AHORA PATEO YO
Casa Amarilla, Buenos Aires, 9 de la mañana. ¿Quién patea? Yo, Carlos Bianchi. “Las órdenes que doy me gusta que se cumplan”, dice el técnico en el vestuario, minutos antes de la práctica en Casa Amarilla. El mensaje repiquetea en los oídos de todos los jugadores pero más que nada, claro, en los del Melli Guillermo.
Hotel Yotau All Suites, Santa Cruz de la Sierra, 4.45 de la tarde. ¿Quién patea? Yo, Guillermo Barros Schelotto. Un periodista del diario local El Mundo entrevista al Melli. Pregunta va, pregunta viene, todo termina con un tema que, parece, recorrió América.
—¿Qué pasa si con el Bolívar hay un penal? ¿Quién patea?
—Lo pateo yo.
Señores, esta tardecita, en los 3.600 metros de La Paz, juega el campeón de América y del mundo. Pero a esta altura, valga la redundancia, ¿alguien se acuerda? A pocas horas del debut en la Libertadores, no hay demasiado clima copero. Antes de viajar a Santa Cruz de la Sierra y aun en suelo boliviano, los vaivenes del domingo parecen dominar la escena. Y sí, el penal pateado por Guillermo no entró en el arco pero sacudió una estantería que suele estar siempre ordenada y muy cuidada.Por eso ayer, bien tempranito, Bianchi paró la pelota. Y quiso dejar en claro que, de ahora en más, patea él. Una vez que todo el plantel estuvo reunido en el vestuario (los 19 concentrados y el resto) lo primero que hizo el DT fue referirse al tema que aún hoy los mantiene con la mirada lejos de la Copa. La decisión del mellizo de patear el penal ante Gimnasia a pesar de que Bianchi había elegido a Schiavi, no le cayó bien al Virrey. Más aún, cuando el lunes el delantero ratificó su postura y lo contradijo diciendo que el encargado, en realidad, era él. Todo eso motivó que el DT sintiera la necesidad de recordarle a su grupo quién era la autoridad y que esperaba que la próxima vez su orden se cumpliera.
Sin embargo, parece, el Melli no se sintió inhibido por ese mensaje del entrenador. Y por la tarde, si bien intentó bajarle el tono de polémica a su situación (“con el técnico no tuve ninguna discusión. Eso ya pasó”, dijo primero), volvió a doblar la apuesta y no dudó en asegurar que si esta tarde había un penal a favor de Boca, lo iba a patear él. En fin, más allá de que su postura se mantiene inalterable, su respuesta permite presuponer, además, que Guillermo será uno de los puntas titulares contra el Bolívar. Es decir, si todos pensaban en algún tipo de castigo para el delantero, con una sola frase esa hipótesis parece caerse: no sólo jugaría de arranque sino que mantendría su designación como primer ejecutor desde los 11 metros (en Boca pateó 29 penales, convirtió 24, le atajaron tres y desvió dos).
La charla. Por lo pronto, con el discurso de la mañana, el Virrey también buscó explicarle al grupo cuáles fueron los motivos por los que le mandó a decirle a Schiavi que fuera él a ejecutar el penal y no Guillermo. “Si me pasaba a mí y tenía que patear ante un ex club, como podría ser Vélez, me hubiese sido muy difícil tener que pegarle y probablemente no lo habría hecho”, dijo. Y agregó que en Francia, después de jugar cuatro años en un equipo (el Stade Reims, donde estuvo del 73 al 77), cuando luego le tocó enfrentarlo con el Paris Saint Germain, se sintió mal. En fin, si ésa fue realmente la causa, puede que el mellizo, efectivamente, siga siendo el encargado de patear los penales que desde ahora le den a Boca. Pero…
La cuestión es que ayer, lejos de casa, se dio un nuevo capítulo de esta historia. Por la mañana, Bianchi había intentado dar por finalizado el tema. Lo que seguramente no esperaba era que, ya en Bolivia, los medios de ese país volvieran a preguntarle sobre el asunto. “De ese tema no hablo más. Para mí es un asunto terminado”, dijo al pasar en el aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz. Claro, 20 minutos después, el Melli la siguió con sus declaraciones en el hotel donde está Boca.
Vos y yo. De todos modos, esta situación no parece haber afectado al plantel. Y eso se notó en la práctica de ayer a la mañana, tras la charlita del Virrey. Hubo muy buena onda, chistes, relax. Es más, dos de los protagonistas de la escena del penal también lo fueron ayer, aunque en papeles diferentes. Guillermo como arquero y Schiavi como delantero tuvieron un duelo personal que terminó con cuatro goles del defensor y algunas protestas del 7 (sobre todo a Cascini, uno de sus defensores). Aunque todo en un marco de mucha cordialidad (el Flaco y Guille tienen una muy buena relación), como si el domingo nada hubiese sucedido.
Eso sí, por las dudas, los 19 jugadores elegidos por el DT se fueron de Buenos Aires sin hablar con la prensa. Uno a uno se subieron al micro que los trasladó a El Mangrullo (donde almorzaron), sin pronunciar palabra. Ayer llegaron a Santa Cruz, donde pasaron la noche, y hoy a las16.30 hora local, volarán rumbo a la ciudad de los 3.600 metros de altura para llegar sobre la hora del partido (va 19.30). Sí, el debut del campeón será justo en La Paz, algo que Boca está necesitando…
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