AL QAEDA PROMETE “GOLPEAR AL ENEMIGO” CON “FEROCES ATAQUES”
Cuatro días después del bombardeo aéreo estadounidense en territorio iraquí que mató al terrorista jordano Abu Mussab Al Zarqawi, la organización Al Qaeda en Irak aseguró en un comunicado difundido ayer que sigue fuerte pese a la muerte de su líder, y amenazó con golpear a Estados Unidos y a sus aliados con “feroces ataques que dejarán estupefacto al enemigo”.
“Los miembros del Consejo de la Shura (consultivo) de la Organización Al Qaeda en Mesopotamia se reunieron inmediatamente tras el martirio del emir (líder) Abu Mussab Al Zarqawi y decidieron de forma unánime continuar la Jihad (guerra santa)”, señaló el texto publicado en un sitio islámico en Internet, cuya autenticidad se analiza.
“Estamos preparando unas operaciones feroces, en cooperación con otros grupos del Consejo de la Shura, que dejarán estupefacto al enemigo, que no conseguirá dormir”, remarcó la nota, que lleva la firma del Departamento de Información del Consejo de la Shura de los Mujaidin (guerreros islámicos). Este consejo fue creado en enero, con ayuda de Al Zarqawi, por grupos armados iraquíes para la coordinación de operaciones contra las fuerzas comandadas por Estados Unidos.
“Renovamos nuestra fidelidad al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, que Dios lo proteja. El estará orgulloso de las operaciones de sus soldados en Irak, si Dios así lo quiere”, agregó el texto.
El mensaje no informó sin embargo quién sucederá a Al Zarqawi como líder del grupo. El jordano de 39 años, conocido como jefe máximo del brazo iraquí de Al Qaeda y autor de una larguísima lista de atentados y secuestros en el país del Golfo Pérsico, murió el miércoles cuando aviones militares estadounidenses arrojaron dos bombas de 250 kilos en una casa donde estaba escondido en la ciudad de Baquba, 60 kilómetros al norte de Bagdad. La noticia se conoció el jueves y, según versiones difundidas estos días, el hombre resultó herido en el bombardeo y murió más tarde, tras ser golpeado por militares estadounidenses.
Era el segundo hombre más buscado por Washington, después del saudita Osama bin Laden, líder máximo de la red Al Qaeda. El gobierno de George Bush ofrecía por su cabeza 25 millones de dólares, y el jueves mostró por TV, como un trofeo de guerra, la foto ampliada del terrorista muerto. En el bombardeo murieron otras nueve personas, entre ellas la segunda esposa de Zarqawi, Israa, y el hijo de ambos, Abdul, de 18 meses.
Pese la muerte de su líder, afirmó el comunicado, “la organización ha fortalecido su espinazo, recuperó su paso y se renovó con sangre fresca”. Y agregó: “Para aquellos que libraban una guerra santa por Al Zarqawi, él está muerto. Pero para aquellos que estaban luchando por Dios, Dios está vivo y es eterno”. La frase es similar a la que usó Abu Bakr, sucesor de Mahoma, tras la muerte del profeta en el siglo VII, en un llamado a los musulmanes a acatar su nueva religión.
La advertencia del grupo islámico no pasó inadvertida para EE.UU. El jefe de las fuerzas de ocupación en Irak, general George Casey, afirmó que el ejército estadounidense toma “muy en serio” el mensaje difundido por la organización Al Qaeda en Irak.
“No podemos detener los ataques completamente”, señaló Casey a la cadena Fox, y agregó que está convencido de que esos grupos “intentarán hacer lo que dijeron”. Con todo, afirmó que “estamos preparados para eso”, pues la muerte de Zarqawi más “una serie de operaciones” de las fuerzas ocupantes dejó “malherida” a la red terrorista en el Golfo.
En tanto, el ministro de Defensa iraquí, Abdel Qader Al Jassim, quien asumió el jueves pasado, afirmó ayer que las fuerzas armadas “se aprestan a lanzar, en colaboración con otros servicios de seguridad” operaciones para la “captura de terroristas en el lugar donde estén escondidos”.
Por lo pronto, la muerte de Zarqawi no hizo bajar la violencia en Irak. Al menos 21 iraquíes murieron ayer en distintos ataques en Bagdad y otras ciudades, según fuentes de seguridad.
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