AL FINAL, NO HUBO ACUERDO POR LA QUITA A LA DEUDA DE PARAGUAY POR YACYRETÁ
Los presidentes de Paraguay y Argentina, Nicanor Duarte y Néstor Kirchner, no cerraron el esperado acuerdo para reducir la deuda de entre 10 y 12 mil millones de dólares de la represa hidroeléctrica binacional Yacyretá. Los mandatarios, en cambio, formaron una comisión para debatir la quita, que además deberá ser aprobada por los Congresos de ambos países. Algunas versiones señalaron en Asunción que el freno a la negociación fue producto de presiones de la Cancillería brasileña.
En un mensaje en el Palacio de Gobierno de Paraguay, Kirchner anunció que una comisión binacional de expertos entregará en 3 meses un nuevo plan para solucionar definitivamente el tema. “Debemos buscar una solución a fondo, de cara a la sociedad para que en 90 días se avancen en resoluciones, avaladas por todos los sectores de nuestros países y los pasos que demos, sean de certeza, de fe de nuestros pueblos”, dijo.
Hasta el lunes, se esperaba que Argentina condonara hasta 5.000 millones de dólares de las obligaciones contraídas por el ente binacional que construyó Yacyretá con el Tesoro argentino. En sustitución del esperado acuerdo de condonación, las autoridades de ambos países firmaron una Carta de Intención para dar viabilidad técnica y financiera a la hidroeléctrica.
Nicanor Duarte remarcó a su turno que Yacyretá ha sido “un gran generador de pasivos para los dos países, un lastre para nuestros Estados”. Y advirtió que si no se encontraba una solución rápida al problema de la deuda, las obligaciones irán aumentando 1.000 millones de dólares por año.
El Presidente paraguayo recordó que la construcción de la hidroeléctrica comenzó en 1982 y que hoy, 24 años más tarde, se encuentra inconclusa. Y afirmó que Paraguay espera de las negociaciones con Argentina “una reparación histórica” y que “la injusticia financiera no es el único tema que necesitamos rectificar”.
Además, Duarte señaló que las negociaciones que empezaron en 2003 con Kirchner se desarrollaron en forma silenciosa con la intención de llegar a la meta. “Hoy la reestructuración de la deuda de Yacyretá, una reparación histórica, empieza a cobrar forma”, apuntó.
Fue allí que Duarte introdujo el tema del aval parlamentaria. “Esperamos que el Congreso de su nación y el nuestro, en el transcurso de estos 90 días, comprendan las correcciones financieras que estamos buscando y den legitimidad a nuestros propósitos”, observó.
Altas fuentes oficiales argentinas habían confirmado el fin de semana a Clarín que el acuerdo por la quita estaba muy adelantado, y que sólo faltaba la decisión política de los Presidentes. Por eso el freno de ayer sorprendió incluso a los funcionarios.
Kirchner llegó a Asunción el lunes por la tarde y regresó a Buenos Aires ayer a última hora. En la delegación argentina señalaron que el mismo lunes, antes de la cena, hubo un aparte de los Presidentes en el que el argentino diferenció la “viabilidad técnica y financiera” de Yacyretá con la “viabilidad política” de otorgar una condonación unilateral de la deuda con el Tesoro argentino. “¿En calidad de qué puedo yo venir a condonar una deuda?” se habría preguntado el Presidente, quien habría señalado entonces que un otorgamiento desprolijo de la refinanciación de la deuda podría demorar aún más la terminación de Yacyretá, cuyo plazo de obra caducó en 1982.
En tanto, una alta fuente del gobierno paraguayo dejó entrever que la Itamaratí, la Cancillería brasileña, “introdujo sus tentáculos” en la negociación. Según esa versión, la anulación de parte de la deuda de Yacyretá no fue muy bien vista por el gobierno de Lula Da Silva, porque hubiera dejado “muy mal colocado” al Brasil frente a otro reclamo paraguayo. Es que Asunción pretende una quita similar sobre los más de 20.000 millones de dólares adeudados por Paraguay a Brasil por la construcción de la hidroeléctrica Itaipú.
Antes de volver a Buenos Aires, la delegación argentina suscribió una serie de acuerdos en materia de infraestructura, salud pública y migración con sus pares paraguayos.
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