ALBERTO FERNÁNDEZ: “EL PRESIDENTE NO SÓLO PIDE QUE LO VOTEN, SINO QUE LO ACOMPAÑEN”
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, reafirmó que “en todo proceso de transformación hay sectores que resisten” porque ven afectados sus intereses. “Dentro de este esquema, uno tiene que confrontar”, dijo. “Y en la democracia, lo único que permite confrontar es el poder que el pueblo asigna. Por eso Néstor Kirchner no sólo pide que lo voten, sino también que lo acompañen”, afirmó.
Dijo que “el justicialismo es absolutamente insuficiente para cambiar al país”, y el gobierno mantendrá su línea “plural” para convocar voluntades: “Lo que antes llamaban la transversalidad y ahora la concertación”. También interpretó que la celebración en la Plaza del 25 de mayo constituyó “el punto final de un tiempo” de crisis que estalló a finales de 2001.
-Previo a las últimas elecciones, el presidente quería el respaldo de los votos para enfrentar a los intereses que se le oponían…
-En todo proceso de transformación hay sectores que resisten porque se afectan intereses, y dentro de este esquema uno tiene que confrontar. Y en la democracia, lo único que permite confrontar es el poder que el pueblo asigna. Por eso Kirchner no sólo pide que lo voten, sino también que lo acompañen. Nosotros todavía tenemos focos de resistencia, a veces malintencionada y a veces producto de cómo vive la Argentina. Esto de los empresarios tiene que ver con cómo ha funcionado la economía argentina en los últimos años.
-¿Cómo interpreta el gobierno a esta Plaza del 25?
-Para mí es un tránsito. Muchos de los que estamos en la militancia y en contacto con la gente, veníamos notando que había una demanda de hacer algo festivo el 25. Había muchas causas para festejar, muchos temas que a la gente le habían permitido recuperar la confianza, las expectativas de que puede haber algo mejor y que muchas de esas expectativas se han materializado en estos tres años. La plaza representó eso, la posibilidad de que la gente exprese: estamos contentos, las cosas nos van mejor. Para la gente fue un modo de expresar la Argentina en su conjunto, más allá de provincias, de pertenencias partidarias, de representatividades.
-¿Qué lectura hace de este tránsito?
-Es doble. Por un lado, el gobierno quiere sentirse acompañado. Cualquiera que sea parte del gobierno tiene que sentir que hay un muy fuerte reconocimiento, pero también hay un compromiso de no defraudar esas expectativas. Kirchner recibió el apoyo de la gente, pero también renovó su contrato para con la gente: seguir la marcha de lo que ha hecho. La Plaza del 25 fue el punto límite de un tiempo que había hecho eclosión el 19 y 20 de diciembre de 2001, en el que el grueso de la sociedad cuestionaba a la política, los políticos andaban en autos con vidrios oscuros y se desparramaba el “que se vayan todos”. El jueves ese tiempo se terminó. Estuvieron los ministros mezclados en la plaza, muchos políticos, intendentes, diputados, senadores.
-¿Cuál es el marco y cuáles los límites de la pluralidad enunciada por el presidente?
-Se trata de un concepto que fue planteado desde el primer día por el gobierno. Al comienzo decían que esto de lo que hablábamos era transversalidad: la búsqueda de aquellos que quieren el mismo país en la inteligencia de que los partidos no dividen las aguas con claridad. Desde el primer día hemos sentido una necesidad de expresar esto y lo hemos hecho. El gobierno tuvo a Gustavo Beliz y a Rafael Bielsa que eran independientes, le confió a Graciela Ocaña un tema delicadísimo como el Pami y era de un partido opositor (ARI), la convocó a Martha Oyhanarte. El gobierno siempre ha hecho este planteo de buscar la pluralidad, de sumar a aquellos que tienen como común denominador el mismo objetivo de país.
-¿Esto significa que se incorporen personas de otros partidos al gobierno?
-Creo que así se construye el país. Soy peronista, pero el justicialismo es insuficiente para cambiar el país. Si algo tiene que hacer el justicialismo es abrir sus fronteras para vincularse con la sociedad y salir del esquema cerrado que algunos propusieron por pensar que al cerrarse concentran poder. Es posible que en esta idea de abrir las puertas siempre reclame al otro que participe de la idea básica del país soñado. Escuché a una dirigente que decía: “Voy a hacer una alianza de conductas”. Cuando uno hace sólo una alianza de conductas se estrella, porque llama al hombre de la derecha honesto, y al hombre de la izquierda honesto, y al sentarse a la mesa se pelean porque no comparten una misma visión. Hay que convocar a la gente a cambiar el país. Pero, ¿hacia qué país? Nosotros tenemos claro qué país proponemos. Por eso, cuando muchos dicen que Kirchner abre las puertas pero sólo para los que piensan como él, es así. Cada vez que encontremos una persona valiosa que pueda sumar a la gestión, la vamos a convocar.
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