AHORA SE SABE CÓMO VOTA CADA DIPUTADO EN EL RECINTO
Fue en la sesión del miércoles, en la que hubo varias votaciones nominales; entre ellas, la ley de producción para la defensa nacional, que pasó al Senado. Las principales modificaciones son:
Todas las votaciones de una ley serán siempre nominales.
Además de desempatar, el presidente de la Cámara votará cuando se exija mayoría absoluta o especial o haya participado en la discusión de una ley.
La duración de las exposiciones será proporcional al número de miembros de la bancada.
Las votaciones nominales eran un viejo reclamo para garantizar el número y la identidad del votante. Un paso en esa dirección se dio en 2000 cuando se instaló en las bancas un sistema de lectura de la huella digital de un pulgar del legislador. Esa clase de votación significa que el diputado vota por sí o por no o bien se abstiene, y deja registrado el nombre y apellido con su decisión.
No hubo votación nominal, por ejemplo, el 26 de marzo de 1992 cuando se aprobó a mano alzada el marco regulatorio para la venta de Gas del Estado, sesión presidida por el entonces duhaldista Alberto Pierri que hizo tristemente célebre al “diputrucho” Juan Abraham Kenan, el único interceptado de los cinco que huyeron como ratas del recinto cuando entraron en acción los cronistas parlamentarios. Uno de ellos lava ahora su honor luchando contra el lavado de dinero.
Las votaciones a mano alzada llegaron incluso al extremo de que para escapar a la foto reveladora en los diarios más de un legislador hacía como que no la levantaba. Ahora, al igual que en otros países, cada diputado no podrá eludir en el futuro las decisiones que tomó en el pasado.
Las votaciones nominales venían realizándose desde la conducción del peronista bonaerense Eduardo Camaño, quien sucedió al radical Rafael Pascual y atravesó la crisis tras la caída de Fernando de la Rúa.
Para que las modificaciones signifiquen cambios ciertos deberán ser aplicadas y profundizadas. Puede que no suceda en lo que concierne a contener la retórica que los diputados —no todos— transforman en palabrería. Los tiempos previstos son: para bloques entre uno y tres miembros, 12 minutos; entre cuatro y diez, 15 minutos; y más de once, 20 minutos.
Las violaciones al reglamento son en general consentidas por quien conduce la sesión. Por ejemplo, ningún presidente le advierte que está violando el reglamento al diputado que lee una intervención. Así consienten que se expresen asesores en lugar de hacerlo el legislador votado para tal cometido.
El reglamento es elástico. Lo evidencia el funcionamiento de las comisiones: los diputados deben firmar allí los dictámenes y no en sus despachos o camino al recinto perseguidos por el secretario de la comisión.
Es tan elástico el reglamento que, incluso, contempla la posibilidad de no ser aplicado por así resolverlo en el recinto merced una votación especial. O no aplicarse, como en el caso de la ex diputada arista Graciela Ocaña —hoy titular de PAMI—, que desde hace años retiene su banca en una licencia de carácter permanente sin que la Cámara se pregunte por qué.
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