“AL DUHALDISMO HAY QUE DEJAR DE LLAMARLO DUHALDISMO”
—¿Qué va a hacer, de ahora en más, el duhaldismo?
—Por lo pronto, por propio deseo de Eduardo Duhalde, quien anunció que ha dejado la práctica de la política activa, al “duhaldismo” hay que dejar de llamarlo duhaldismo. Ahora se trata de que nosotros mismos, en el peronismo de la provincia de Buenos Aires, construyamos nuestros propios liderazgos.
—¿Qué va a hacer el ex duhaldismo?
—Nosotros estamos construyendo nuestro propio espacio en la Cámara de Diputados, desde nuestra pertenencia al PJ bonaerense, pero en la elaboración de lo que llamamos el Bloque Peronista Federal. Es un espacio que tiene la pretensión no sólo de colaborar y acompañar aquellas políticas del Gobierno nacional que pueda compartir, sino también de impulsar políticas propias de crecimiento, desarrollo con distribución equitativa de la riqueza y creación de empleo, que es lo que más se necesita en este momento.
—¿Usted habló de esta construcción cuando se reunió el miércoles con el Presidente?
—Sí, hablamos de todo esto. Por un lado, que vamos a mantener nuestra identidad como justicialismo bonaerense, que es la segunda fuerza política en la provincia después del Frente para la Victoria. También nos planteamos reconstruir los vínculos que teníamos con el Gobierno. En lo personal yo me reuní con el Presidente para justamente recomponer esos vínculos de respeto, de afecto y de amistad recíproca.
—Fuera de lo personal, ¿cómo se recomponen esos vínculos?
—El Presidente sabe que nuestro espacio tiene una voluntad de construcción desde nuestra propia identidad. Construcción y apoyo. Nosotros no vamos a ser un bloque de resentidos ni de opositores cerriles por la oposición misma. Desde nuestra propia óptica daremos toda la colaboración posible. Y, en aquellas cuestiones en las que tengamos diferencias, plantearemos las diferencias.
—¿Qué más habló con el Presidente?
—Fundamentalmente esto de tratar de ir reconstruyendo todo lo que pudo quedar deteriorado durante la campaña electoral, en la que se dijeron no pocas cosas.
—¿Hay retorno de esas cosas?
—Yo creo que sí. Como dice Martín Fierro, “saber olvidar también es tener buena memoria”. Superado el tema electoral, hay que ocuparse de los problemas lacerantes de la gente, que no son de los dirigentes. Acabamos de saber que el 60 por ciento de los chicos de la provincia de Buenos Aires son pobres, lo que quiere decir que también los son el 60 por ciento de los padres. Estamos en el infierno, como dice el Presidente, y para salir de él se necesita el esfuerzo de todos.
—¿Ustedes visualizan el gobierno de Kirchner como peronista?
—Yo creo que sí. Todos tenemos que reconstituir la política en los términos del Movimiento Nacional Justicialista. Para empezar nomás, nos falta una cosa no menor: reorganizar el partido a nivel nacional, que hoy está acéfalo por nuestros propios déficit. El Presidente me dijo que esperáramos hasta mitad del próximo año para normalizarlo de un modo bastante simple, para evitar mayores discusiones, que consiste en que él mismo se ponga a la cabeza del partido.
—¿Cómo se va a reflejar eso en el peronismo bonaerense?
—Hay que empezar por normalizar el peronismo nacional. Si nos atenemos a lo formal, el peronismo bonaerense tiene todas sus instancias normalizadas. En lo político real, habrá que ir acomodando las cosas con tranquilidad y mucha grandeza.
—¿No hay temor de una ofensiva kirchnerista en el PJ provincial?
—No. Aun sin haber hablado expresamente del tema, creo que hemos coincidido con el Presidente en que este no es tiempo de ofensivas de ningún lado. No se trata de plantear una pelea interna después de la electoral.
—Excluido Duhalde, ¿usted tiene un proyecto personal de nuevo liderazgo en el PJ bonaerense?
—En la medida en que soy presidente del partido, yo entiendo que sí. Las circunstancias, el tiempo y los compañeros dirán si soy capaz. Pero sí aspiro a ver si soy capaz.
—¿Tendría el apoyo del Presidente?
—El Presidente ofreció ayuda para que ordenemos las cosas a cada uno de nosotros. Eso es lo que yo entendí de su ofrecimiento. Eso no quiere decir que vaya a poner algún tipo de fuerza política detrás mío, en un apoyo personal.
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