ALERTA POR 17.000 NUEVOS ACONDICIONADORES DE AIRE
Son de origen asiático pero de buena calidad; no hacen ruido; para instalarlos no es necesario hacer un boquete en la pared; el control remoto evita tener que salir de la cama o pararse arriba de una silla para manipular el termostato y el encendido; su diseño no desentona en ningún ambiente cerrado, y hasta son accesibles para el bolsillo. No es novedad que los comercios se cansaron de vender equipos de aire acondicionado en los últimos tres años al tiempo que crecía la preocupación por el impacto que el fenómeno tenía en la demanda de electricidad. Ahora, a partir del estudio del consumo de sus clientes, la EPE logró cuantificar la invasión de los confortables split: sólo en el radio céntrico de Rosario –es decir la zona delimitada por Pellegrini, Oroño y el río– se estima que se conectaron unos 17 mil nuevos equipos. Si por sí misma la cifra no parece impactante, cabe aclarar que el total de clientes en el área es de 60 mil.
El dato fue confirmado por el propio titular de la Empresa Provincial de la Energía, Luis El Halli Obeid, que viene estudiando con detalle la incorporación de los split en un momento de limitaciones en la cantidad de electricidad y en la capacidad de distribución.
USO Y ABUSO
El problema no parecen ser los aparatos en sí, sino la forma en que son usados. Las autoridades de la EPE vienen insistiendo, y este verano lo harán más que nunca, en que la ambientación a 25 grados centígrados es suficiente, aún cuando en días de 35 grados para arriba el instinto pida otra cosa. De lo contrario, aseguran, la red eléctrica subterránea trabaja al máximo de su capacidad y los riesgos de que los clientes se queden sin suministro se acrecientan.
La demanda de energía viene creciendo en los últimos tres años mucho más que la oferta, la capacidad de transporte y de distribución. Y si bien en el caso de Santa Fe buena parte de ese crecimiento lo explica el sector productivo, también se nota en algunas zonas residenciales como es el caso del área céntrica de Rosario, donde la incorporación y uso intensivo de unos 17 mil equipos de aire acondicionado en los últimos tres años, sobre todo en horarios pico como el de 18 a 24 en época estival, puede sobrecargar la red subterránea haciendo estallar cables y transformadores. Cuando eso ocurre, la situación se complica: para reparar una falla de la red subterránea se requieren por lo menos 11 horas de trabajo, lo cual en un agobiante día de entre diciembre y febrero resulta una eternidad.
Aún cuando el gobierno provincial invirtió más de 20 millones en ampliación y renovación de redes, nadie se puede quedar tranquilo. Mas aun cuando el pico de consumo histórico de electricidad en Santa Fe se registró este último invierno, probablemente de la mano de las estufas eléctricas.
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