AHORA NO VENDERÁN ALCOHOL NI HABRÁ SHOWS EN LOS CORSOS ROSARINOS
Tras los destrozos e incidentes que se produjeron en la madrugada del domingo pasado en el debut de los carnavales del parque Independencia y que terminaron en una “batalla campal”, el municipio decidió ayer suspender la venta de cerveza en el corsódromo porque “el alcohol siempre contribuye al desarrollo de un conflicto”, aseguró el secretario de Gobierno, Juan Carlos Zabalza.
Además se resolvió levantar los shows musicales programados para el cierre de cada corso, por lo que el evento se reducirá al desfile de las comparsas y concluirá cerca de la 1.30 de la madrugada. Estas medidas estarán acompañadas los próximos sábados de fiesta (hasta el 5 de marzo) con una mayor presencia policial en la zona.
El municipio admitió su responsabilidad en los incidentes, pero nunca barajó la posibilidad de suspender los carnavales. “Queremos que esta experiencia negativa se transforme en positiva. Por eso estamos analizando todos los elementos que nos llevaron a esta situación para poder recuperar la fiesta”, expresó el secretario de Gobierno.
“Hubo algunos defectos organizativos porque el esquema no fue diseñado para 100 mil personas, sino para 30 mil”, admitió ayer Zabalza a La Capital luego de una reunión que mantuvo a la mañana con funcionarios del área de Cultura, Tránsito, Control Urbano y la Guardia Urbana Municipal (GUM). De hecho, ayer fue un día de reuniones para muchos secretarios del gabinete del intendente Miguel Lifschitz, y también para empresarios que junto con el municipio están a cargo de la organización de los corsos rosarinos.
Es que los incidentes registrados el domingo pasadas las 2 de la madrugada, cuando estaba dando su show el cantante tropical Ezequiel Romero, lejos estuvieron de pasar desapercibidos. Hubo heridos de arma blanca y de fuego que debieron ser trasladados al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) y también detenidos por desmanes, tentativas de robo y peleas. La violencia fue tal que el subcomisario a cargo de la seccional 5ª, Daniel Cabrera, aseguró anteayer a este diario que pareció “una batalla campal”.
Para la mayoría, la combinación de cerveza que se podía conseguir en cualquiera de los diez puestos distribuidos en las seis cuadras del sambódromo fue determinante en el desencadenamiento de los incidentes. “Aplicamos el mismo criterio que en la Fiesta de Colectividades, donde se venden bebidas alcohólicas”, explicó la secretaria municipal de Cultura, Marina Naranjo.
Para el presidente del Concejo, Agustín Rossi, no tendrían que haber vendido alcohol en los corsos no sólo porque considera que “no es recomendable para este tipo de eventos masivos”, sino porque lo prohíbe una ordenanza municipal, la Nº7.218, que regula los espectáculos públicos en Rosario. Lo mismo denunció ayer el concejal radical Jorge Boasso (ver aparte).
Más allá de los pedidos de informes que saldrán del Concejo por la decisión del municipio de vender alcohol en los carnavales, la Intendencia resolvió ayer suspender el expendio de cerveza en las próximas fechas. Los puestos identificados con una marca que comercializa esta bebida se mantendrán instalados pero sólo se podrán comprar choripanes, hamburguesas y gaseosas.
Pero esta no fue la única medida tomada para “garantizar la seguridad en los futuros eventos”. Los organizadores también decidieron ayer levantar los espectáculos de música en vivo que habían sido programados para cerrar cada corso. “Si no hubiera habido espectáculo, la gente se desconcentraba sin problemas”, manifestó ayer el director de la GUM, Marcos Escajadillo.
De esta manera, los carnavales del Independencia se limitarán al desfile de las comparsas, por lo que la fiesta arrancará a las 21 y terminará a la 1.30 de la madrugada.
Según indicó ayer Naranjo, tanto los empresarios que están a cargo de la organización del evento como los representantes de los artistas que estaban convocados para participar de los corsos aceptaron las decisiones del municipio “de buen grado”. Y aclaró que la Intendencia no tendrá que resarcirlos, por lo que no significará “ningún costo” para el gobierno local.
En materia de seguridad se decidió reforzar la cantidad de efectivos policiales. Ayer, Escajadillo se reunió con el jefe de la Unidad Regional II de policía, José Manuel Maldonado, con quien analizó lo ocurrido el sábado, y logró el compromiso de elevar a 200 los efectivos asignados a la seguridad en el lugar.
Maldonado le aclaró a Escajadillo que el sábado pasado no hubo solamente 60 policías (que son los que estuvieron afectados a la seguridad sobre Oroño) sino que existió apoyatura motorizada y de Patrulla Urbana que ascendió el número de uniformados a más de 100.
No obstante, el acuerdo de incrementar ese número quedó sellado en la reunión de ayer, donde el municipio se comprometió a apoyar con agentes de Guardia Urbana, Defensa Civil y Control Urbano.
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