ALARMA EN ALEMANIA POR LA BAJA NATALIDAD
En 12 generaciones pueden desaparecer los alemanes, es decir, dentro de 300 años. Ese fue el titular de ayer del diario más vendido en Alemania, el sensacionalista Bild. Fue el mismo día en el que el Instituto para la Evolución de la Población local difundió un informe que indica que la tercera potencia económica del planeta tiene la menor tasa de natalidad: 8,5 nacimientos por cada mil habitantes.
El año pasado vinieron al mundo 676.000 alemanes, la cifra más baja desde l945, el año del final de la Segunda Guerra Mundial. Con 1,36 hijos por cada mujer, Alemania (82 millones de habitantes) es uno de los 20 países con menores índices de fertilidad. En el oeste de Alemania llega al 0,77, la mínima mundial.
Daniela, que nació en la ex Alemania del Este (comunista), tiene 26 años, novio y un trabajo en Essen, en el Oeste, en el departamento de marketing de una cadena de supermercados. Le gustaría algún día ser madre, pero dice que le resultará “imposible”. “Si tengo niños, debo dejar de trabajar tres años y sacrificar mi carrera. En la ex República Democrática Alemana, el Estado te pagaba la guardería, pero en la Alemania unificada, no”, se queja Daniela.
El problema de esta joven es el más discutido en la Alemania de hoy, tanto en las conversaciones cotidianas como en el plano gubernamental. En Alemania del Oeste sólo hay plazas en guarderías de menores de tres años, ya sean privadas o públicas, para el 5% de ellos. A su vez, estos establecimientos pueden llegar a costar entre 200 y 800 euros por mes, dependiendo del sueldo de cada trabajador, del que depende el subsidio que le otorga el Estado.
La opción de dejar los niños al cuidado de los abuelos se torna difícil: muchos viven en otra ciudad o incluso en otro país, dado que hay quienes prefieren vivir su jubilación en un clima más cálido, como el de España. Contratar una niñera también es caro: 8 euros por hora. No muchas alemanas están dispuestas a emplearse en esa tarea, tal vez algunas estudiantes, y pocas familias desean que sus hijos queden a cargo de inmigrantes que puedan enseñarles valores contrapuestos a los de esta sociedad liberal (hay 1,9 millones de turcos, 627.000 de la ex Yugoslavia y 616.000 italianos).
Esas son todas las explicaciones que se suelen esgrimir en los diálogos que a diario se producen en este país con cada vez menos bebes. Cuando el niño cumple tres años, los inconvenientes para cuidarlo se reducen porque el Estado se hace cargo del jardín de infantes, cuya jornada dura cuatro horas. Pero, ¿quién cuida de los hijos durante las otras cuatro o cinco horas restantes en las que los padres trabajan?
Y después viene la primaria, que suele durar hasta las 13, y no hasta las 15, como en Francia. Por eso algunas madres, como Kerstin, una joven de Osnabrück, casada y con dos hijos, han dejado de trabajar. No es extraño tampoco que los varones también se pidan un año de licencia para cuidar de sus bebes.
“Tan elevada falta de hijos es alarmante. Todos nosotros tenemos que reflexionar”, afirmó la ministra de Familia, la democristiana Ursula von der Leyen, abanderada del fomento familiar no sólo por su cargo, sino también por su propia experiencia, como madre de siete hijos.
Von der Leyen lleva meses pronunciándose por una mejora de los apoyos financieros a las familias, de la red de guarderías y también por una ampliación de los horarios de las escuelas, ya que actualmente hay poca oferta de centros que cubran toda la jornada.
El Estado alemán gasta 100.000 millones de euros en la materia: 34 millones como asignaciones familiares (134 euros por hijo por mes), 44 millones para escuelas (privadas y públicas) y maestros, 3,5 millones para subsidios por maternidad y educación y 3,6 millones como suplemento para los empleados públicos con hijos.
Von der Leyen advirtió que cuesta compaginar la vida laboral con la maternidad. En una encuesta de Bild, mujeres de entre 25 y 39 años afirman que no tienen hijos por su carrera profesional, por los altos costos, porque prefieren viajar o divertirse, quedarse solteras, no encuentran un hombre serio o se sienten jóvenes.
El sensacionalista Bild consultó al experto en población Herwig Birg, que anticipa que en 2050 habrá 70 millones de alemanes y en 2300, 3 millones. Una semana antes, la prestigiosa revista Der Spiegel planteaba en su título de tapa las consecuencias sociales que la baja natalidad acarrea: “Todos para tí, cómo la escasez de niños crea una sociedad de egoísmo”.
Además, el envejecimiento de la población, que sufre toda Europa (por debajo de la media continental están Polonia, Grecia, Austria, Italia, Suiza y Portugal), incidirá en forma negativa en las jubilaciones. Habrá pocos que aporten y muchos que necesiten cobrar. El gobierno de Angela Merkel prevé congelar las pensiones hasta 2009 y subir la edad jubilatoria de 65 a 67 años.
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