendo, cuyo significado, traducido al lenguaje futbolero, remite al sacrificio, al trabajo y a la reiteración de esfuerzos nacidos de la voluntad y el convencimiento colectivo.
La ropa de etiqueta quedó anoche en el hotel donde se hospedó Racing en esta ciudad. A la cancha, la utilería cargó sólo la de trabajo. Y después de una hora y media de pura transpiración, llegó el merecido premio: un triunfo vital, casi crucial para este equipo que a pura victoria sigue prendido en el campeonato al sumar, con los tres de ayer, 22 puntos. Y esto significa terciar entre Boca y River, los que más allá de seguir o no sumando hoy, tienen agendas complicadas, con compromisos en el torneo local y la Copa Libertadores mientras Racing sólo tiene la cabeza puesta en este Clausura.
Le ganó Racing a Atlético Rafaela con un gol que todo delantero sueña convertir. Esta vez le tocó concretar al pibe Lisandro López. Lo comenzó con una gambeta lateral y un popurrí de amagues que desparramó a los centrales de Rafaela. Y lo terminó con la impronta del talento a la hora de definir. Un remate cruzado de zurda, indescifrable para el experimentado Angel David Comizzo. Y llegó el baile compartido con Gastón Fernández y Mariano González, curiosamente, a los que mejor le queda la ropa informal, de marca, pero para toda hora.
Lo ganó Racing con ese salto de calidad, apoyado en la actuación de dos jugadores que casi no conocen puntos flacos. Cristian Grabinski siempre llega a la fiesta del fútbol con ropa de laburo. Y participa a su manera. Por arriba, por abajo, lidiando con jugadores de buen pie como Di Lorenzo y Gandín, o para chocar cuerpo a cuerpo contra los casi 100 kilos de Miliki Jiménez. O, como en esa escena a instantes del final, donde peleó por la pelota con tres rivales y salió airoso. Y Grabinski tiene un ladero joven, que lo imita pero en el mediocampo, con más despliegue y técnica. Juan Manuel Torres fue gravitante a la hora de la recuperación y, como está ocurriendo en los últimos partidos, no abusó de faltas que lo condicionen.
Rafaela manejó bien la pelota por abajo. Especialmente por la derecha, Juárez y Di Lorenzo mostraron su intención evidente de jugar con prolijidad. Racing, con el overol puesto, trabajó metro a metro, se ordenó como nunca en el fondo y apostó al contragolpe o a la salida rápida que le brindó un Principiano pura voluntad.
Acertó Mariano González al pegarle de primera tras un rebote en un tiro libre y dejarle la pelota servida a Andrés Orozco. Acertó más el colombiano para definir con el criterio de un goleador: cabezazo suave, por encima de un Comizzo que se apuró en salir y pagó. Iban 20 minutos y Racing, como ocurrió en 10 de los once partidos que jugó en este torneo, se puso en ventaja. Pero enseguida llegó el empate con otro cabezazo, casi a quemarropa, de Larrosa. Y fue justo.
Luego, en el complemento, con Céliz en lugar de Rimoldi (lesionado), se repitió la postal. Racing fue orden y se equivocó poco y nada. La Gata Fernández estuvo intermitente, pero siempre obligando al contrario con el talento en sus botines. Entró Barrientos, otro chico que promete, por Principiano. Fillol cerró el partido y se fue a festejar con su impecable traje oscuro, al cabo, su ropa de laburo.
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