ALBERTO FERNÁNDEZ: "ES UNA INFAMIA DECIR QUE SOMOS UN GOBIERNO DE NARCOTRAFICANTES"
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, protagonizó anoche un severo cruce con la oposición de la Cámara de Diputados, donde enfrentó acusaciones por el tráfico de drogas en Ezeiza, y llevó al funcionario a calificar los cuestionamientos de una “enorme mentira y una infame” imprudencia. “No soy un corrupto, no somos parte de un gobierno de deshonestos y menos de narcotraficantes”, se defendió cargado de enojo, después de las críticas, que llegaron a vincular al gobierno con el tráfico de estupefacientes. La catarsis del funcionario fue el epílogo de los dardos verbales que unieron a los opositores.
La presentación de Fernández, quien recibió por escrito más de 700 preguntas de los legisladores, comenzó con un elogio de los logros en materia económica del gobierno y, como contraste, acusó a la oposición de ignorar los “éxitos” con la “vocación de flagelarnos para levantar polvareda donde no existe”.
El funcionario acotó el “ocultamiento” del tráfico de cocaína a “parte de la Fuerza Aérea” y aseguró que el gobierno se enteró de lo sucedido recién en febrero. Al referirse a la falta de información aludió expresamente al ministro de Defensa, José Pampuro, y al presidente, Néstor Kirchner, pero excluyó al titular de la cartera de Interior, Aníbal Fernández, quien había reconocido que la Policía Federal lo había informado en octubre.
Fernández defendió el acuerdo firmado entre el gobierno y Southern Winds al argumentar que “el único objetivo fue no permitir un monopolio”, en abierta alusión a Aerolíneas Argentinas, y evitar que los trabajadores quedaran desempleados.
“Hay intereses comerciales profundos de los que no quieren competencia en el mercado”, ahondó el funcionario y consideró “idiotas útiles” a quienes critican el acuerdo con la chilena LAN.
Mentiras verdaderas
El planteo enfrentó una réplica del radical Luis Molinari Romero, quien se preguntó “qué oscuro interés comercial siguió entonces el secretario de Transporte (Ricardo Jaime) cuando prorrogó por 15 años la concesión de Aerolíneas Argentinas. El presidente mintió cuando le dijo al país que no conocía” lo sucedido en Ezeiza. “El presidente no mintió, mintió el diputado”, contestó Fernández.
El secretario de Transporte fue el funcionario que enfrentó la mayor cantidad de críticas de parte de la oposición. “Tiene serias sospechas de corrupción”, acusó, por ejemplo, el radical Alejandro Nieva; Adrián Menem lo vinculó a los directivos de SW, el arista Eduardo Macaluse advirtió que en la empresa lo “reconocían como jefe” y Alicia Castro, del Frente para el Cambio, lo calificó de “impresentable”. La legisladora, además, consideró que los acuerdos aerocomerciales “con sellos de goma”, en alusión al convenio con Aero 2000, no se realizaban “ni en los peores tiempos del menemismo”.
El límite de las acusaciones lo alcanzó la diputada del ARI Marta Maffei, quien en referencia al tráfico de cocaína aseguró que “hay mucha polvareda blanca que se financia, impulsa y tolera desde el gobierno nacional”.
Fue la afirmación que encendió el mayor enojo. “Cuando escucho mentiras me vuelvo soberbio y antipático”, concluyó Fernández, para explicar su estado de ánimo.
“Cuando preguntamos por qué no nos informaron, la Fuerza Aérea reconoció no haberlo hecho porque el tema no revestía importancia”, destacó el jefe de Gabinete, al brindar su informe mensual en Diputados.
Por otra parte, y respecto a los precios, Fernández admitió que hubo en estos tres meses “un avance de la inflación que nos ha preocupado y que nos ha ocupado” y atribuyó esa situación a las “expectativas” generadas a partir de la mejora en los ingresos que se traduce en consumo y por el cierre del canje.
En esa línea, el funcionario recurrió a una metáfora, al sostener que la Argentina es como “un alcohólico en recuperación en materia de inflación. No hay que mostrarle alcohol a un alcohólico recuperado y al país no hay que mostrarle expectativas inflacionarias”.
También, varios diputados descalificaron por “soberbio” al jefe de Gabinete. Así lo hicieron Molinari Romero y el jujeño Alejandro Nieva, quienes pidieron una moción de censura contra el funcionario “por la falta de respeto al Congreso”.
Por su parte, el diputado demoprogresista por Santa Fe Alberto Natale requirió información al jefe de Gabinete en torno a la deuda pública, los compromisos con el FMI, la recaudación y los impuestos distorsivos.
Sobre el final de la jornada, el informante oficialista negó que el gobierno coarte la libertad de prensa y ligó las acusaciones a la lucha por obtener mayor publicidad oficial.
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