ALEMANIA SE PREPARA PARA RECIBIR A BENEDICTO XVI
“Wir sind Papst” (“Somos Papa”) fue el llamativo titular de portada que publicó el diario alemán Bild, con cuatro millones de ejemplares de tirada, tras la elección de Benedicto XVI el pasado 19 de abril. Toda una sensación: el primer pontífice alemán en casi 500 años. En un viaje que pocos se hubieran atrevido a profetizar hace apenas medio año, el Papa acudirá a Alemania pasado mañana, donde se quedará hasta el domingo, en lo que será el primer viaje pastoral fuera de Italia desde su coronación.
En Colonia y alrededores, Benedicto participará en la Jornada Mundial de la Juventud y oficiará una misa al aire libre para la que se espera hasta un millón de fieles. Más allá de ello, se trata de un viaje histórico en el que, siguiendo el más puro estilo de su antecesor Juan Pablo II, llevará a cabo acciones de gran simbolismo.
Por un lado se reunirá con líderes protestantes precisamente en el país de Lutero y, además, en el que también es el país de Hitler, visitará la sinagoga de Colonia, una de las más antiguas al norte de los Alpes, para recordar junto con los rabinos a los millones de víctimas judías de los nazis.
DIÁLOGO
Un portavoz de la comunidad judía afirmó que con el anuncio de la visita Benedicto XVI dio ya “un primer signo en el diálogo judeo-cristiano” después de que Juan Pablo II hiciera historia hace dos décadas al convertirse en Roma en el primer Papa que pisa una sinagoga. El pontífice conversará también con grupos musulmanes y se reunirá con el presidente Horst Koehler, el canciller socialdemócrata Gerhard Schroeder y la líder opositora democristiana Angela Merkel, todos ellos luteranos.
Las autoridades alemanas son conscientes de que la designación de un Papa alemán supone un paso más, y sin lugar a dudas importante, hacia la rehabilitación total del país después de los crímenes nazis y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Ratzinger será recibido en el aeropuerto por las principales autoridades del Estado con todos los honores militares; el canciller acudirá a la misa de despedida del Papa y el gobierno emitió incluso un sello especial por la visita.
Para el nuevo Papa, que desde su elección ha tenido una presencia mediática relativamente escasa en comparación con la de su antecesor, el viaje supondrá una prueba de fuego al tratarse del primer gran evento de su pontificado. Además, se trata del país en el que recibió posiblemente las más duras críticas como defensor del magisterio católico durante su largo mandato como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
En Alemania se encuentran también teólogos críticos como Hans Kueng o Eugen Drewermann, inhabilitados durante el pasado pontificado, y el país es además sede de grupos como Somos Iglesia, que con acciones de gran impacto mediático abogan por reformas en la Iglesia, tales como el final del celibato, la introducción del sacerdocio femenino y la celebración conjunta de la eucaristía entre católicos y protestantes, además de pedir que se acepte la utilización de los preservativos en el marco de la lucha contra el sida.
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