Alerta escolar por abuso sexual
Un informe realizado por el Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales (CAVDS), dependiente de la Unidad Regional II, revela un aumento de denuncias por abuso sexual en el ámbito escolar. Se trata de actos que son cometidos por “menores contra otros menores”, y en lo que va del año se registraron 53 casos. Dentro de los hechos “que derivaron en causas judiciales” se remarcan anécdotas extremas como la de “un padre enfurecido que pretendió encarcelar a un niño de diez años porque le había tocado la cola a su hijo”. Según señaló la titular de la dependencia, Mariel Arévalo, este tipo de imputaciones que hoy son frecuentes antes eran esporádicas, lo que expone la necesidad de instrumentar en forma urgente programas de educación sexual, un reclamo histórico que sostienen muchos docentes y especialistas, quienes exigen la aplicación de una ley provincial sancionada hace doce años –pero que no se instrumenta oficialmente– y el desarrollo de programas de formación. Para Arévalo, resulta “incomprensible” que sucesos que deberían resolverse en el ámbito de la escuela concluyan en una denuncia policial y, en muchos casos, con familias enfrentadas: la del niño supuestamente abusado y la del presunto abusador. “Tenemos registros de padres que llegaron a situaciones violentas entre ellos”, recordó la titular del CAVDS. El informe remarca que “se visualiza un notable crecimiento en las denuncias por abuso perpetrados en el interior de los establecimientos como baños y aulas. Las demandas de los padres generalmente son efectuadas primero ante las autoridades de la escuela y ante lo que consideran «falta de respuestas, concretas expeditivas y diligentes» terminan radicando una denuncia policial”. Una vez que acceden al juzgado de menores, esos progenitores pretenden, por ejemplo, que “el chico de siete años que intentó penetrar a otro de la misma edad –físicamente incapacitado para ello y penalmente inimputable– sea internado hasta cumplir la mayoría edad”.De acuerdo a la opinión de Arévalo, “a partir de una lectura de la realidad se estima de suma conveniencia un abordaje profesional en cuanto a la educación sexual escolar”.La omisión de la leyEn la misma sintonía, sexólogos y docentes coinciden en que esos conflictos deben canalizarse hacia el interior de la escuela. Pero la cantidad de denuncias presentadas demuestra que maestros y directivos necesitan nuevas herramientas teóricas y metodológicas para hacer frente a los conflictos vinculados con la sexualidad cuando estos estallan en el recreo o el baño de un colegio. La ley 10.947 que establece “la educación sexual programática en los establecimientos dependientes del Ministerio de Educación de la provincia” fue aprobada en 1992 por la Legislatura santafesina y cinco años después, quien estaba a cargo de la cartera, María Rosa Stanoevich, ordenó que se pusiera en vigencia. “Nos preguntamos qué es realmente lo que está fallando para que la educación sexual no se concrete en las escuelas, dónde están las resistencias para que no se aplique una ley que tiene doce años de antigüedad”, polemiza la abogada Susana Chiarotti, quien además es titular de la cátedra Salud y Derechos Humanos que se dicta en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR y coordina el Instituto de Género y Desarrollo. “Habría que analizar las denuncias como para evaluar la magnitud de cada una, de todas formas creo que estamos ante una línea bastante preocupante en términos generales”, afirma la especialista. “Es un fenómeno sobredimensionado y contradictorio éste que protagonizan los padres. Porque mientras que niegan la violencia contra la mujer, el abuso sexual infantil o la necesidad de que se instrumente educación sexual en las escuelas, son cómplices de la consigna «de esto no se habla». Después hacen un escándalo cuando aparecen conflictos o relaciones entre pares, donde está presente la sexualidad”. Liliana Pauluzzi es directora de la Casa de la Mujer de Rosario y miembro del Comité Asesor de la Ley de Salud Reproductiva convocado por el gobierno provincial en 2002. Con respecto a la aplicación de la ley de educación sexual es terminante: “No se aplica en las escuelas de ninguna manera. Las experiencias que existen siempre se desarrollan al margen, por caminos alternativos”. Pauluzzi recuerda que en los establecimientos sólo se distribuyó un cuadernillo con sugerencias para encarar el tema durante la gestión de Stanoevich, aunque aquella acción quedó aislada, y no se profundizó en el requerimiento más importante: la capacitación de los maestros. También destaca que con el incumplimiento de la norma existe una permanente omisión con respecto a los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que aconsejan “promover la educación sexual integral y fomentar actitudes positivas hacia la sexualidad” en el ámbito escolar. Miradas desde la escuela Cristina Beltrán se desempeña como maestra de Nivel Inicial en el Jardín Nº 262 del barrio Las Flores. Si bien la edad de los niños que concurren a esa institución no compete al universo de las denuncias recogidas en el CAVDS, la docente reconoce la existencia del fenómeno. “Notamos que los chicos reciben demasiados estímulos a través de la televisión y los medios de comunicación, y esa información no se canaliza correctamente.Es más, se potencia en la escuela”, afirma para luego advertir la necesidad de instrumentar programas de educación sexual en forma sistemática. “Frente a la curiosidad de los chicos o conflictos graves, como menores abusados en la familia, nos cuesta dar una respuesta adecuada porque no somos especialistas, no lo sabemos todo, y por lo tanto, necesitamos capacitarnos”, asegura. Desde la vicedirección de la escuela provincial Nº 614, ubicada en Rubén Darío 1441, Elena Benassi reconoce que “existen demasiados prejuicios en la sociedad y esos prejuicios también alcanzan a los docentes. Por esa razón, hasta el momento nadie ha tomado el toro por las astas, nadie quiere hacerse cargo”. A tono con las especialistas consultadas confirma que “la asignatura se mantiene pendiente” porque “en materia de educación sexual los contenidos no son obligatorios y la ley aprobada en 1992 no está aún reglamentada, lo que revela un verdadero atraso para la escuela santafesina”. Luciana Del Rosso, que es maestra del tercer ciclo de EGB en la escuela provincial Nº 114 y además es licenciada en Pedagogía Social, considera que “la educación sexual hace agua” en las instituciones educativas. Si bien confiesa que intenta hacer frente al problema, a partir de charlas con los padres y los chicos, es poco lo que se puede hacer sin respaldo oficial. “En la generalidad, los maestros no están preparados porque con la buena voluntad no alcanza para hacer frente a las demandas que nos impone la realidad social”, arriesga desde el establecimiento ubicado en bulevar Seguí y Grandoli. Con respecto a los contenidos básicos curriculares –que ubican a la educación sexual como contenido transversal– cuestiona que se plantean desde una perspectiva “demasiado biológica” y descuidan cómo orientar al docente. La excepción en una comunidadDesde la dirección de la escuela particular Nº 1027, enclavada en pleno barrio Ludueña, Ana Cazzoli exhibe una “particular” manera de encarar la promoción de la sexualidad en la órbita escolar, tal vez por contar con un espacio habilitado por el trabajo incansable del sacerdote Edgardo Montaldo. “Nosotros abordamos el tema con la participación de la comunidad, porque estamos convencidos de que, para favorecer el desarrollo de una sexualidad sana, la escuela debe asumir el compromiso”. Sin embargo, la docente advierte que para que todas las escuelas puedan trabajar en ese sentido, “hace falta un espacio institucional” y un Estado que “instrumente acciones interdisciplinarias para capacitar a los maestros”, quienes en muchas oportunidades no pueden intervenir porque no saben cómo. “Si existe el abuso infantil, el embarazo adolescente; si la sexualidad es manipulada y deja de ser una condición y expresión de nuestra humanidad, destinada a configurarnos y a proyectarnos, la escuela no puede estar al margen”, concluyó.
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