AL BETO YA SE LE PIANTA UN LAGRIMÓN
Parece que se dobla pero que no se rompe. Que sigue en pie… Pero no, el Beto Acosta no es resistente como el junco: afloja, claro que afloja. Y no es para menos… Sus compañeros y el técnico no paran de tirarle flores. La gente se le arrima para mimarlo. La prensa —de acá, de Perú, de Chile, de Japón— se llega hasta el Nuevo Gasómetro para elogiarlo. Todo el mundo le endulza los oídos: “Seguí”, “Sos un fenómeno”, “No largues”; “Gracias por todo”.
Y a él, obvio, se le empañan los ojos. Ayer, por caso, confesó que quiere abstraerse de tanto clima de despedida, pero que no lo logra. Y hasta reconoce que eso puede jugarle en contra cuando mañana, a las 19.45, salga a jugar su último partido, ante Vélez y en el Nuevo Gasómetro. Y ahí es cuando San Lorenzo debe asegurarse el segundo puesto y él, en esos últimos 90 minutos, tiene que seguir haciendo goles: uno más, para sus 300. Y todos los que pueda, para consagrarse como goleador del Apertura.
“Ya está decidido: todos los tiros libre que haya en el borde del área serán para él. Queremos que el Beto haga todos los goles que pueda, así se retira como lo que es: un grande”, dice, entre risas y emociones, Pablo Michelini, el que le prestó su cinta de capitán en estos últimos meses.
Aldo Paredes parece golpeado. Y dispara, ante una pregunta, que “duele más despedirlo a Acosta que no haber podido alcanzar a Boca. A Boca podemos ganarle el título en 2004, pero a él ya no lo tendremos más”.
Y el Pato Ormazábal, quien alcanzó a jugar unos pocos partidos con aquel 9 igual de ágil aunque menos canoso que pasó por la Católica, se imagina “una gran jugada individual, eludiendo al arquero y, en vez de meterla con el arco libre, se la doy al Beto para que defina como sólo él sabe”.
Sale Néstor Gorosito del vestuario y ve semejante revuelo generado por su compadre. ¿Vendrá a poner paños fríos, a decir que se debe pensar más en Vélez y menos en el adiós? Veamos:
—¿En la charla técnica le pedirás al plantel que se aleje de este clima y que sólo piense en jugar como siempre?
—Todo lo contrario: voy a aprovechar este furor para pedirles a los jugadores que hagan el máximo esfuerzo posible, que peleen cada pelota en nombre de Acosta para que el compañero que se retira lo haga con toda la gloria posible.
¿Cómo no va a moquear el goleador de los 37 años? Si hasta termina agradeciéndole a cada uno de los periodistas que le hacen la última nota como futbolista. No hay vuelta atrás: mañana se va Acosta. Y se irá nomás…
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