Al Mundial no van los 23 mejores
En lugar del "no me gusta, yo hubiera elegido a otro", nos adjudicaremos la verdad absoluta y gritaremos "¡No sabe nada, cómo dejó afuera a éste!"
No irán los 23 mejores, dice el provocador título de la nota. La frase apunta a que el plantel se arma mucho más allá de la furiosa actualidad. El criterio de cualquier seleccionador difiere de nuestros gustos. No sólo debe tomar en cuenta el rendimiento individual, sino también otros influyentes factores: la relación con los compañeros, la competencia por el puesto y el balance con otras posiciones y funciones. Hay pocas vacantes con muchos aspirantes.
Sergio Romero y Mariano Andújar serán dos de los tres arqueros. Pozo, Campestrini, Gabbarini y Ustari figuran en el álbum de figuritas para el tercer puesto. Para este rol, testimonial en el juego, importante en el vestuario, Maradona tomará en cuenta el factor humano, la generosidad del elegido para colaborar con sus compañeros. No debería generar ninguna discusión. Pero vale la pena revisar qué está pasando en la selección española. Vicente Del Bosque tiene un problema de abundancia. Capitán del equipo, Iker Casillas es el titular indiscutido. Pepe Reina, de Liverpool, su alternativa. Como tercera opción aparece Diego López, de Villarreal. Sin embargo, el mejor arquero de la temporada ha sido Víctor Valdés, de Barcelona y sobrecalificado para la plaza testimonial. Si Valdés ingresa en la lista, no será para llenar un espacio sino para pelearle el puesto a Casillas. Y si esto pasara, el uno de Real Madrid tendría verdadera competencia en un puesto donde la confianza y la seguridad son fundamentales. Líder dentro y fuera de la cancha, un error suyo habilitaría el clamor por su compañero/rival.
¿Del Bosque hará estricta justicia con Valdés o le dará un enfático respaldo a su titular? Esta disyuntiva, posible en cualquier lugar del campo, vale como ejemplo de los dilemas que afronta un seleccionador a la hora de armar la lista. Antes de enfurecernos con las elecciones contrarias con nuestro paladar, tengamos en cuenta que la armonía en el vestuario, las afinidades personales y la polivalencia influyen en la cabeza del conductor.
Los partidos ante Uruguay y Alemania marcan una firme tendencia de los defensores que estarán en el Mundial. Otamendi, Demichelis, Samuel y Heinze tienen garantizado su lugar. Tienta hablar de una línea íntegramente compuesta por zagueros, pero hace rato que Heinze viene jugando de lateral izquierdo en Olympique de Marsella. Si no ocurre nada raro, arrancarán ante Nigeria el 12 de junio. Tras una buena temporada en Roma, Nicolás Burdisso también estará en Sudáfrica. Tenemos cinco y la lógica indica que serán siete.
Cubierto el cupo de centrales, todo apunta a la incorporación de laterales. Javier Zanetti cubriría los dos costados. Jugar sobre la izquierda lo ha enriquecido. Portento físico para defender en el mano a mano, el perfil invertido le ha servido para evitarse complicaciones en el traslado de la pelota. Ofreció una gran versión ante Barcelona y ante el mismísimo Messi. Me cuesta encontrar argumentos futbolísticos para justificar su eventual ausencia. Será tema polémico en las charlas de café si vuelve a quedarse afuera como en 2006. Otro jugador sin problemas de perfil es Clemente Rodríguez, hoy suplente en Estudiantes. Curiosamente, su competidor en el club también pelea por lo mismo. Es Marcos Angeleri, recuperado de su operación de rodilla. Valorado por Maradona, Monzón manda mensajes desde la Boca. Cuatro aspirantes para dos lugares. Pero el único que mueve el amperímetro de la discusión es Zanetti, cuya temporada terminará el 22 de mayo con la final de la Champions en el Bernabéu. ¿Volverá Mourinho a sugerirle un futbolista de Inter a Diego como ocurrió con Samuel a principios del año pasado?
En el mediocampo, también hay más certezas que dudas. Jonás Gutiérrez, Mascherano, Verón y Di María, titulares en Montevideo y en Munich, ya tienen el boleto reservado. Javier Pastore será la alternativa creativa. En Palermo, quinto en el calcio, ha jugado detrás de los delanteros Cavani y Miccoli. Y la rompió en un fútbol que suele maltratar a los enganches. El ex Huracán ha sorprendido con su evolución y bien merecida tiene su oportunidad mundialista. En un equipo con cuatro volantes, los entrenadores prefieren tener un reemplazante por puesto ya que es la zona de mayor fricción con chances de lesiones y suspensiones. Tomemos el caso del medio defensivo. El más parecido a Mascherano es Rodrigo Braña, ya convocado por Diego y compañero de Verón en el mejor doble pivote del país (perdón Mercier-Ortigoza).
Bolatti, autor del gol en el Centenario, juega en Fiorentina al lado de Montolivo. Sin embargo, si Diego llevara dos mediocampistas centrales más se quedaría sin alternativas por los costados. Salvo que sacrifique a uno de los seis delanteros que tiene pensado llevar. Un volante le solucionaría más de un problema. Se llama Esteban Cambiasso. Es el técnico de Inter dentro del campo. Ha jugado solo en el centro y ahora lo acompaña Thiago Motta. Releva, ordena, pasa la pelota con criterio. Maradona sólo lo consideró para el amistoso ante España, donde jugó quince minutos. Imprescindible en su equipo, descartable en la selección, Cuchu también provoca discusiones apasionadas entre los fanáticos.
Sin problemas de perfil, José Sosa podría aportar juego y despliegue por ambos laterales. Así se destaca en Estudiantes, donde también aparece por detrás del delantero Boselli. A mí me gustaría que designara ocho volantes para cubrir todas las necesidades del equipo en la zona más recorrida de la cancha. Y como es una causa perdida, voy a admitir mi debilidad por Luis González. Lucho, casi campeón en Marsella, tiene quite, pase y llegada. Pero no estará.
La cantidad y calidad de los delanteros determina la elección. Messi, Higuaín, Tevez y Milito han superado los 20 goles en las tres ligas más importantes del mundo. Agüero, cuyo parentesco con Maradona le juega en contra porque lo condiciona en la escala de méritos, jugará dos finales de Copa con Atlético de Madrid. Lo han logrado en equipos que involucran mucha gente en ataque y generan llegadas desde los laterales. Hasta ahora, el seleccionado ha mostrado otra idea, más conservadora, que conspira contra los atacantes. La convocatoria de Palermo, goleador del Clausura, huele a corazonada pero puede fundamentarse desde una pregunta: ¿a quién pondrías a cinco minutos del final si la selección se está quedando afuera del Mundial? Ya sumamos seis y nos falta Lavezzi, destacado en Napoli, sexto en el campeonato. Pocho es muy querido entre sus compañeros de selección y ofrece su versión de desborde con centro, única entre los aspirantes. Higuaín, Tevez, Milito y Palermo son delanteros centrales. ¿Hace falta llevar cuatro si el modelo demanda otros intérpretes? Messi necesita un nueve que sepa jugar de espalda al arco y que arrastre a los centrales. ¿Quién llena ese formulario? Los delanteros mencionados, más Lisandro López por ejemplo, merecen estar en Sudáfrica.
La abundancia genera el riesgo de la descompensación. Seguramente, habrá un gran ausente como Ramón Díaz en 1990, Saviola en 2002, Caniggia en 1998 o el propio Diego en 1978. Pero tras su seguro desencanto al conocer la lista, el hincha convertirá a los elegidos por Diego en sus propios 23. Nos come la ansiedad. Falta un día menos…
Este contenido no está abierto a comentarios

