AL MENOS 20 MUERTOS EN COMBATES ENTRE CHIÍTAS Y LA COALICIÓN
Una veintena de iraquíes y un soldado de EE.UU. murieron en los combates que libraron esta madrugada tropas norteamericanas y guerrilleros leales al clérigo radical chiita Muqtada al-Sadr en las ciudades de Kerbala y Diwaniya.
Los enfrentamientos se extendieron, además, a la ciudad santa de Nayaf, en la que se refugia Al-Sadr, y donde se informó sobre la muerte de varias personas, entre ellas civiles.
Según portavoces de Al-Sadr en Nayaf, al menos nueve milicianos del Ejército de Al Mahdi, creado por el joven clérigo, resultaron muertos en Diwaniya, donde se encuentra Base España.
Fuentes hospitalarias en Diwaniya, a 180 kilómetros al sur de Bagdad, indicaron que a lo largo de la noche el Hospital General de la ciudad había recibido 14 cadáveres y un número mayor de heridos.
La oficina de información de los militares españoles destacados en Irak confirmó los combates en esa ciudad, y explicó que los enfrentamientos comenzaron sobre la 1 hora local y duraron dos horas.
“Sabemos que hay víctimas, entre ellas podría haber civiles, pero la mayoría son guerrilleros del ejército de Al Mahdi”, añadieron las fuentes militares españolas.
Los combates en Diwaniya coincidieron con enfrentamientos similares en la ciudad chiita de Kerbala, a 130 kilómetros al sur la capital, donde un soldado estadounidense y diez rebeldes chiitas resultaron muertos, según el general Edward Gruszka, jefe de la brigada polaca en esa ciudad iraquí.
Los combates se desencadenaron a las 23 hora local, cuando milicianos chiíes dispararon varios cohetes de mortero contra una base del ejército búlgaro en Kerbala, y duraron hasta la madrugada, cuando las tropas de la coalición encabezada por EE.UU. abandonaron el teatro de las operaciones.
Apoyadas por helicópteros norteamericanos “Apache”, las fuerzas de la coalición sofocaron asimismo numerosos puntos de la resistencia dotados de ametralladoras e inutilizaron numerosas bombas colocadas por los rebeldes en distintos lugares de la ciudad, agregó Gruszka.
Recordó que el martes por la noche expiró el plazo dado por la coalición a los partidarios de Al Sadr para la entrega de las armas pesadas y la terminación de la rebelión, condiciones que no fueron cumplidas.
Los nuevos enfrentamientos se produjeron menos de 48 horas después de que cinco iraquíes murieran y otros 16 resultaran heridos en combates con el Ejército de EE.UU. en las cercanías de Nayaf.
Los marines norteamericanos asedian desde hace un mes la ciudad de Nayaf, para atrapar “vivo o muerto” a Muqtada al-Sadr, quien a finales de marzo provocó una insurrección popular con su llamamiento a la desobediencia civil.
El mando militar norteamericano también acusa al clérigo rebelde de estar implicado en el asesinato en abril del año pasado en Nayaf de otro clérigo chií, Abdulmayid al Joi.
La violencia en varias localidades del sur de mayoría chiita del país se convirtió en el mayor problema ante los planes de EE.UU. de transferir el poder a los iraquíes el próximo 30 de junio, tras calmarse la situación en el frente suní de Fallujah.
Los nuevos combates se producen horas después de que varios líderes políticos chiíes y jefes tribales pidieran a Muqtada al-Sadr que desmantelara su milicia y prometieran que buscarían una solución política a la crisis entre el clérigo rebelde y la coalición.
Según la prensa iraquí, se trata del primer paso llevado a cabo por los antagonistas políticos de Sadr para evitar posteriores actos violentos en los lugares santos de los chiitas en Nayaf y Kerbala.
De acuerdo con testigos en Kerbala, miles de panfletos lanzados desde aviones estadounidenses pedían a los milicianos que depusieran las armas y se entregaran.
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