ALBERTO ACOSTA VIVIÓ AYER SU ÚLTIMO DÍA CON LA PELOTA
Fiel a su historia, el delantero se retiró con un grito de gol en su boca, al marcar un tanto para San Lorenzo, dirigido por Héctor Veira, y otro para un combinado de estrellas, conducido por Manuel Pellegrini.
El público le regaló una inolvidable muestra de afecto con una concurrencia propia de un partido oficial, más una ovación continua, agradecida y emocionada por el alejamiento de un emblema histórico del club de Boedo.
Acosta marcó 123 goles con la camiseta azulgrana en 274 partidos jugados en cuatro etapas (1988/1990, 1992, 1998 y 2001/2003) y ganó dos títulos internacionales: Copa Mercosur 2001 y Copa Sudamericana 2002.
El último grito, del Beto Jr.
La fiesta rodeó a un partido de fútbol que San Lorenzo le ganó a las Estrellas por 4-2 con un cierre inolvidable: un tanto de Mikael Acosta, hijo mayor del Beto y heredero de su estirpe goleadora.
Diego Capria y Roberto Cornejo anotaron los goles restantes de San Lorenzo, reforzado por el conductor televisivo y empresario Marcelo Tinelli (reconocido hincha) y Néstor Gorosito (actual entrenador).
El uruguayo Enzo Francescoli marcó el otro gol de la Estrellas con un disparo desde el círculo central que sorprendió a Ramírez y motivó la ovación de todo el estadio.
Después del partido, Acosta recibió una plaqueta de los dirigentes de San Lorenzo y ensayó una vuelta olímpica, rodeado de su familia, para abrazarse con toda la gente que lo idolatró y vibró con sus goles.
Un griterío persistente, ensordecedor y envolvente fue el último saludo entre el ídolo y su masa de fieles, que trascendió fronteras nacionales con la presencia de una barra de la Universidad Católica de Chile, entidad en la que militó con éxito junto a Néstor Gorosito.
Posteriormente el homenajeado pronunció un discurso que rubricó con palabras tanto amor demostrado en actos.
“Lo único que puedo decir es gracias, me hicieron vivir momentos maravillosos. San Lorenzo es mi segunda casa y siempre me jugué a muerte por esta camiseta”, dijo Acosta con lágrimas en los ojos.
“Es increíble lo que he vivido hoy (por ayer). No hay dudas que fue el día deportivo más feliz de mi vida”, agregó entre aplausos.
La celebración llegaba a su fin, atrás habían quedado los números musicales del grupo de cumbia Original y del conjunto La Mosca que iniciaron la tarde.
Y luego llegaron los fuegos artificiales, que ganaron el cielo del Nuevo Gasómetro con fuertes explosiones, tan fuertes como el vínculo de Acosta y San Lorenzo.
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