AL MENOS 100 MUERTOS CERCA DE LA FRONTERA PAQUISTANÍ CON AFGANISTÁN
Miles de personas huyen de áreas tribales de Pakistán cercanas a la frontera afgana, donde desde hace tres días violentos enfrentamientos entre el Ejército y partidarios de los talibán han causado cien muertos, informaron hoy fuentes oficiales.
Ese éxodo masivo comenzó el sábado cuando los combates entre ambas partes provocaron decenas de muertos, en medio de un creciente malestar por una operación militar llevada a cabo dos días antes contra supuestos reductos de esa red terrorista y pro-talibanes.
La situación es tensa en la remota Miranshab, capital de la provincia de Norte Waziristan (oeste de Pakistán), poblada por tribus pashtunes -mayoritarios entre los talibanes- y donde es difícil para las autoridades paquistaníes mantener el control.
Allí, se ha declarado hoy el toque de queda mientras persistían los enfrentamientos por tercer día consecutivo, en los que el Ejército paquistaní ha utilizado artillería y helicópteros para atacar supuestos blancos de la red terrorista Al Qaeda.
Hoy mismo han muerto 22 personas más, la mayoría supuestos insurgentes, lo que ha colocado la cifra oficial de víctimas en cerca de cien durante los últimos tres días, según el portavoz del Ejército paquistaní, general Shaukat Sultan.
El general Sultan aseguró hoy que los últimos incidentes de violencia se han producido después de que las fuerzas de seguridad tratasen de recobrar el control de los servicios telefónicos en Miranshab.
De esa ciudad y de la vecina Mir Ali, donde se ha extendido la revuelta, están huyendo miles de personas, a los que su deseo de alejarse de la violencia les está costando un precio altísimo.
Los conductores de vehículos han triplicado los costos del viaje desde Mir Ali hasta Bannu, que en un día normal cuesta mil rupias paquistaníes (unos catorce euros), pero ahora vale 3.000 (unos 42 euros).
En Miranshab los residentes locales declararon que han resultado muy dañados en los combates los servicios telefónicos, la sucursal del Banco Musulmán Comercial, el hospital local y las gasolineras.
También se han visto dañadas dos madrassas (escuelas islámicas) de la capital de Norte Waziristan.
Al parecer, se había extendido el malestar entre muchos habitantes locales después de que, este jueves, el Ejército paquistaní lanzase una operación contra un supuesto campo de entrenamiento de Al Qaeda que causó 45 muertos.
Waziristán es una zona montañosa y desértica fronteriza con Afganistán en la que se sospecha que se refugiaron multitud de rebeldes favorables a los talibán tras la caída de ese régimen afgano, a finales del 2001.
En los últimos años el Gobierno de Pakistán ha destacado a más de 70.000 soldados en esta región, pero nunca ha tenido el completo control del área, al igual que le ocurre en la provincia contigua de Balushistán, donde el movimiento separatista tiene mucha fuerza.
Según analistas paquistaníes, la realidad en esas dos provincias del oeste de Pakistán, donde hay una fuerte simpatía por Al Qaeda y los talibán, manifiesta la dificultad del Gobierno del general Pervez Musharraf para cumplir las demandas del presidente de EEUU, George W. Bush.
Este fin de semana, Bush, de visita en Pakistán, le pidió a Musharraf que “hiciese más” para derrotar a Al Qaeda, mientras el presidente paquistaní reiteraba su compromiso a favor de la “guerra contra el terrorismo”.
Hoy mismo, Musharraf rechazó las acusaciones de que su Gobierno no está cooperando lo suficiente con Afganistán en la lucha contra los talibán y Al Qaeda.
Pakistán comparte con Afganistán 2.250 kilómetros de frontera montañosa extremadamente difícil de controlar y se cree que en algunas de esas áreas se esconden los principales líderes de Al Qaeda y de los talibanes, Osama Bin Laden y el Mulá Mohammed Omar.
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