ALARMA EN PERÚ POR SENDERO LUMINOSO
El gobierno peruano declaró ayer el estado de emergencia por 60 días en seis provincias de la región cocalera del centro del país y dio luz verde al ingreso de las fuerzas armadas en la zona, tras una escalada de ataques atribuidos a la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, que causó la muerte de trece policías en dos semanas.
La declaración del estado de emergencia ocurre cuando faltan menos de cuatro meses para las elecciones presidenciales y en momentos en que el tema de la erradicación de los cultivos de la hoja de coca ocupa el centro de la campaña electoral en Perú, el segundo productor mundial de la materia prima de la cocaína, después de Colombia. Las autoridades acusan a los remanentes del grupo terrorista de haberse asociado a los narcotraficantes de la región -quienes les pagan a cambio de protección- y de intentar frustrar los programas gubernamentales para erradicar la coca.
El estado de emergencia, que permitirá militarizar seis provincias de los departamentos amazónicos de Huánuco, San Martín y Ucayali, suspende garantías, como el derecho de reunión y de tránsito, y facilita a las fuerzas de seguridad detener a personas y allanar viviendas sin una orden judicial. En esas tres regiones se extiende el valle del Alto Huallaga, considerado “zona roja” desde hace dos décadas por la presencia de columnas de Sendero Luminoso y bandas de narcotraficantes.
El hecho que condujo a la aplicación del estado de emergencia fue el asesinato, el martes pasado, de ocho policías que patrullaban una enmarañada zona de la selva peruana. Los agentes fueron emboscados y muertos a balazos por unos 30 guerrilleros que, según el gobierno, pertenecen a Sendero Luminoso. Dos semanas antes, otra columna de rebeldes había matado a cinco policías en otra zona selvática del país.
El estado de emergencia fue acordado en la madrugada de ayer, durante una reunión de urgencia del gabinete y los jefes militares, liderada por el presidente Alejandro Toledo, y entrará en vigor hoy. Actualmente están también bajo el estado de emergencia pequeñas localidades en otras cuatro regiones de la selva y de los Andes, con el fin de resguardarlas de las acciones de los grupos rebeldes, que en lo que va del año mataron a 19 personas.
Sendero Luminoso asoló a Perú en los años 80 y a principios de los 90, con una serie de masacres, asesinatos políticos, sabotajes y ataques con bombas. La organización fue prácticamente neutralizada tras la captura de su fundador y máximo líder, Abimael Guzmán, en 1992, después de lo cual la agrupación quedó reducida a algunas bandas dispersas.
Los remanentes de Sendero Luminoso se concentran ahora en el Alto Huallaga, bajo las órdenes del “camarada Artemio”, y en el valle del río Ene, cerca del poblado de Palmapampa, dirigidos por el “camarada Alipio”.
Toledo vinculó ayer a estos rebeldes con las bandas de narcotraficantes que operan en la selva central del país, donde el cultivo de la hoja de coca es la mayor actividad de subsistencia de los campesinos pobres. “Los rebeldes que decían tener una ideología ahora se alquilan por dinero a los narcotraficantes”, dijo el presidente. “Lo van a pagar”, amenazó, al referirse al asesinato de los policías.
La guerra interna que se desató en la década del 80 entre las fuerzas de seguridad y los rebeldes de Sendero Luminoso y de otro grupo, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), dejó 70.000 muertos y desaparecidos. Según los expertos, los recientes ataques de los rebeldes evidencian el inicio de un nuevo conflicto armado, esta vez en torno de la coca.
Las autoridades han advertido además que, ahora, los rebeldes cuentan con armas de guerra, proporcionadas por los narcotraficantes.
PLAN SOCIAL
El gobierno informó ayer que, además de poner la zona en conflicto bajo control militar, se trabajará en un plan social para contrarrestar la presencia de rebeldes y narcotraficantes con inversiones en salud, agricultura y educación. Por otro lado, el primer ministro Pedro Pablo Kuczynski adelantó que el gobierno destinará unos 15 millones de dólares para reactivar bases militares que se cerraron en los últimos años. El ex jefe de la policía antiterrorista Benedicto Jiménez, que capturó a Guzmán, afirmó ayer que “la desactivación de las bases antisubversivas es un elemento clave para [explicar] el resurgimiento de grupos senderistas en la selva”.
“Hemos estado viviendo un letargo pensando que Sendero Luminoso había desaparecido y la realidad nos ha golpeado muy duro, y estamos pagando un costo alto”, dijo Jiménez.
Este contenido no está abierto a comentarios

